viernes, octubre 23, 2015

Démosles herramientas a los profesores

Con la vuelta al cole nos hemos topado con las reuniones de padres de principio de curso (un mes después). Como este año los niños han empezado en un cole nuevo no he querido perderme ni una de estas reuniones para enterarme bien de como hacen las cosas y de como trabajan.
No os podéis ni imaginar el sacrificio que supuso para mi llegar a casa después de llegar de natación a las 18.30h al que fui directamente del trabajo solo para soltar la bolsa con los bañadores y a dos niños y volver a salir por la puerta. Intentar no dormirme en esas reuniones en la que afortunadamente estaba sentadita por primera vez en todo el día.

Las reuniones fueron bien. Las conclusiones son que les van a meter mucha caña a los mayores pero que es un colegio que, por lo que parece, se preocupan bastante de sus alumnos, no solo a nivel académico, sino también a nivel personal en estas edades que empiezan a ser complicadas.

En las reuniones de los peques "alguien" tuvo la maravillosa idea de hacer todas las de infantil simultaneas, el mismo día a la misma hora para quienes tuvieramos a varios niños en diferentes clases tuvieramos que dividirnos, multiplicarnos o vete a saber que.

Nos arriesgamos a dejar a los peques con los mayores mientras papá iba a la reunión de uno y yo a la de otro. (Fue un desastre, mis hijos no madurarán nunca).

Cuando terminó mi reunión fui a buscar a papá que aún no había terminado la suya. Al entrar en clase estaban enzarzados en una guerra contra la profesora porque habían descubierto que utilizan el método pedagógico de sacar a los niños fuera del aula durante unos minutos como castigo y que les hacen ponerse con la "cabecita baja" para relajarlos después del patio.
Escandalizados estaban de que emplearan esos métodos con el argumento de que eran muy antiguos.

Si son antiguos y se siguen empleando, señores, es porque funciona. Y la Sra. Montesori, que tanto se les llena la boca a algunos hoy en día y que es un método de tremenda actualidad era del siglo XIX. (super moderna).
Los niños a los que había que educar por aquel entonces no eran los mismos que los de ahora, ni siquiera nuestros padres eran los niños que hay que educar ahora en donde los padres muchas veces no tiene la autoridad necesaria para hacerlo (afortunadamente no siempre) pero que delegan en profesores a los que le quitan la poca autoridad que puedan haberse ganado.
Me matan esta gente que se pone a hablar de métodos pedagógicos hablando como si su realidad fuera la ley. Que hablan de consejos pedagógicos y sistemas de enseñanza cuando no son ellos los que estén en la clase con 25 niños todos diferentes.
Puedo entender la frustración de un profesor cuando un niño le da patadas y no puede hacer NADA, cuando le castigan y el niño le dice que NO en la cara, cuando se levantan, salen de clase o te chulean y ni siquiera pueden recurrir a sus padres como amenaza.

¿Que haríais vosotros si le pedíis a vuestro hijo que recoja su cuarto, por ejemplo y os dice que no y empieza a sacar más?.
Hablaréis con él y se lo intentaréis hacer entender.
¿Y si no funciona?. Se lo repetiréis una docena de veces.
¿Y si sigue sin funcionar? Le castigaréis sin tele. ¿Y si empieza a reirse en vuestra cara o a pegaros o a romper cosas?

Puede que lo de sacar al niño un rato de clase no sea lo más apropiado para muchos niños, para otros es incluso motivo de celebración pero para otros si es un castigo e incluso a veces funciona.
No se puede delegar una tarea tan importante como la educación de los hijos a unas personas y no darle ni una sola herramienta para que ellos puedan hacer su trabajo.
Todo el mundo funciona con premios y castigos. Lo de los premios, más o menos todo el mundo lo tiene claro, lo de los castigos a veces se nos olvida. Se nos olvida que en la vida todo tiene consecuencias, todos nuestros actos tienen repercusiones y nunca se es demasiado joven para aprender eso.
Si mi hijo se porta lo suficientemente mal para que la profesora tenga que sacarlo del aula no solo tiene mi permiso, sino que tiene mi apoyo pues pasan en el cole demasiadas hora como para que sospechen siquiera que el cole no tiene normas y que sus actos pasarán desapercibidos.
He dicho.

lunes, octubre 19, 2015

Pequeñas reflexiones del día a día.

Me paso por aquí para seguir contándoos nuestras aventuras y desventuras.
A algunas de ellas hay para dedicarles un post entero pero se que si sigo esperando a que se alineen los planetas para poder encontrar el momento y el lugar no lo hará nunca.

Un mes después de haber empezado las cosas parece que todo va encontrando su sitio. Los peques disfrutan de ir al cole, de sus nuevos amigos y de todo lo que están aprendiendo. Más el nº 3 que el nº 4, que el chiquitín parece haberse resignado por fin a que no va a poder quedarse en casa con nosotros por las mañanas y a que no lo voy a desapuntar de natación hasta que aprenda a nada (que vivimos en una isla, saber nada, aquí es una necesidad) y ahora ha decidido que le gustan. Así que va al cole contento planeando nuevas fechorías con sus nuevos compinches. Le gusta su profe y aunque vive un poco en su mundo y sigue teniendo a su ángel de la guardia al borde del colapso cada diez minutos parece que por fin podemos decir que hemos superado la fase de adaptación.
La niña nº 2 ha descubierto que tantos años de vaguear y de estudiar en el último momento no le va a servir en el nuevo cole y después del descalabro inicial con los primeros exámenes ha decidido que es el momento de ponerse las pilas que tiene mucho que recuperar.
Por el momento ha decidido, por propia iniciativa dejar el móvil en la entrada de casa cuando está estudiando (y es que el whassapp echa humo) y a ver si dura la motivación.

El niño nº 1 la verdad es que es todo un misterio. No tengo ni la más remota idea de lo que pasa en su día a día. Ahora que yo he empezado a trabajar nos vemos menos. Él, que nunca ha sido muy hablador esta pasando una adolescencia de mutismo selectivo en la que casi no nos dirige la palabra y la verdad es que cuando lo hace la mitad de las veces acabamos discutiendo (ozú, que adolescencia nos está dando el niño).

Yo, ya os digo, medio muerta mientras intento adaptarme a esta rutina de locos en la que me levanto a las 7 de la mañana y la mayoría de las veces son más de las 21 cuando puedo sentarme.
Mis jornadas son muy largas, tanto fisicas como mentales, porque aguantar niños (gritos, quejidos, peleas, llantos) tantas horas es agotador también emocionalmente.
Cuando termino en el cole voy corriendo a buscar a mis niños propios para seguir escuchando gritos, quejidos,....
Cuando llego a casa me espera una guarida con mil cosas que preparar. Afortunadamente invertir una parte de mi sueldo en contratar a alguien que venga a ayudarnos a casa ha sido una necesidad pero, aún así, hay mil cosas que no puedo delegar, ir a comprar, llevar a alguno de mis retoños a algún médico, reuniones con tutores, prepararles la ropa del día siguiente, preparales la merienda, ordenar las mil y una cosas que me encuentro tiradas y que si no guardo yo jamás volveré a ver poner lavadoras para que podamos tener las batas del cole listas (la mía incluida). Agotador!!!

Mi colegio, además está bastante lejos de mi casa e invierto mucho tiempo en la ida y en la vuelta.
Esta semana, pero, se presentó la posibilidad de hacer un cambio y trabajar en Palma. Yo dije que si, pero al poco empecé a arrepentirme porque yo estoy bien en este cole, es un cole chiquitín de un pueblo, en donde hay buen ambiente, los niños son majos y las profesoras también. A mi me tratan como a una más y me sentí muy querida y valorada ante la perspectiva del cambio.
Al final el traslado no pudo ser y para mi casi fue un alivio pero me ha servido para subirme la moral un poco por las nubes y para aprovechar para mejorar mis condiciones de trabajo (porque yo lo valgo) y ahora estoy encantada.
Tengo la suerte de trabajar en lo que me gusta, en un sitio que me valoran y que me tratan muy bien y además soy buena en mi trabajo. Estoy feliz!!!

Al mismo tiempo empiezo a echar mucho de menos Francia. Tan verde, tan tranquila, sin prisas, cenando a las 7 y viendo el atardecer delante del río. Una vida a otro ritmo en donde se puedan apreciar las pequeñas cosas antes de que hayan pasado ya.





domingo, septiembre 27, 2015

Normalidad, por fin

Hace mucho, mucho, mucho que tendría que haber escrito esta entrada.
Ya me da hasta vergüenza ir a mirar la última vez que me pasé por aquí.
Supongo que os haréis cargo de lo mucho que ha cambiado mi vida en los últimos meses y del poco tiempo que me queda desde entonces para mi y por consecuencia, para vosotras.

Allá por finales de junio embarqué todas mis cosas en un camión (cosas que llevaba semanas metiendo en cajas) y puse rumbo a Palma a reunirme con el resto de mi familia que habían partido días antes para dejarme margen y espacio para desmontar sus camas, empaquetar sus tazas de desayuno y meter en cajas sus juguetes.

Una vez en Palma, agotada de la mudanza previa y del viaje que resultó ser muy cansado (y muy aburrido, sin internet ni nada) no tuve ni un día de descanso y al día siguiente empezamos a desempaquetar como si no hubiera un mañana nuestras 160 cajas más unas cuantas decenas de bultos.

Tres días tardamos en tener una casa habitable, unos juguetes colocados, un ordenador en su sitio y la ropa que ponernos colocada.

Llegaba el momento de disfrutar del verano que se nos presentaba pero no fue posible básicamente por dos motivos:
El primero era el calor insufrible que hemos pasado. Pues a pesar de que en Mallorca hace calor en verano, of course y que soy consciente que debo haber perdido algo de costumbre hemos pillado una ola de calor detrás de otra y sin tregua que nos ha hecho quedarnos en casa más de un día y más de dos pegaditos todos al aire acondicionado porque no se podía pisar la calle ni en verano.
Y no exagero, que la televisión autonómica hablaba de record históricos. Yo, desde luego, no recuerdo haber pasado tanto calor, tantos días seguidos en mi vida.

El otro motivo fue la cantidad de papeleos, burocrácias y cosas pendientes que ha ocupado casi todo mi tiempo libre.
Papeleos para el cole de los niños, para solicitar reincorporarme al trabajo, solicitar las tarjetas sanitarias, duplicar el libro de familia que extraviamos, pagar impuestos que teníamos pendientes, comprarme un coche porque mi cutrecoche ya no daba para más (a duras penas ha llegado a España, otra vez), y además todas las revisiones médicas que tenía pendientes, o bien porque el sistema francés es diferente o bien porque llevaba tiempo aplazándolas con eso de que nos íbamos a España como la ortodóncia de la nº 2, la revisión oftalmólogica del nº 4,...
No he parado.
Cada vez que resolvía un papel me salían tres más y ante la perspectiva de empezar a trabajar y dejarlo todo solucionado antes de empezar el curso se convirtió en una carrera contra reloj con una agenda repleta y ningún día libre.

A todo eso, además, sumadle que iba a hacer toooooodos mis tramites con dos (o tres) niños detrás que se aburrían, se cansaban y que andaban muuuuuuy despacio.

Lo que tenía que ser un verano tranquilo y divertido ha sido una maratón agotadora.
El número 1 además, no ha contribuído mucho a mi relax pues a los tres días de llegar a España nos llegaron las notas de su instituto y nos ha obsequiado con 1 aprobado (gimnasia). Pero no os preocupéis, que encima la culpa es nuestra porque dice que le damos "demasiada" libertad (tócate las narices).

Nos ha regalado un verano de discusiones, malas maneras, contestaciones desafortunadas y miradas de odio que no le deseo a nadie. (Que adolescencia, po dió!!!!)
Y detrás viene la niña nº 2 que se levanta cruzada y no sabes ni por donde cogerla pero por lo menos ella es consciente y directamente te grita "no se lo que me pasa" y nada, la dejas hasta que viene mimosa y suave como una balsa de aceite.

El día 11 empecé a trabajar, por fin y he vuelto a vivir en mis carnes lo mal que concilia este país. Y eso que soy empleada públia, que me imagino que trabajar en la privada esta mil veces peor.
Cuando me enteré de que mi destino después de reincorporarme de la excedencia es el más lejano que era posible a mi domicilio he estado luchando a que no me manden allí amparandome a que tengo unos derechos (mínimos) por haber aprobado unas oposiciones que se los han pasado por el forro y que trabajar en un sitio en el que tardo aproximadamente hora y cuarto en llegar y otra hora y cuarto en volver era incompatible con mi horario familiar.
No ha importado con la cantidad de directores generales de diferentes departamentos que haya hablado y la cantidad de escritos que haya presentado que les ha dado igual. La solución ha sido pedirme una reducción de jornada (con lo que cobraré menos) y haciendo un horario que al colegio no le va del todo bien por no darme otro destino y dejar allí a la que había que ya lo tenía arreglado.
En fin. A pesar del horario y de la distancia estoy muy contenta de empezar a trabajar y hacerlo en este colegio.
Espero adaptarme bien y acostumbrarme pronto a este horario.
Entre madrugones, carreras, actividades extraescolares y faenas caseras cuando por fin pongo el culo en el sofá (a eso de las 10 de la noche) estoy tan cansada, que más de una vez me he quedado dormida.

Entenderéis entonces que no haya tenido tiempo de escribiros aunque haya pensado mucho en vosotras. Agradezco a todas esas que se han preocupado o interesado y que me han mandado toques por las redes sociales o mediante emails. Que no os abandono!!!.

Para que no os quedéis con la impresión de que este verano ha sido caótico contaros que también hemos tenido tiempo de ir a la playa unas cuantas veces (pocas, porque ha resultado que a los peques eso de la arena no les mola mucho), de disfrutar de la agenda veraniega que ofrece una ciudad un poco más grande que mi chiquipueblo, de reencuentros con los amigos, cafés con confidencias y conocer a gente nueva que siempre viene bien.

La vuelta al cole ha sido agridulce para mis retoños.
La niña nº 2 y el niño nº3 encantados de la vida. Eso del cole, de charlar, de aprender cosas y de ver a gente les gusta mucho, mucho y en el cole lo tienen todo. Es gratificante que el niño nº 3 sea (el único de su clase) que entra en el cole con una sonrisa de oreja a oreja, dando los buenos días bien fuerte y con ganas de ponerse a aprender todo lo que pueda.
Contrasta con el nº 4 que. ya de entrada eso del cole no le gusta mucho, pero tantos cambios le estan pasando factura y vuelve a venir a dormir con  nosotros por la noche (cachis, ya lo teníamos superado).

Y el número 1 es un misterio como pasa sus días en el instituto.

Poco a poco volvemos a la normalidad, una normalidad nueva pero que necesitábamos al fin y al cabo.

Espero poder pasarme por aquí más a menudo y no una vez cada dos meses para que vayáis viendo como crecen mis niños.



miércoles, julio 15, 2015

Escapada a Italia con niños

Hace dos meses, allá por las vacaciones de Pascua (de Francia, que no caen en Pascua, sino una semana después) nos pareció que era una buena idea hacer una escapadita de cuatro o cinco días a Italia por eso de coger fuerzas antes de ponernos con la mudanza.
Quería escribir aquí un post de "Italia con niños" tal y como hice con París o Londres pero la verdad es que después de la experiencia es un viaje que no repetiría y por lo tanto no recomendaré.
No me malentendáis. Italia es preciosa y es un destino único e irrepetible pero no creo que sea el mejor destino para ir con niños si quieres ver Italia pues la verdad es que apenas hay cosas para que los niños disfruten (igual es que mis niños son muy raros).
A ver, Italia es como un museo, esta lleno de monumentos, esculturas, cuadros y arquitectura por todas partes. Si vuestros niños son fanáticos del arte romano o son capaces de visitar una media de tres iglesias, dos puentes y un museo diario sin protestar disfrutarán, pero los míos por suerte o por desgracia no son así. Eso de visitar iglesias no les llama a ninguno. Nuestro plan era ir alternando un museo con un parque, una iglesia por un museo de la ciencia tal y como hicimos en Londres o París, pero a pesar de que busqué y rebusqué en internet cosas que hacer con ellos la oferta es escasísima y mis niños (los cuatro) se aburrieron como ostras.

También nuestro fallo fue que no quisimos centrarnos a ir solo a un sitio. Queríamos aprovechar que todavía no vivimos en una isla en la que hay que coger avión o barco para todo y hacer una ruta en coche que incluyera más de una ciudad. Eso, al final fueron mogollón de kilómetros y, sobretodo, de tiempo.

Empezamos la ruta muy bien. Desde Toulouse a Cannes (toda una jornada) e hicimos parada para pasar la noche. A pesar de haber estado todo el día viajando al día siguiente empezaba nuestro viaje de verdad.
Al día siguiente nos despertamos prontito e intentamos parar en Mónaco y digo intentar pues había no se que acontencimiento de tenis que nos fue imposible aparcar, Salimos y entramos de Mónaco varias veces, finalmente desistimos continuamos nuestra ruta.

Llegamos a Portofino, yo ya lo conocía de haber estado una vez hace como 8 años y no ha cambiado ni una piedra.
Después de todo el día en el coche agradecimos poder pasear por el puerto, subir hasta la iglesia y poder tomarnos algo en una terracita al sol.



Yo quería tomarme mi coca-cola en alguna terraza flotante muy estilo chill-out pero estaban demasiado cerca del agua y hubiéramos tendido que rescatar a algún retoño.
Así que finalmente optamos por una terracita muy cuca en la plaza en donde los niños pudieron correr a gusto persiguiendo palomas temerarias.

Al día siguiente llegamos a Pisa. Para mí lo mejor del viaje. No solo me gustó la parte turística ( con la torre y la catedral), sino también la ciudad en sí que me pareció muy bonita y muy acogedora.

El niño nº1 y yo nos atrevimos a subir a la torre pero como a los peques no les permitieron subir (ni intentarlo siquiera, pues está prohibido) el Sr. Educando a cuatro tuvo que quedarse con ellos.
La niña nº 2 prefirió no subir, tampoco, no fuera cosa que se cansase.


Al día siguiente dejamos atrás Pisa y nos plantamos en Florencia.
Me pareció preciosa pero una ciudad/museo. Una joyita si te interesa el arte pero un tostón a los ojos de mis niños que solo querían jugar y sentarse en algún sitio en lugar de pasear, ver museos, estatuas e iglesias.

Aún así a mi me gustó mucho, sobretodo el Puente Vecchio que lo encontré muy original pero algo masificado.



Al día siguiente tocó Roma y aquí me vais a perdonar pero me decepcionó bastante. Yo ya había estado en una de esas paradas que se hacen con un crucero en la que te quedas con la miel en los labios. Me prometí volver y lo he cumplido pero no ha mejorado muy mi opinión. (No me peguéis).
Roma es preciosísima pero hay tanta y tanta, pero tanta gente que apenas te dejan disfrutarla. Es toda ella como un parque de atracciones lleno hasta arriba de turistas.
(Y eso que cogimos unas fechas que en teoría no era temporada alta pues semana santa había pasado y el resto de Europa tiene cole, jejeje).
Creo que no es la ciudad que más turistas recibe pero debe ser la que los tiene más concentrados. Como TODO es turístico y digno de ver hay gente por toooooooodas partes.
Y cuando digo gente también digo colas.
Fuimos a ver el Coliseo y es impresionante, pasamos de largo por las ruinas romanas que a pesar de que me pude hacer un par de fotos a mis niños no les interesó lo más mínimo.

Nos atrevimos también a visitar la basílica de San Pedro del Vaticano y hasta subir a la cúpula, vimos la Piazza di Spagna en la que había tanta gente que no se veían ni las escaleras. Comimos pizza en la Piazza Navona y tomamos un helado cerca de la Piazza dil Popolo.
Pero, para mi la mayor decepción de todas fue la Fontanna di Trevi. La han forrado de metacrilato, le han hecho una pasarela para que puedas acercarte más (haciendo cola) pero está más fea, mucho más fea, han adecuado un sitio para que puedas tirar tu moneda pero cae en un charco (no en la fuente). Igual es temporal y después la arreglan (con tanto andamio parecía que estaba en obras) pero en mi opinión se la han cargado.
Podéis ver aquí la noticia y algunas fotos del desaguisado.
No quisimos ni tirar la moneda allí, la tiramos en la que encontramos en la Piazza di Spagna y no fuimos los únicos.



Por último, para compensar a los niños de tanta piedra, monumento e iglesia ocupamos el último día en ir a un parque de atracciones cerca de Roma: El Cinecitta Wold.

Es un parque chiquitín con atracciones para todas las edades pero algunas de ellas muy buenas.
Pero lo mejor es que, como todo el mundo estaba en Roma visitando monumentos y como era lectivo y los niños estaban en clase el parque era prácticamente para nosotros solos. (Nos encontramos con un par de excursiones escolares y ya está).
Nada de colas, ni de calor. Lo pasamos bomba peleándonos con el agua, subiendo en las montañas rusas, en los globos de los peques. Una gozada que puso la guinda al viaje.

Repetiré Italia. Igual a la tercera será la vencida, pero está claro que esta vez sin niños.




miércoles, julio 08, 2015

Instalados (y sobrevivimos)

Después de un mes maratoniano en el que casi muero fundida, casi hago un adolescecidio (varias veces) y me he encomendado a todos los dioses que conozco sin demasiado éxito, por fín, por fín puedo decir que estamos instalados.

Los primeros días han sido una locura: Más de 160 cajas que deshacer (sin contar muebles y bultos) mientras los niños pequeños intentaban jugar en la jungla con sus juguetes "nuevos" (que llevaban confiscados en cajas algunos meses) y los mayores pasaban más tiempo intentado escaquearse que de ayudar en si. A pesar de haber hecho un trabajo de varias semanas intentado concienciarles de la importancia de que arrimaran el hombro que al parecer no fue suficiente (casi les desheredo).

El cambio ha sido importante, no solo en cuanto al país (que ya conocían y que recuerdan con cariño porque los mayores lo asocian a sus amigos y los peques a las vacaciones de verano) sino también porque pasamos de una casa con jardín (un jardín precioso) en medio de la naturaleza de un chiquipueblo a un piso casi en el mismísimo centro de la ciudad.
El niño nº 3 nos sorprendió un día preguntando que dónde estaba el jardín para poder hacer sus pompas.

Las ventajas de vivir en el centro de la ciudad es que todo está a mano. El cole está cerca, el peluquero, el supermercado, una tienda de comidas para llevar, restaurantes, la zona de "marcha" y hasta el Corte Inglés. Así que, necesites lo que necesites está a un paso y eso, como novedad, mola.

Aún estamos descubriendo el barrio, ver que comercios pueden sernos útiles, elegir parque preferido o adivinar que linea de autobus nos conviene más.

A los cuatro o cinco días ya teníamos casi todas las cajas listas y el resto del tiempo desde entonces ha supuesto hacer trámites como pedir horas a las revisiones de los peques que tenía pendientes, al oftalmólogo después de que el nº 3 le rompiera las gafas al nº 4 (con el consiguiente disgusto), buscar un despachito en plan coworking para que el Sr. Educando a cuatro pueda trabajar pues en casa ya no hay sitio material para un despacho, echar un ojo a los gimnasios de la zona, apuntarnos a la lista de espera para natación en la piscina municipal, etc...

La verdad es que estoy agotada. Llevo unos cuatro días durmiendo cuan marmota y es que creo que ahora me está saliendo todo el cansancio que llevo acumulado de todo el mes de estress, logística y también trabajo físico (mucho).

Y es que la mudanza yo la empecé un mes antes, cuando me vine a Palma para acondicionar el piso que ya había cogido papá en otro viaje espress (bueno, y a otras cosas) y en dos días conseguí un colchón nuevo para los adultos que hace tiempo que quería cambiarlo pero en Francia las medidas estandard son diferentes, un par de camas para los peques que por fin dejan sus cunas/camas. Las conseguí en Ikea y hasta me dio tiempo de montarlas y todo.
Descubrí que el calentador no funciona y tuve que llamar a la casera
Y además aproveché para firmar el contrato con los inquilinos de mi piso (que cruzo los dedos para que estos, los terceros sean medianamente decentes), pedir la reincorporación a mi trabajo, pedir varios presupuestos, y hasta ir a la cena para celebrar que hace 20 años que salí del instituto. Un montón de cosas.
Al llegar ya me puse a saco a hacer cajas y desmontar muebles, etc...ç
En teoría tenía que ayudarme el niño nº 1 que con sus 16 añazos tiene más fuerza que yo y está más preparado para desmontar muebles.
Tenía que haber hecho un stage (como unas prácticas laborales de dos semanas) justo en esas fechas pero como tampoco había buscado nada y total se iba a ir y no iba a poder hacer la exposición final con los resultados le dijeron que casi que no importaba que lo hiciera. O eso nos dijo porque después nos enteramos que los profesores no habían dicho ni pio y que casi había sido idea suya (ejem, ejem).
No me iba del todo mal tampoco, porque, como ya digo, así podría ayudarme con la mudanza pero cuando tienes que discutir con él todos los días hasta para que se levante porque en realidad el no quiere ayudar (que es muy cansado) pero si que quiere mudarse yo acabé agotada.

Mientras tanto papá se vino para Mallorca para terminar de acondicionar la casa y el coche (que estaba aquí) y prepararlo todo para que le mandase a los niños.
Cuatro días después le mandé a todos en un avión con los consecuentes nervios, llamadas de teléfono desde la cafetería del aeropuerto hasta que recibí el mensaje de texto establecido de que ya estaban todos sentados en el avión correcto rumbo a Mallorca.
Recepción una hora después por papá en destino y pude volver a respirar.
Pero ahora sí, me quedaba sola, solita en Francia para terminar de empaquetar lo último. Despedirme de la gente y del chiquipueblo y echar de menos a los que ya se habían ido y a los que dejaba allí (todo a la vez).

Cuatro días después entregaba las llaves de lo que había sido nuestro hogar estos casi cuatro años y ponía rumbo a una nueva etapa.

¿He oído mudanza? ¡Corred, insensatos!


martes, junio 23, 2015

Vuelvo

Vuelvo,  con la cabeza gacha y el rabo entre las piernas de la vergüenza de haber desaparecido estos meses pero vuelvo.
Agradezco a todos lo que me habéis mandado mensajes aquí o en las redes sociales. No tengo excusa.
Esa es la verdad, no tengo motivos claros para haberos abandonado tanto tiempo.
Podría decir que fue el viaje que hicimos a Italia durante las vacaciones escolares de los niños a finales de abril, que me dejaron agotada, pero no fue para tanto.
Podría decir que fueros los preparativos del 16 cumpleaños del niño nº 1  que me tuvieron ocupada, pero no es verdad (se lo montó por su cuenta).
Podría decir también que las funciones, exposiciones y exhibiciones de los niños para fin de curso me tenían absorbida y la verdad es que un poco sí. Tener que pensar regalitos para las profes, diseñar y realizar disfraces y preparar tortillas de patata es lo que tiene pero podría haber sacado tiempo para escribiros.
Incluso podría decir que ha sido el calor y el buen tiempo que nos ha llenado la agenda de cosas por hacer pero no ha sido así. Hemos tenido un tiempo espantoso y fresquito hasta hace apenas una semana que por fin he podido ponerle pantalones cortos a los niños.
¡Pero que semana, casi morimos!. Pasar de 15 a 35º en un día y medio casi acaba con nosotros, pero sobrevivimos.
La verdad es que el motivo principal que me ha tenido apartada del blog es que, como dice el título...¡VUELVO!. No solo aquí, sino también a mi isla.. ¡Nos repatriamos!.
Ya os conté aquí que nos lo estábamos planteando y las dudas y los miedos que eso me generaba.
Finalmente decidimos que este era un momento tan bueno como cualquier otro, que en todo caso tampoco quería quedarme para siempre en Francia y retrasarlo más solo lo haría más complicado a medida que mis niños mayores (y nosotros mismos) fueran echando raíces.
La presión de que la mitad de mi familia lo estuvieran deseando (la niña nº 2 se encuentra dividida  y el nº 4 no sabe ni de lo que le hablan) ha tenido algo que ver.
Desde entonces estoy un poco colapsada, no solo por la logística que implica buscar casa, colegio, cuadrar fechas, hacer cajas (sobretodo hacer cajas), sino también despedirme de los amigos, de los lugares, arreglar papeles que pueda necesitar, avisar a las profes, hacer revisiones médicas y pasar tiempo con los amigos a los que tardaremos en volver a ver.
Si sospecháis un poco ya, después de estos años de cómo soy, no os importará que os explique que estoy de los nervios.
La mudanza y su preparación no me ocupa tanto tiempo  ni tantas energías como lo que paso pensándola.
El Sr. Educando a Cuatro hizo una escapada express a mediados de mayo para conseguir casa y menos mal porque así, en mi cabeza ya tengo los muebles colocados, descartados los que no me caben, elegidos los nuevos que quiero comprar y hasta las cortinas seleccionadas.
Cambiamos una casa grande con jardín delante de un río en el chiquipueblo por un piso en el centro.
Tendré que desprenderme de muchas (pero muchas) de mis cosas y muchas de mis rutinas.
Esperamos que el cambio sea siempre a mejor (obviamente) pero mentiría si dijera que no voy a echar muchísimo de menos Montauban: Sus ríos, su verde, sus ferias bio, sus tumbonas en la plaza, que los niños jueguen en el jardín, la canguro que los niños adoran, el tomarme un mojito delante del canal, el pato, el café de los miércoles, los macarons, los amigos que hemos hecho aquí y hasta puede que eché de menos a los franceses. (Jejeje).

Seguiré por aquí (como pueda pero seguiré) pero ya desde la chiquiisla. Nos vemos!!!


lunes, abril 13, 2015

Cuando el pasado te encuentra.

Cuando cumplí 14 años me tocó tomar la primera decisión importante de mi vida como a casi todo el mundo de mi generación. ¿Qué debía hacer una vez terminada la EGB?.
La verdad es que no hubo mucho que decidir. Mis padres ya habían decidido que haría BUP cuando apenas estaba aprendiendo a hablar y hacia ahí habían dirigido siempre mis pasos. Una profesora, además, se encargó de convencer a mi madre de que me metiera en un colegio privado supongo que alertada por los miedos de mi madre de que me juntara con malas compañías y me "torciera".
Yo, que venía de un colegio humilde y "barriobajero" ir a un colegio privado representaba demasiado cambio y no estaba dispuesta. Los valores morales eran diferentes en un colegio que en otro, las cualidades apreciadas distintas y hasta la manera de relacionarse era diferente.
Reconozco que no empecé en ese colegio con demasiada buena actitud. No quería ir y me había formado un montón de prejuicios que desgraciadamente resultaron ciertos. Mi clase estaba llena de empollones, peloteros, hipócritas y materialistas que con mis 14 añitos me parecía lo peor de lo peor. Y así me lo había enseñado siempre en mi otro colegio.

Siendo justos, diré que ellos (sobretodo ellas) tampoco me lo pusieron fácil. Yo era demasiado diferente a ellos  y cuanto más se notaba más orgullosa estaba yo de que fuera así y más distancia se creaba entre nosotros.
Me daba vergüenza ajena oírlas como se criticaban (destriparlas más bien) unas a otras a las espaldas y después se daban dos besos con su mejor cara.
Se me revolvía todo oírles hablar de injusticias y después no tener narices de decir nada y mucho menos de hacer nada.

Visto desde la distancia no creo que fuera la estrategia adecuada pero era demasiado rebelde y demasiado incorformista para que hubiera sido de otra manera. Entendedme, tenía que rebelarme contra el mundo!!!.


Evidentemente no me integré. Me esforcé en hacerme un mundo aparte de esas paredes. Cada día maldecía el tener que estar ahí. Cada principio de curso rogaba a mis padres que me cambiaran de colegio sin éxito. El día que, por fin acabé COU me juré a mi misma que no volvería a poner un pie ahí y lo cumplí. Ni siquiera fui a buscar el título.

Solo hice un par de buenos amigos pero el que siempre me hubiera llevado mejor con chicos que con chicas solo fue un obstáculo más. Ellas me veían como competencia directa y ellos, a veces, malinterpretaban mi amistad. Las pocas amigas que hice se aprovechaban de esa amistad para acercarse a ellos, así que nunca las vi como amistades sinceras (cosas que hacían las adolescentes).

Con el tiempo aprendí a poner distancia, a disimular esas amistades y a manejarlo, pero a medida que ellos fueron echándose novias yo fui perdiendo amigos por el camino. Algunos de ellos muy buenos.

Ahora miro hacia atrás y lo veo diferente. Quizás tendría que haber sido más receptiva y aceptar más su forma de ser con todos sus defectos y sus virtudes (que seguro que algunas tendrían, jajaja), quizás tendría que haber hecho un esfuerzo por integrarme, quizás tendría que haber aprovechado más mi estancia ahí y haber aprendido algo.
Ya no se puede cambiar.

De la mayoría de ellos no volví a saber nada, entre otras cosas porque no quise. Con algunos sí que mantuve un poco más el contacto hasta que la vida, las circunstancias y, como ya digo, las parejas nos separaron.

En los inicios de facebook, con todo su aluvión de reencuentros volví a tener noticias de algunos y se llegó a organizar alguna cena para reunirnos todos a la que no fui.

Pero ahora, que hace 20 años que salimos de ahí se ha puesto en contacto conmigo la única persona que podría revolverlo todo, el único que hizo que no deseara que ese colegio se derrumbara y me dice que lo van a celebrar, que van a hacer una super fiesta y que quiere que vaya, que me ha echado de menos.

Yo no puedo ir, me pilla un poco lejos pero llevo desde entonces con la cabeza en otro sitio, en otra época, rebuscando entre mis fotos, investigando por facebook, reviviendo recuerdos que creía olvidados, acordándome de caras que apenas me suenan y echándolo todo un poco de menos.

Que duro es todo cuando el pasado viene y te da un bofetón en la cara así, sin avisar,  ¿no creéis?


( Y esta soy yo por aquella época). 





viernes, abril 10, 2015

Los cuatro del nº 4

La semana pasada ocurrió un acontecimiento importante en nuestra casa del que todavía no os he hablado: El niño nº 4 tuvo la osadía de cumplir 4 años.

Lo celebramos a lo grande, como está mandao. El viernes llevamos pastel, velas y zumo al cole y le cantaron cumpleaños feliz, joyeux anniversaire y happy birthday to you porque, parece ser que mi chiquitín les obliga a cantar a todos los cumpleaños en varios idiomas.

El sábado tuvimos merendola en casa con los amigos e hijos. Todavía nos es un poco complicado mezclar a la gente que habla idiomas diferentes pero, claro, hacer dos fiestas, una española y otra francófona nos parecía demasiado, pero todo fue bien, la gente se lo pasó bien y nosotros intentamos que todo el mundo se integrara hablara lo que  hablara. El domingo, además, hicimos otra fiesta de cumpleaños en un chiquiparc con los amiguitos del cole, que es lo que a él le hacía ilusión.


Así que nos hemos pasado el finde de fiesta en fiesta, haciendo tartas de cumpleaños, terminándonos los restos de los ganchitos, abriendo regalos y lidiando entre el nº 3 y el nº 4 para que el tema de los regalos  nuevos no fuera el motivo de una guerra fraternal.

Yo, la verdad es que esto de que el peque cumpla años lo llevo regular. Y no es por tener que hacer tres tartas de cumple y 28.000 sandwiches de jamón y queso. Es que, poco a poco me quedo sin bebés.

El nº 4 además es el más bebote, es el que le gusta que le achuchen, que le aplasten los mofletes, que te pide mimitos de vez en cuando y que te dice que te quiere "hasta el final del espacio".
Es el que aparece cada noche en mi cama cargado con su peluche y su almohada y tengo que hacerle sitio a mi lado sabiendo que ya no voy a volver a dormir.
Pero a mí,  en el fondo me gusta. Me gusta oírlo venir mucho antes de llegar a mi cuarto porque el niño delicado no nos ha salido. Me gusta que se me apriete por la noche y me toque la cara para saber que sigo ahí, que me haga caricias por la mañana mientras yo aún estoy dormida y que canturree en cuanto sale el sol porque se aburre y quiere que nos despertemos.

Las consecuencias es que tengo un hombro destrozado y que duermo menos horas de las que debería pero...me gusta.

Papá, con la excusa de que ya tiene cuatro años y es un nene mayor le intenta convencer de que ya tiene que quedarse en su cama y el nº 4 asiente pero sigue viniendo. Yo no le digo nada, en realidad me gusta que venga.

Me quedo sin bebés, e intento que no sea demasiado traumático (para mí). Intento pensar las cosas positivas de esta etapa que hemos comenzado y tiene montones.
Cada día hay alguna razón por la que reírnos a carcajadas con alguna salida de alguno de ellos, alguna reacción, algún razonamiento o algún evento particular.
Como el día en que el nº 4 me dijo al salir del cole que las gallinas cuando hacen caca tienen huevos (así, sin avisar, jejeje) o el niño nº 3 cayó de pronto en que una compañerita suya de clase tiene la cara marrón (es una mulatita preciosa), o hoy que la niña nº 2 tiene su concierto de coral y está nerviosísima de que la vayamos a ver o el nº 1 que me vuelve loca porque el viernes le preparan una fiesta sorpresa de cumpleaños a una "amiga" y ha decidido hacer él el pastel.

Entretenidos estamos y lo que de vayan creciendo es inevitable pero para mí siempre serán mis bebés.


miércoles, abril 08, 2015

Manualideas: Muñequita con plástico mágico.


Hoy una manualidad para los que son un poquito más mayores (no siempre van a ser ideas para los más peques, ¿no?). 
¿Conocéis el plástico mágico? Es una especie de papel en el que puedes dibujar y después meter en el horno y entonces....magia!!! Se encoge, se retuerce, se vuelve loco hasta que se aplana y sale convertido en un broche mucho más pequeño de lo que entró. Si quieres verlo, pulsa aquí

viernes, abril 03, 2015

La excusa del dinero

De  mi Lápiz y pluma me invitó el lunes pasado a participar en el eterno debate de si los niños son caros.
Yo ya dí algunas pistas sobre mi opinión al respecto en este post de hace un par de años. Pero me apetecía profundizar un poco en el tema porque hace poco tuve una conversación con unos amigos que se estaban plateando tener su segundo hijo porque no le gustaba tener un hijo único pero que su principal motivo para no hacerlo era el dinero.
Son una pareja que han tenido que renunciar a muchas cosas a raíz de tener a su primer hijo. La mamá decidió tomarse un par de años de maternidad para poder criar a su hijo y cuando quiso reincorporarse se dio de bruces con la crisis y con el maravilloso sistema español de la conciliación familiar.
Desde entonces han ido haciendo equilibrios entre horarios de trabajos mal pagados, actividades extraescolares, comedores, ayudas familiares,....lo de todos los días.
Ahora que levantan un poco la cabeza. Que el niño por fin ha empezado el cole (que es más barato que la guardería), que ella por fin ha encontrado un trabajo que puede compaginar y que parece que es estable, que él ha tenido un aumento de sueldo... se plantean tener el segundo antes de que el niño sea más mayor y no pueda apreciar las ventajas de tener hermanos pequeños.
Yo escuché atentamente todos sus motivos, sus pros y sus contras, sus dudas, sus miedos ...
Ellos ya saben que yo soy pro familias numerosas, que no me gusta eso de tener hijos únicos porque creo que se pierden una parte importante de la vida y que se aprende mucho de tener hermanos, no solo los hijos, sino también los padres.
Los hijos únicos, lo siento mucho para los que los tengáis, pero se nota. Se nota de lejos. En el colegio lo notábamos y no fallábamos nunca.
Son más paraditos, más inocentes, acostumbrados a que todas las atenciones son para ellos y que los padres acuden volando a su llamada. En el cole no pasaba así y los veías como perdidos que no sabían muy bien que hacer.
Al mismo tiempo también se nota de lejos a los padres de hijos únicos. En los parques son esos que están a dos centímetros de sus retoños, que juegan con ellos en lugar de dejar que los niños jueguen entre sí, que cuando el niño va a caerse la madre ya está  ahí antes de que toque el suelo y también suelen ser los padres más agobiados, más entregados y con más miedo.
(Que nadie se me eche al cuello, es mi impresión).
También opino que al igual que cuando uno se plantea tener un hijo (el primero) no debe plantearse solo tener un bebé sino que tiene que tener en cuenta que va a ser padre toda la vida y que va a ser padre de un bebé, luego de un niño, luego de un adolescente,....al tener un segundo hijo no solo debe plantearse que va a ser el doble de trabajo (como dicen muchos), que van a volver a dejar de dormir, que es más gasto,....ese niño también crecerá y le daréis a vuestro hijo la oportunidad de tener un compañero para toda la vida, ampliar la familia siempre ha de ser positivo.
Aún así,  a pesar de que yo estoy siempre a favor de que la gente tenga hijos, que me encantan las grandes familias con las casa llenas de gente (con sus pros y sus contras) y que creo que tener hijos es siempre positivo, no solo para el futuro inmediato sino para dentro de muchos años, respeto enormemente a aquellos que no quieren tener hijos o que solo quieren tener uno pues prefiero que alguien que no esté preparado no lo tenga que lo tenga "para probar" o por presiones sociales o familiares y que luego se arrepientan.
Lo que no puedo entender es que me pongan excusas que se consideran aceptadas para esconder los verdaderos motivos de porque la gente no quiere tener un segundo hijo (por lo menos mis amigos).
Me decían el dinero, el dinero, pero después me hablaban de que tenían seguro privado, que el niño iba a clases de no se qué y que estaban organizando un viaje para Pascua. Todo muy respetable por supuesto y no voy a ser yo quien les diga en que deben gastarse su dinero pero entonces que no crean que no deben tener un hijo por el dinero, porque no. Que me digan que no quieren cambiar su nivel de vida, vale, que  no quieren tener que renunciar a nada, vale, que en realidad les da pereza volver a empezar con un bebé, también, que no saben si podrán lidiar con dos, que sus prioridades son otras, que no quieren asumir el riesgo,...lo que quieran pero no que no tienen dinero porque un hijo no consume lo mismo que un viaje.
Cierto es también que nuestra manera de enfrentarnos a la maternidad hoy en día es diferente a como lo hicieron nuestros padres y mucha culpa de esto lo tiene internet que nos crea necesidades incomprensibles y admiración a vidas falsas.
Cuando tuve al nº1 (con 21 añitos y sin trabajo) mis únicos gastos fueron el carrito, la cuna, una bañera de plástico (que metía dentro de la grande) y la sillita del coche. Nada de cambiador, lo cambiaba en la cama, nada de esterilizador chupitrónico, hervía los bibes como toda la vida. Nada de intercomunicador dejaba la puerta abierta y agudizaba el oído, ni siquiera compré una minicuna, me apañé los dos primeros meses con el cuco del carrito.
La ropita del primer año fue casi toda regalada, a partir de ahí intentaba comprar en rebajas para la temporada siguiente o los lotes 3x2 que encontraba por catálogo.
Os aseguro que a mi niño nunca le faltó de nada y no creo que hubiera sido más feliz si hubiera tenido un bugaboo y todos esos cacharros que creemos imprescindibles y que apenas nos duran nada.
Mi situación cambió al cabo de unos años y obviamente para mis hijos pequeños si que compré algunas de esas chuminadas porque me lo podía permitir pero desde luego ese no hubiera sido el motivo principal por el que me hubiera decidido o no a la hora de tener más hijos.
Siempre aconsejo lo mismo: Si de verdad quieres tener otro hijo, si de verdad crees que más adelante te arrepentirás de no haberlo tenido, tenlo.

El Diario Down, un hermano para Francisco

Vaya rollo os he metido. ¿Que pensáis?.

miércoles, abril 01, 2015

Manualidea: Huevos de Pascua



Ya sabéis que nos gustan más las fuestas que aun tonto un lápiz. Que celebramos las nuestras, las galas y las que nos inventamos. Esta es solo una más: Decoración de huevos de Pascua para todo el mundo.
Esta vez hechos por los niños y con barro, como a ellos les gusta. Marranear, amasar, pintar....vamos allá!.
Como siempre para ver el paso a paso haced click aquí.

lunes, marzo 30, 2015

Se alquila

Me compré un piso justo en el mejor momento (antes de la subida y de la posterior crisis) con la idea de que iba a vivir ahí para siempre. Elegí un piso grande, cerca de casa de mis padres con una terraza posterior para que mis hijos (por entonces solo dos y pequeñitos) jugasen.
La idea era ir reformándola poco a poco e ir poniéndola a nuestro gusto. Queríamos ir poco a poco pero poner materiales de calidad que nos duraran mucho tiempo, pero todo era taaaaan caro que solo nos dio tiempo de hacer la cocina (que apenas estrené) y me separé.
El piso me lo quedé yo y lo fui pagando como podía (sola, con dos trabajos y dos niños hacía lo que podía). Desde luego, lo de las reformas pasaron a un segundo plano y entonces la vida me cruzó con mi marido.
Él no quería vivir en esa casa y yo lo comprendí, pero tampoco quería deshacerme de ella, así que nos buscamos otra los dos de alquiler y mi piso lo alquilé.
Los primeros inquilinos, de los que pedí referencias, avales, etc.. eran un matrimonio jovencísimo con dos niños pequeños. Él era el hijo de los dueños de un bar del barrio al que yo había ido a desayunar más de una vez.
Todos mis intentos de salvarme las espaldas no sirvieron para nada y al año se fueron dejándome el piso completamente destrozado. Todo lo que les gustó se lo llevaron, lo que no, lo rompieron, se llevaron mis cuadros, mis muebles y hasta mis plantas. Dio igual que les denunciara, el justicia es muy curiosa y dijo que no podía probar que los desperfectos se hubieran hecho a propósito (seguro que también se llevaron mis muebles sin querer).
No saqué nada y me sentí muy frustrada, no solo por lo que me habían hecho a mi, sino porque se habían salido con la suya y se lo harían al próximo.
A 15 días de dar a luz al nº3 pensé que yo no estaba para ocuparme del piso, no podría encargarme de arreglar los despefectos, no podría enseñarlo con un niño recién nacido . Así que se lo dí a una agencia pensando que eso me daría alguna garantía de que escogerían bien al inquilino. Esta vez un matrimonio de mediana edad con dos hijos adolescentes.
Al año y poco la pareja se separó (el 100% de las parejas que viven ahí se separan, lo cual no deja de ser curioso) y dejaron de pagar. Escarmentada por los inquilinos anteriores los llevé a juicio. La agencia se desentendió con un millón de disculpas y al inquilino le entró miedo y pagó in extremis.
Desde entonces el padre, que fue el que se quedó el piso con los hijos, ha ido pagando como ha podido. Da la sensación de que se le ha juntado una mala racha con unas pocas luces y se esta metiendo en una pelota de la que no puede salir. Cada vez pagaba más tarde, necesitaba préstamos para poder pagar, hasta que finalmente me llama y me dice que se va a otro piso y que ha dado como fianza mis dos últimos meses del alquiler.
He tenido que ir a Mallorca en un viaje express (y por supuesto, no por placer) para que me de las llaves y ver en que estado me ha dejado el piso, que, otra vez es bastante deplorable: Un pequeño incendio en la cocina, aquella que casi no estrené, tres cristales rotos y dos puertas rotas, todos los muebles para tirar,....pero lo que más me sorprende es la suciedad, ¡Vivían ahí! y aparentemente eran una familia normal de trabajadores, como han podido tener un piso tan, pero tan tan sucio.

Pasado el susto inicial me ha tocado coger al toro por los cuernos y contratar pintores, obreros que me tiren todos los muebles, que me arreglen las pequeñas cosas, que hagan una limpieza en condiciones y que le laven la cara para volverlo a alquilar.
Yo me encuentro en un dilema. El piso sigue estando viejo, sigue necesitando una reforma. No puedo pedir mucho por ese piso y me da la sensación de que quien venga siempre lo dejaran peor porque no puedo esperar mucho de personas que aspiran a un piso "barato" (que se que no quiere decir nada, pero mi experiencia es así). No se si reformarlo y alquilarlo más caro pensando que los nuevos inquilinos sean "mejores" arriesgándome a equivocarme y meter dinero que después se cargarán igual, reformarlo y directamente venderlo a pesar de no sacar nada limpio pues entre la hipoteca, los impuestos y las deudas que me dejan los inquilinos no sacaré nada, seguro o alquilarlo tal cual está y cruzar los dedos a que el siguiente sea mejor.
¿Qué pensáis?.


La parte buena de todo esto ha sido el viajecito express a Mallorca, el poder tomarme un café al solecito, que me suelten piropos por la calle, que eso solo se hace aquí y la satisfacción de poder resolver todo el embrollo yo sola, a una velocidad de espanto y sin entrar en colapso (por poco).

viernes, marzo 27, 2015

De cougars y toy boys

Cougar: Según la wikipedia "cougar" es el término que se usa para definir a las mujeres que buscan pareja bastante más joven.

Acabo de terminarme el nuevo libro de Britget Jones, "Loca por él". Recuerdo haber leído los dos primeros de un tirón mucho antes de ver las películas y me resultaron muy divertidos. Las peripecias de una soltera treintañera a la caza de pareja me parecían muy ocurrentes aunque no me sintiera para nada identificada (yo tenía pareja y dos hijos y mi vida y mis problemas no se parecían en nada a los de Britget.

Ahora, en este nuevo libro se supone que han pasado 20 años. Britget es una madre soltera de mediana edad que lucha por encontrar su sitio y rehacer su vida.
Empieza una relación con un toy boy (me mató la palabreja) y se abre ante ella todo un mundo de experiencias y nuevos temores al intentar compaginar su vida como madre y como novia de alguien 20 años más joven.

Y todo esto vienen a que el otro día mi señor marido vino de un congreso por asunto de trabajo y me contó la anécdota de que alguien le había echado inocentemente 25 años (tiene 38), haciendo bromas sobre la juventud cuando mi marido era bastante mayor que él.
Yo soy consciente que envejece de una manera especial, que siempre ha aparentado tener menos años de los que tiene y que esos genes extranjeros que tiene le ayudan a la inmortalidad. ¿Os habéis dado cuenta que los especímenes auténticamente españoles parecen siempre mayores?. Son más velludos y empiezan a desarrollarse antes, encanecen pronto y el sol de España pasa factura a nuestra piel.

Pero el caso es que yo no aparento 25 años!!!!.
Yo tengo canas, arrugas y michelines y aunque dicen que tampoco aparento los casi 38 años que tengo desde luego no aparento 25 ni de lejos.
Y ahora he entrado en paranoia y me imagino que todos los que nos miran deben pensar que soy una "asaltacunas" por liarme con un yogurín o una "cougar", que queda más chic y así utilizo el termino que acabo de aprender.
Tal y como yo lo veo tengo dos opciones. O le pinto canas por la noche y le depilo las entradas con crema depilatoria o me hago yo un tratamiento rejuvenecedor el cual no se ni por donde empezar.
Bueno, empezar sí, que ya estoy a dieta (muy a mi pesar). Ahora estoy plateándome ir a algún tratamiento de belleza a que me depilen las cejas, me pongan cremitas y me hagan la manicura. Que aunque no mejore nada, seguro que me siento mejor.
¿Sugerencias?



viernes, marzo 20, 2015

Sistema escolar francés: Horarios y vacaciones

Continuamos con el tema del sistema educativo francés del que empezamos a hablar el lunes.
Hasta ahora hemos dicho que se divide en Maternelle (Educación Infantil), École (Primaria), College (Secundaria) y Lycée (Bachiller).
A  medida que van creciendo los niños pasan de un centro chiquitito con apenas tres o cuatro clases a un centro cada vez más grande, con más aulas, más profesores y casi casi universitario.
Los horarios en cada centro suelen ser diferentes y yo, que tengo cuatro niños en tres etapas distintas es ahí donde se me complica un poco todo.
En la maternelle y la école el horario suele ser de 8.30h a 11.30h y de 13.30h a 16.00h dependiendo del centro. Es habitual que los niños se queden a comer en la "cantina" y el menú suele ser barato, unos 4 €.
Los miércoles solo van por la mañana (y lo acaban de instaurar, pues cuando llegamos, el miércoles no había cole).
El horario de los mayores suele ser más flexible. Entran a las 8.00 o a las 9.00 (dependiendo del día) y salen a las 16.00h o 17.00h.
Pero, a veces, no tienen todas esas horas lectivas y les quedan por en medio muchas horas que pueden aprovechar para hacer los deberes o lo que sea.
Yo preferiría que tuvieran un horario más cuadrado, que las horas que emplean en clase fueran lectivas y que pudieran hacer los deberes en casa en vez de salir tan tarde pero así son las cosas.
Tengo la sensación de que les queda poco tiempo en el día después de las clases, pues aquí, se cena a las 7.00h y después hay poco tiempo de hacer nada antes de acostarse. Si llegan entre las 16.30 y las 17.30 pues parece como que sabe a poco para poder estar con la familia, ver un poco la tele y desconectar antes de que acabe el día.
Muchos niños, además, les tienen ocupados con deportes, idiomas o música después de clase y cuando llegan a su casa (que muchos viven lejos) debe ser tardísimo.
Nosotros tenemos la suerte de que vivimos bastante cerca de todos los centros. Solemos ir en coche pero podríamos ir andando si los peques no fueran tan peques ni hiciera tanto frío en invierno.
Empezamos el curso haciendo dos turnos: Papá se llevaba a los que empezaban a las 8.00h y después se iba al gimnasio y yo a los que empezaban a las 8.00h - 9.00h.
Podría ser más sencillo si dejara a los peques un poco antes de las 8.00 en el cole pues las guarderías de los colegios tienen horarios muy amplios y además son gratuitas (puedes dejar a los niños en el cole desde las 7.00h de la mañana hasta las 18.00h de la tarde sin ningún coste). Pero a principio de curso no quería dejarles más tiempo del necesario por eso de la adaptación y ya nos hemos acostumbrado a hacerlo así.
Al poco tiempo de empezar el curso el niño nº1 empezó a decir que prefería que no lo acompañáramos. Creo que queda antes de clase con los compañeros y ahora viene y va andando y se organiza solo.
A las 16.00 soy yo quien va a buscar a los tres pequeños. Aunque estén en diferentes etapas, están en el mismo centro. Si coinciden en el horario de salida me los traigo a todos a casa pero si es uno de esos días que la niña nº 2 sale a las 17.00h también vuelve andando pues no está lejos y no hay ningún parque cerca donde pudiera esperarla con los peques 1 hora.

Las vacaciones escolares también es un asunto curioso. Más o menos la norma es que tengan seis semanas de clase y dos semanas de vacaciones durante todo el curso. Así, cada mes y  medio tienen unas vacaciones de dos semanas. Estas son: Las de todos los santos (finales de octubre, principios de noviembre), Navidad (diciembre), las de invierno (en febrero),  las de primavera (entre marzo y abril) y las de verano que duran exactamente dos meses, uno menos que en España y ese mes de menos es el que se reparte a lo largo del año.
Así, entonces, tenemos las mismas vacaciones escolares que en España pero repartidas de otra manera.
Además hay otra curiosidad. Las vacaciones de Todos los Santos, Navidad y verano son en las mismas fechas para toda Francia pero las de Invierno y las de Primavera (nada de Pascua, que esto es un país laico) van variando de una zona a otra. Es decir: Dividen a Francia en tres zonas y depende de la zona en la que estés te corresponderá empezar las vacaciones en una fecha o en otra.
Esto tiene el sentido práctico de que las carreteras no se colapsan por la operación salida ni se llenan todos las estaciones de ski de los que van a practicarlo en Febrero (o sea, casi todo el mundo).

A mi, personalmente me gusta más este sistema de calendario escolar. Los niños no necesitan tres meses de vacaciones en verano pero sí les viene bien tener más pausas durante el curso.
Lo único que no me gusta es cuando llegan las primeras, que siempre me pilla casi por sorpresa. Aún no has terminado de hacerte con la vuelta al cole, todavía estas cuadrando horarios de extraescolares y haciéndote a los madrugones y....paffff!!! Vacaciones: Dos semanas y me rompe en dos.
Pero las demás están bien. Llegan en los momentos adecuados y siempre tienes unas a la vista que te da las energías suficientes para continuar.

Y a la pregunta de siempre ¿que hacen los franceses con los niños durante sus innumerables vacaciones?.
Aquí está todo pensado y organizado y hay múltiples opciones para dejar a los niños sin tener que recurrir a los abuelos (que eso no suele ocurrir).
Para empezar ya os contaba que las guarderías en los colegios son bastante amplias: Desde primera hora de la mañana (de 7.00h a 8.30h ) hasta última de la tarde (16.00h a 18.00) y, además, es gratuita y puedes dejarles cuanto necesites.
Durante las vacaciones escolares puedes elegir entre dejarles en el mismo centro pero con actividades más lúdicas, contratar a una baby sitter (una chica de 16 o 17 años que también estará de vacaciones), hay un montón de asociaciones o casas de barrio que organizan cosas para los peques como campamentos o actividades o incluso puedes contratar a una nounou que es una niñera que se queda a los niños en su casa.
Los precios de estos servicios suelen ser muy, muy baratos pues están financiados por la seguridad social.
Yo he tenido la suerte de que no he necesitado nunca ninguno pero tengo amigos que los usan y además de ser baratos no tienen los problemas de masificación y listas de espera que hay en España (por lo menos en Mallorca).
Aquí en general no hay una cultura de tanto apego con los niños. A mi me sorprende que los dejan en el cole desde muy pequeños y muchas horas. Los campamentos por ejemplo están ofertados para niños de a partir de cuatro años en colonias en la otra punta del país durante dos semanas. Es habitual delegar el cuidado de los niños en otras personas pero que normalmente no son familiares, de hecho, las abuelas se suelen desentender bastante y no se ocupan de los nietos más que para urgencias y ocasiones puntuales.

Y hasta aquí nuestra lección de hoy de "¿cómo vivir en Francia?", ¿Qué os parece? ¿Os gusta? ¿ Le veis más ventajas que inconvenientes o al revés?


miércoles, marzo 18, 2015

Manualidea: Medalla para el mejor papá.

Una medalla para papá

¿Os habíais dado cuenta de que mañana es el día del Padre? ¿Ya tenéis vuestro regalo preparado? ¿NOOOOOOOO?!!!!!.  
Pues coooorrrrrrre hazte con los materiales para hacerle a papá esta medalla tan chuli para lucir en su día. 
Estará encantado. Y los peques ni os cuento la cara de orgullo que lucirán de haber hecho con sus manitas una medalla al mejor papá. 
Como siempre, si queréis saber cómo lo hemos hecho tenéis que hacer click aquí

lunes, marzo 16, 2015

El sistema educativo francés: Composición.

Cuando hice un llamamiento hace unas semanas para que me diérais ideas sobre lo que os gustaría que hablásemos en el blog, uno de los temas recurrentes era el sistema educativo francés, sobretodo en cuanto al tema de vacaciones y horarios.
Supongo que os llama la atención porque yo os cuento que cada dos por tres estamos de vacaciones. De hecho, el mes que viene volvemos a tener vacaciones.

El sistema educativo francés es un poco complejo en cuanto a los nombres pero en el fondo es bastante parecido al español.
Consta de cuatro fases:

- Maternelle (Educación Infantil) -- Consta de PS (Petite section), MS (moyene section) y GS (grand section). Lo que viene a ser P3, P4 y P5 en  España.
Excepcionalmente existe también la TPS (Tout petite section) para que los más peques puedan empezar el cole con dos años y medio.

- Ecole (Primaria) -- Consta de CP (curs preparatoire), CE1, CE2 (curs elemental) y CM1, CM2 (curs moyene). Lo que viene a ser nuestra educación primaria pero con un curso menos.
Los centros tienden a ser pequeñitos con apenas una clase por curso y a estar dentro de los barrios

- College (Secundaria) -- A partir de los 11 años pasan a secundaria y cambian de centro para ir al college. Allí cursarán  sixième (6º), cinquième (5º) , quatrième (4º)y troisième (3º). Sí, en este orden, son así de originales. Lo que vendría a ser 6º de primaria y 1º, 2º y 3º de ESO en España.
Es un año de muchos cambios pues los colleges con centros bastante grandes que acogen a muchos, muchos niños. Es habitual que los niños se desplacen desde los pueblos vecinos y para ellos hay toda una red de sistema de autobuses e incluso alguno de los college son internados (cosa que allí es de lo más habitual).
Al final de 4º tienen una prueba final que es la más importante de toda la trayectoria escolar: El brevet.
Es un examen general de todos los conocimientos adquiridos y aprobarlo equivale a tener el Graduado Escolar.
Si no lo pasas no puedes continuar tus estudios salvo en ramas profesionales (como una FP).
A partir de ahí se les abre todo un mundo de posibilidades, pues las carreras profesionales no solo no están tan poco valoradas como en España sino que, además, están bastante reconocidas y tienen muchas salidas como panadero (la cultura del pan es casi una religión), pastelero, cocinero o viticultor.
- Lyceé (bachiller) -- En general los chicos suelen pasar al Lyceé a hacer sus estudios generales.  Allí cursarán deuxième (2º), première (1º) y Terminal. (Sí, también en este orden) y equivaldría a 4º de ESO y 1º y 2º de Bachiller.
Terminan sus estudios haciendo el BAC que es como una selectividad para poder acceder a la universidad.
Recientemente me he enterado de que las plazas en algunas carreras (sobretodo las sanitarias) están restringidas y parece ser que por cosas históricas no se abren más plazas a pesar de la demanda.
Esto hace que anden faltos siempre de pediatras, fisioterapeutas, oftalmólogos o logopedas y que muchos de los trabajadores que ejercen en Francia sean extranjeros que vienen para cubrir la demanda. (Entre ellos la mitad de los fisioterapeutas y enfermeros españoles que además cobran aquí tres veces más).
Diría que los colectivos profesionales tuvieron algo que ver para quitarse de encima a la competencia pero ahora ven las consecuencias cuando no encuentran sustitutos para cubrir sus bajas o no se pueden jubilar porque dejan sin médico a todo el pueblo.
La solución para muchos jóvenes franceses es irse a estudiar fuera. Bélgica suele ser la primera opción, pues comparten idioma pero España, Italia o Alemania también reciben estudiantes franceses.
Los colegios van haciendo experimentos para facilitar eso como el Bachibac  que es un bachillerato unificado entre Francia y España donde facilitan contenidos y facilitan las convalidaciones en vista a que los estudiantes franceses puedan cursar estudios superiores en España o al revés.
Con lo fácil que sería abrir las plazas a la demanda.....pero así es Francia.

Para no hacer este post interminable lo dejo aquí, el viernes os contaré la parte que más os interesa, lo de los horarios y las vacaciones, que hoy me he ido por las ramas, (jajajaja) pero hacía falta para que entendierais mis periplos con los horarios escolares ya que yo tengo cuatro niños en tres fases distintas.

rentrée scolaire

viernes, marzo 13, 2015

La generación de los niños burbuja

El otro día, hablando con una amiga alrededor de un café, me estaba contando que había ido al cumpleaños de un amiguito de su hijo en un chiquipark que, según ella, estaba espantosamente adaptado.
Que las escaleras de las camas elásticas no estaban bien forradas (pero lo estaban), que había un banco en el pasillo para que se sentaran las madres que obstaculizaba, que los círculos rojos adhesivos de la puerta de cristal estaban demasiado altos,...
No digo que no tuviera razón y que todo se puede forrar, acolchar, infantilizar mejor, pero ¿es necesario?.
El mundo está lleno de peligros. Hay cantos, bordes, filos, cristales, tijeras, bordillos, coches, esquinas, escaleras, cajones y piedras por todo y no podemos quitarle todos los obstáculos de en medio.
Lo más práctico es enseñarle los peligros, que aprendan a esquivarlos e intentar que sean un poco más prudentes.
"Pero, en un sitio pensando para niños debería estar más adaptado" - me decía ella.
Y tienen razón pero ¿en qué clase de parques jugabais vosotras cuando erais pequeñas?.
En los que jugaba yo eran un peligro: Columpios de metal llenos de filos, toboganes altísimos que cuando no quemaban, cortaban,... Nada de suelos acolchados, no. ¡Gravilla! Ahí, como los machotes....y sobrevivimos.
Unos con más dificultad que otros, pero lo hicimos!!!.
Los niños tienen que experimentar, caerse para aprender cómo hacerlo bien, porque lo harán muchas veces, pero también aprenderán a levantarse.
Necesitan raspones en la rodilla, chichones y heridas de guerra porque forman parte de la vida y del hecho de crecer.
Deben equivocarse, cometer errores y rectificar, porque no siempre estaremos con ellos para advertirles, quitarle los obstáculos o ayudarles a levantarse.
Tampoco digo que tengamos que dejarle pasear por un precipicio. No , hombre, no. Pero dejémosles que se suban a un tobogán y crucemos los dedos para que no se caigan.
Yo soy la cosa más miedosa que existe. Se me encogía todo cada vez que veía al número 1 subido a cualquier sitio más alto de dos palmos pero sabía que era necesario que se subiera, que existiera la posibilidad de que se cayera y que aprendiera que ahí no tenía que subirse porque se podía hacer daño. Y es que, por mucho que yo lo hubiera dicho mil veces se hubiera acabado subiendo.
Todas las madres estamos llenas de miedos y de dudas. Lo siento, es así, es algo que viene con el carnet. Pero en esos momentos en los que está a punto de darme un colapso me ayuda pensar "¿cómo se hacía antes?". No me refiero solo a cómo lo habría hecho mi madre sino  antes, en general, cuando el modelo de crianza no era tener a los niños metidos en burbujas ni considerarlo como algo frágil que se puede romper y eso me da otra perspectiva.
Que antes los niños se criaban en la calle, que se subían a los árboles, se metían en líos, volvían magullados a casa y hacían peleas de pedradas. Y aún eso no es lo que quiero para mis hijos (yo que quiero saber donde están y que hacen en cada momento) el otro extremo tampoco.


miércoles, marzo 11, 2015

Manualideas: Vaciabolsillos de barro

Vaciabolsillos huella de mano de barro para papá.

¿Os habíais enterado de que se acerca el día del padre? Por aquí nos enteramos de refilón, pues para el día del padre francés es otro día. 
Pero como nosotros celebramos los dos pues os dejo aquí una idea de cómo hacer un vaciabolsillos de barro con ayuda de los peques. 
A papá le va a encantar!!!
Como siempre clickar aquí para ir hasta el paso a paso. 


lunes, marzo 09, 2015

Un día en la vida del nº 4

Me despierto sobresaltado porque tengo "susto" a pesar de que esté la luz de mi cuarto encendida.
Me escabullo silencioso hasta la cama de mamá para dormir un poco más. Enciendo todas las luces del pasillo durante el camino y me caigo un par de veces antes de llegar. Mamá me abre la cama y me meto dentro.
Ya no tengo sueño, pero todos están durmiendo y me da "susto" ir solo al comedor, así que me pongo a cantar a ver si así se despiertan. No funciona. Ya sé, voy a tocarle a mamá la cara y a darle besitos a ver si así abre los ojos.
No, tampoco. Voy a ponerme a jugar con los zapatos de papá y a hacer girar la silla de su mesa hasta que llegue la hora de desayunar.
Al fin suena el despertador. Papá se levanta y nos prepara el desayuno. ¿Qué día es hoy? ¿Hay cole? Sí, hay cole. No quiero ir!!!!!.Me aburro . Prefiero quedarme a ver la tele. Voy a contárselo a mamá para que me deje quedarme. No me ha dejado. No me gusta el cole.
Camille, mi profesora, me gusta mucho. Es simpática y divertida. Mi mejor amigo del cole se llama Noam, somos los más mejores amigos porque también le gustan los "avengers" y jugamos a los superhéroes. En el patio me encuentro con el niño nº 3 y jugamos todos juntos. Me gusta jugar con mi hermano, pero a veces me molesta un poco.
Después del patio hacemos unos cuantos trabajitos más con la profe antes de ir a comer.
Me gusta comer. He descubierto que me gusta todo y me voy a hacer muy grande para poder ser Batman, que es lo que quiero ser de mayor.
Después de comer toca la siesta....¡la odio!.
Tengo cosas más importantes que hacer que dormir pero nadie me escucha, así que voy a quedarme aquí callado y con los ojos cerrados en señal de protesta hasta que zzzzzzz!.
Cuando me despierto ya falta poquito para que venga mamá a buscarnos. ¡Bien!.
Cuando llega siempre me da muchos besitos. Después me pregunta que donde está mi mochila. ¿Eh? ¿Qué mochila?. ¿Yo he traído una mochila?. No entiendo nada.
Llegamos a casa y podemos merendar. Mamá hoy nos deja merendar galletas, mis favoritas son las de fresa.
Me las como rápido para poder ir a jugar con mis coches. Me encanta jugar con mis coches. El niño nº 3 prefiere ver la tele, pero a mi me gusta más hacer carreteras.
Cuando no llueve, ni hace frío podemos salir a jugar al jardín con las bicis.
La última vez mamá se enfadó porque me metí en un charco y me mojé todo. Mamá me cambió y entonces yo me volví a meter en otro charco. ¡Es tan divertido!. A mamá no le hizo gracia y ya no me dejó salir más.
Cuando me canso de jugar y de correr me siento un rato con el niño nº 3 a ver la tele. Nunca me deja poner lo que yo quiero así que lloro para que venga mamá. Si no viene rápido intento quitarle el mando y nos peleamos.
Papá ya ha terminado de trabajar y viene a vernos. Ha estado metido en su cuarto trabajando todo el día. Lo he echado de menos.
Papá me hace cosquillas y me lanza por los aires...es tan fuerte!!!.
Mamá nos llama para ir a cenar ¿Que habrá?.....¡Salchichas! ¡Bien!
Bajan el niño nº 1y la niña nº 2  y todos se ponen a hablar. Yo pido ketchup. El niño nº 1 cuenta algo del cole. Yo vuelvo a pedir ketchup. La niña nº 2 pregunta algo del cole. Como nadie me da el ketchup me levanto yo y voy a la nevera a buscarlo. Doy un paseo alrededor de la mesa. Mamá me dice que me siente. ¿Que quería yo? No se. Me siento, me caigo un par de veces por el camino.
Ah sí, ketchup me vuelvo a levantar, doy un paseo alrededor de la mesa. Mamá me dice que me siente. ¿Que quería yo? No se. Me siento otra vez. Me caigo un par de veces más.
Después de levantar alguna vez más consigo el ketchup. Ya puedo empezar a comer pero.....este tenedor no me gusta. Voy a buscar otro. Me levanto, doy un paseo alrededor de la mesa......
Cuando terminamos de cenar mamá nos lleva a la ducha.
Limpitos, con el pijama puesto y los dientes limpios es la hora de que papá nos lea un cuento.
Me gusta mucho elegir qué cuento quiero y que papá me lo lea.
Ahora dice que toca dormir. No me gusta dormir, tengo cosas más importantes que hacer. Voy a ir a la cama del niño nº 3 a jugar.
Papá ha venido enfadado porque dice que es tarde y que mañana hay cole.
Yo no quiero dormir pero estoy taaaaaaan cansando.




viernes, marzo 06, 2015

Empantallados

En el modelo de crianza de hoy en día se recurre muchas veces a los aparatos para tener entretenidos a los peques cuando los papas quieren hacer algo.
Yo no me excluyo, la tele me parece un gran invento que usada con cabeza puede resultar muy educativa, igual que los videojuegos o los ordenadores.
El problema es cuando se utilizan esos aparatos como medida de extorsión o en un ritual inapropiado.

Cada vez veo más y más a menudo esos padres que le plantifican al niño el móvil de papá entre el plato de comida y el vaso con el canal de youtube a toda pastilla para aprovechar que el niño está distraido con Pepa Pig y meterle una cucharada tras otra de comida que el niño ni percibe.
Los seres extraños aquellos que comen sin pantallas saltan aún con la última cucharada en la boca para engancharse a la tablet para hacer lo mismo.

Donde quedaron los modales!!!!.
Con lo que me cuesta a mi que mis niños se queden sentaditos en su sitio y esperen a levantarse a que todos hayan acabado, no sabéis la de problemas que me crea que los amiguitos salgan corriendo despavoridos pantalla en mano con el bocado de comida en la boca cuando yo les obligo a que se acaben el plato sentaditos en su sitio, que parece que la tablet es el premio por el que menos come.
Puedo entenderlo si lo hacen ocasionalmente en un restaurante pero no entiendo el sentido de quienes lo hacen como rutina diaria en su casa y aún te lo justifican como si no hubiera otro remedio que hacer eso aunque ni ellos mismos lo aprueben.
No , hombre no, hazlo si te da la gana pero sino lo ves bien no lo hagas, que sistemas hay más.

Nosotros somos la familia más tecnológica que conocemos (probablemente seamos la más tecnológica de toda Francia). Es lo que tiene tener un papá informático.
Tenemos en casa tres teles, tres ordenadores de sobremesa, dos portátiles, dos netbooks, una tablet grandecita y cuatro teléfonos android. Aaaah y los peques tienen un ordenador de Mac Queen, jejeje.
Muchos han sido unos sustitutos de los otros y son de diferentes "generaciones", pero ese es nuestro patrimonio informático, jejeje.

Pero no por eso son juguetes ni está todo a su alcance. No todo lo que hay a su alcance son cosas para jugar!.

Yo no dejo nunca, nunca, que mis hijos toquen mi móvil, ni siquiera los mayores. Ellos tienen sus juguetes y sus cosas y yo las mías.

Los mayores tienen cada uno su móvil (uno de ellos recién estrenado después de ahorrar un año). La niña nº 2 prefirió ahorrar para "heredar" el netbook de papá que ahora tiene confiscado porque no recoge nunca.
Los pequeños tienen establecido que solo pueden ver la tele un rato después de merendar y jugar al ordenador los sábados por la mañana.
Y la tablet queda reservada para viajes y comidas en restaurantes eternas.
Suele ser mi ultimísimo recurso pues solo tengo una tablet y dos niños pequeños, al final o acabo siendo la policía del tiempo para gestionar cuando le toca a cada uno o me acaba creando un problema.
Aún así no les pongo youtube. Tienen instalados unos juegos que me maté a informarme y a seleccionar y que solo pueden usar cuando terminan de comer. En casa no la hemos encendido nunca.

Nosotros comemos por separado porque los niños comen en el cole y papá y yo en casa así que las cenas las intentamos hacer todos juntos, salvo excepciones.
Cenamos en la mesa de la cocina (que cada vez se nos queda más pequeña, para mi que encoje) y allí no hay tele.
Os podría decir que nos contamos como nos ha ido el día, reflexionamos sobre el futuro y hacemos debates de política pero la verdad es que no es así.
Si que intentamos tener una conversación. El niño nº 1 nos explica las cosas que le han sorprendido del tema que está dando de historia, la niña nº 2 nos cuenta que su mejor amiga vuelve a estar enferma y no hay ido al cole y además tiene que sustituirla como delegada de la clase en el consejo escolar de esta semana y está nerviosísima, y los peques hasta nos pueden contar que han tenido un cumpleaños en el cole o que han soñado con Capitán América (el nuevo líder mundial).
Pero lo cierto es que la mayoría de veces intentamos decir dos frases seguidas sin éxito mientras nos interrumpimos para decir "come", "estate quieto"," cuidado con el vaso", "como se piden las cosas",.... pero de vez en cuando alguno dice una gracia, y nos reímos, el niño nº 4 se cae de repente y desaparece debajo de la mesa y nos hace gracia, el niño nº 1 pide permiso para salir el próximo finde y yo le interrogo un poco de a dónde y con quién, el Sr. Educando a cuatro y yo hacemos planes para ir al cine y de vez en cuando hasta chismorreamos de las pocas cosas que nos llegan de Mallorca.

Aunque ahora mis cenas me parecen demasiado estressantes (no sabéis cuanto) lo cierto es que creo que estoy sembrando algo y dentro de unos años, cuando los peques sean un poco más civilizados y el niño nº 4 un poco menos hiperactivo disfrutaremos de esas cenas en familia.

El otro día fuímos a casa de unos amigos con dos niños más o menos de la edad de los míos. Quedamos a comer y pasamos la sobremesa tomando café.
Esos niños comieron en el cuarto de jugar mirando la tele. Cuando acabaron saltaron encima del teléfono de la mamá (que, obviamente, tiene el cristal hecho trizas), cuando hubo peleas, que las hubo porque mis niños no son tontos y también querían, saltaron a la tablet, como si eso fuera a solucionar el problema. El mayor ya tiene tablet en propiedad y el pequeño se paseaba con la de papá (se le cayó dos veces).
Finalmente acabaron en el sofá viendo la tele, cada uno agarrado a su consola mientras el nº 3 consiguió hacerse con el preciado teléfono roto de la mamá y el nº 4 jugaba solito en el cuarto de jugar a los coches.

Yo no os voy a decir que uso y que hacer de las pantallas (que ya sois grandecitas, jejeje) si creéis que son positivas usadlas, hacedlo con orgullo, no os disculpéis, pero usadlas mirando lo que hay alrededor, que este mismo niño vino al cumpleaños de mi hijo donde había diez niños más con una consola y no se separó de ella en toda la fiesta (y creó algunas peleas) y si no estáis a favor, pues no las empleéis, no creáis que el niño la necesita, no creáis que se hundirá el mundo si el niño llora. Probablemente la pedirá mucho, muchísimo, pero si no cedéis cada vez la pedirá un poco menos hasta que un día deje de pedirla.

tablets para niños qué modelo regalar

miércoles, marzo 04, 2015

Manualidea: Pintar con ceras blancas y acuarelas.

Pintar con ceras blancas

Que me he enterado yo que por el sur de Europa estáis teniendo un tiempo primaveral (no como aquí que lleva tres días lloviendo sin parar). 
Es momento de aprovechar esos rayos de sol (vosotras que podéis) y hacer alguna manualidad con los peques, que ya os he dado mucho descanso y seguro que tendrán mono de pinceles. 

Hoy otra manualidea facilita pero "mágica". 

Como siempre, pasaros por aquí para ver cómo lo hemos hecho. 



lunes, marzo 02, 2015

Estoy en cybercrisis

El otro día leía a mi adorada Matt que contaba que estaba atravesando una crisis blogueril y se me hizo la luz.
¡¡¡Así que es eso lo que me pasa!!!!. Me sentí identificada en todo lo que le pasa (en todo menos en lo de tener a una nueva beba en casa) y es....no me apetece escribir y no es porque no tenga cosas que contar, que acabamos de volver de estar una semana en Mallorca y de eso siempre puedo sacar chicha.

Y me siento fatal porque creo que os estoy fallando. Pero escribir en el blog no es la única sequía informática que tengo, que he pasado de hacer una foto diaria a solo tener media docena de ellas en mi cuenta de instagram en lo que va de año (la última de hace tres semanas).
Que volvimos de Mallorca y, como en Francia eran vacaciones (como no), la profesora del niño nº 3 les pidió que trajeran fotos y......¡no tengo ni una sola!. Y tiene delito porque fue el cumpleaños del Sr. Educando a Cuatro y....¡lo celebramos!!! pero no tengo ni una sola foto (manda narices).

No es que tenga falta de tiempo, tengo el mismo de siempre. Incluso diría que más porque he terminado por fin un proyecto profesional que me tenía ocupada un par de mañanas a la semana, aunque lo he sustituido por mis visitas al fisioterapeuta pero lo cierto es que no me apetece escribir.

Algo os debísteis oler cuando hace poco hice un llamamiendo para saber de que os gustaría que hablaramos (muchas gracias a todas!!!) y tengo muchas cosas de las que hablar, surgieron muchas ideas y tengo una lista llena de lellas pero lo que me cuesta es eso de sentarme a escribir y poder escribir un par de párrafos que tengan sentido entre ellos.
Un poco tiene que ver a que los peues sean cada vez más revoltosos. No quieren ni aunque les maten jugar en "el cuarto de jugar" porque dicen que es pequeño (y una leche!!) y hace demasiado frío para que salgan al jardín a jugar por lo que les tengo dando vueltas a mi alrededor todas las tardes mientras juegan a carreras, avengers y piratas. Todo cosas muy ruidosas. Con lo que me cuesta mucho concentrarme y escribir cosas con sentido (ya no digamos interesantes)
Pero sería injusto echarle la culpa a ellos porque también tengo algunas mañanas "libres" pero me siento con mi café a mirar los email, eso me lleva a otra cosa, me dioy un paseo por facebook, por algunos blogs que suelo leer y llega la hora de comer (que aquí son las 12).

De todas formas, no os preocupéis. No voy a cerrar el blog ni nada parecido. Es solo que quiero ser justa y avisaros de porque he estado ausente estas semanas.
Deciros que he decidido no tomármelo como una obligación y escribir solo cuando tenga ganas de hacerlo. Puede que sea tres veces a la semana, o una o ninguna. No siempre tengo cosas que contar, no siempre me pasan cosas dignas de ser contadas, no siempre coincide que tengo el tiempo, las ganas y la oportunidad para hacerlo.

Sed pacientes y comprensivas, por favor.
A pesar de todo seguiré por aquí, eso seguro.


Imagen Max Griboedov


viernes, febrero 13, 2015

La tortura de las cosas duplicadas.

Reconozco que cuando me quedé embarazada del niño nº 4 me apetecía una niña.
Por la niña nº 2, que estaba como loca con tener una hermanita, tanto que casi se echa a llorar cuando el ecografista nos dijo que el niño nº 3 iba a ser un niño y no una niña.
Por papá, por eso que dicen que las niñas son más de los papás y me apetecía ver como se le caía la baba con otra nena.
Por mi suegra, que había tenido dos hijos y dos nietos (todos chicos) y a pesar de tener a la niña nº 2 la conoció cuando ya tenía 6 años.
Y por mi porque ya había experimentado eso de ir a comprarle ropa al bebé y que se me fueran los ojos detras de las sección de nenas, porque con las niñas se comparten otras cosas y me pateceía equilibrar un poco la paridad y esas cosas.
El caso es que fue un niño y no fue una gran decepción. Me limité a ver la parte positiva: Iban a hacerse mucha compañía e iban a jugar mucho juntos y, sobretodo, que iba a resultar un ahorro considerable de ropa y de juguetes ya que lo del mayor iba a pasar al pequeño....¡y unas narices!.

Coincidimos con un amigo que en cuanto se enteró de que era otro nene le dijo a mi marido: "si quieres un consejo: ¡cómpralo todo doble!".

Y "que desperdicio" pensé yo. ¿Por qué vamos a comprarle dos coches iguales si pueden compartirlos y así tener más variedad?.

No sabéis la cantidad de veces que me acuerdo de este amigo en cuestión.

Lo del ahorro de ropa duró el primer año. Hasta que el pequeño nº 4 decidió alcanzar a su hermano y llevar prácticamente la misma talla.
Tienen fisonomías completamente diferentes: El niño nº 3 es pequeñito y delgadito, apenas tiene cintura y mucho menos culo, para que unos vaqueros no le queden tipo saco tengo que comprarselos tipo slim, pero el niño nº4 es todo rechonchete y todavía tiene tripota de bebé, los slim no se los puedo ni meter y los rectos se le caen porque el diametro de su cintura es igual que al de su culo y los pobres pantalones no tienen donde frenar y van cayendo.
Mi pobre nº 4 va enseñando la hucha por todo el pueblo. Da igual lo grandes que le vayan los pantalones y lo que le ajuste la cinturilla ajustable, los pantalones se le caen en cuanto el niño se mueve (es decir, siempre) aunque después los arrastre por abajo.
Papá intenta convencerme de que le ponga tirantes pero es que a mi no me gustan nada, pero nada y además creo que le complicaría mucho la vida al niño a la hora de hacer pipí y esas cosas, así, que por ahora, me niego (y me lamento).

Eso sin contar con que el niño nº 3 y nº 4 ya llevan la misma talla. Con suerte, a principios de temporada puedo ponerle al nº 4 lo del niño nº3 del año anterior pero solo le dura unos meses. Llevan la misma talla de pantalones, de zapatos...de todo.
Con lo cual....¡todo doble!. ¿Donde está el ahorro?.

Pues con los juguetes pasa igual. Si le compramos una bicicleta a uno, el otro tiene que tener la misma, un coche a uno, el otro el mismo...Con lo guay que sería poder comprarles un juguete a cada uno y que pudieran cambiárselo después....pues no, que después se pasan el rato discutiendo y es peor.

Ahora, que nos vamos a Mallorca de vacaciones (sí, porque aquí vuelven a ser vacaciones) nos habíamos planteado comprarles una tablet para que se entretuvieran durante el trayecto (que será largo) y durante las estancias que vamos a visitar gente que no tiene hijos...Pero , claro ¿¡dos tablets?! (aunque en este caso tendríamos que comprar cuatro que si no los mayores se me quejan) casi que va a ser que no, jejeje.

¿Vosotras habéis pasado por esto? ¿También compartiis lo del "todo doble"?

Ilusiones ópticas, imágenes, problemas y ejercicios para Facebook

miércoles, febrero 11, 2015

Manualidea: Papel de regalo para San Valentín.



Hoy toca una manualidea de esas de arremangarse y de ponernos perdidos que tanto les gustan a los peques. Se trata de hacer papel regalo con sellos hechos con una esponja vieja. Nosotros lo hemos empleado para envolver el regalo de San Valentín para papá y por eso le hemos puesto corazones pero es una manualidad perfectamente válida para cumpleaños, snatos y festividades varias.
Espero que os guste y que os lo paséis muy bien.
Como siempre, para ver el paso a paso tenéis que hacer click aquí.


lunes, febrero 09, 2015

Cambios en el blog

Dicen que año nuevo, vida nueva. (Sí, ya se que ya se que hace más de un mes que empezó el año, pero ya sabéis que yo voy a mi ritmo). Este mes, además, Educando a cuatro cumple cuatro añitos y es el momento de hacer cambios.

Todo viene por el asunto de haber acabado mi proyecto 365 de instagram. Empleaba esas fotos para ponerlos "el clik de la semana" de los lunes. Y, la verdad, acabé hasta el gorro de la obligación diaria de hacer una foto (aunque me gustó mucho hacerlo, me encantó acabarlo!) pero ahora nunca encuentro el momento de hacer una sola foto y, claro "mis clicks de la semana" ahora están desiertos.
A cambio lo he sustituido por unas pizarritas muy graciosas que publico los lunes en mi facebook y que os animo a seguir.



Eso me lleva a reestructurar un poco el blog. Hasta ahora publicaba "el click de la semana" los lunes, "las manualideas" el miércoles y el martes y viernes post variados de nuestras andanzas y peripecias.
Así que he pensado pasar el post del martes al lunes, las manualideas continuan los miércoles y el viernes también queda como está. ¿Que os parece?.

Me gustaría que me ayudarais dándome ideas de que secciones poner, de que os gustaría que hablásemos o que temas echáis en falta. ¿si?.
Estoy abierta tanto a sugerencias de temas como de secciones, ¿queréis que hablemos de los piojos, de los castigos, de los deberes? ¿Queréis más ideas para viajar con niños, enlaces de páginas con recursos educativos para ellos?.

Estoy un poco espesita y necesito vuestra ayuda (gracias por adelantado).

(También puede ser debido a que estamos de vacaciones escolares (¡OTRA VEZ!) y con los cuatro por aquí no tengo tiempo ni de escucharme los pensamientos.
Menos mal que mañana vamos a pasar unos días a nuestra islita y cargaremos pilas.
A ver cómo nos va que lo de la ola de frío y nieve ha llegado hasta Mallorca y me tiene un poco "acojoná".





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