martes, junio 23, 2015

Vuelvo

Vuelvo,  con la cabeza gacha y el rabo entre las piernas de la vergüenza de haber desaparecido estos meses pero vuelvo.
Agradezco a todos lo que me habéis mandado mensajes aquí o en las redes sociales. No tengo excusa.
Esa es la verdad, no tengo motivos claros para haberos abandonado tanto tiempo.
Podría decir que fue el viaje que hicimos a Italia durante las vacaciones escolares de los niños a finales de abril, que me dejaron agotada, pero no fue para tanto.
Podría decir que fueros los preparativos del 16 cumpleaños del niño nº 1  que me tuvieron ocupada, pero no es verdad (se lo montó por su cuenta).
Podría decir también que las funciones, exposiciones y exhibiciones de los niños para fin de curso me tenían absorbida y la verdad es que un poco sí. Tener que pensar regalitos para las profes, diseñar y realizar disfraces y preparar tortillas de patata es lo que tiene pero podría haber sacado tiempo para escribiros.
Incluso podría decir que ha sido el calor y el buen tiempo que nos ha llenado la agenda de cosas por hacer pero no ha sido así. Hemos tenido un tiempo espantoso y fresquito hasta hace apenas una semana que por fin he podido ponerle pantalones cortos a los niños.
¡Pero que semana, casi morimos!. Pasar de 15 a 35º en un día y medio casi acaba con nosotros, pero sobrevivimos.
La verdad es que el motivo principal que me ha tenido apartada del blog es que, como dice el título...¡VUELVO!. No solo aquí, sino también a mi isla.. ¡Nos repatriamos!.
Ya os conté aquí que nos lo estábamos planteando y las dudas y los miedos que eso me generaba.
Finalmente decidimos que este era un momento tan bueno como cualquier otro, que en todo caso tampoco quería quedarme para siempre en Francia y retrasarlo más solo lo haría más complicado a medida que mis niños mayores (y nosotros mismos) fueran echando raíces.
La presión de que la mitad de mi familia lo estuvieran deseando (la niña nº 2 se encuentra dividida  y el nº 4 no sabe ni de lo que le hablan) ha tenido algo que ver.
Desde entonces estoy un poco colapsada, no solo por la logística que implica buscar casa, colegio, cuadrar fechas, hacer cajas (sobretodo hacer cajas), sino también despedirme de los amigos, de los lugares, arreglar papeles que pueda necesitar, avisar a las profes, hacer revisiones médicas y pasar tiempo con los amigos a los que tardaremos en volver a ver.
Si sospecháis un poco ya, después de estos años de cómo soy, no os importará que os explique que estoy de los nervios.
La mudanza y su preparación no me ocupa tanto tiempo  ni tantas energías como lo que paso pensándola.
El Sr. Educando a Cuatro hizo una escapada express a mediados de mayo para conseguir casa y menos mal porque así, en mi cabeza ya tengo los muebles colocados, descartados los que no me caben, elegidos los nuevos que quiero comprar y hasta las cortinas seleccionadas.
Cambiamos una casa grande con jardín delante de un río en el chiquipueblo por un piso en el centro.
Tendré que desprenderme de muchas (pero muchas) de mis cosas y muchas de mis rutinas.
Esperamos que el cambio sea siempre a mejor (obviamente) pero mentiría si dijera que no voy a echar muchísimo de menos Montauban: Sus ríos, su verde, sus ferias bio, sus tumbonas en la plaza, que los niños jueguen en el jardín, la canguro que los niños adoran, el tomarme un mojito delante del canal, el pato, el café de los miércoles, los macarons, los amigos que hemos hecho aquí y hasta puede que eché de menos a los franceses. (Jejeje).

Seguiré por aquí (como pueda pero seguiré) pero ya desde la chiquiisla. Nos vemos!!!


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