martes, diciembre 09, 2014

Hace tres años...Punto de inflexión.

La semana pasada hizo tres años que nos vinimos a vivir a Francia. El día 2 de diciembre fue la primera vez que pusimos el pie en tierras galas.
Cargada con un par de maletas, unos cuantos niños y mucho, mucho miedo nos embarcamos en esta aventura.
Desde entonces han pasado muchas cosas: El niño nº 1 ha entrado de lleno en la adolescencia, con la de dolores de cabeza que eso nos está dando, la niñº nº 2 es casi una mujercita (contestona y descarada, pero preciosa). El niño nº 3 aprende a una velocidad pasmosa día tras día y el niño nº 4 ha pasado de ser un bebé que no sabía ni andar a un niño "grande" con mucho carácter.

Estoy feliz de verlos crecer sanos y felices en cualquier país pero tres años es el plazo que nos pusimos para empezar a plantearnos si nos quedamos aquí definitivamente o volvemos a nuestra querida chiquisla....
Y en eso estamos. Decidiendo. Sin prisas, pero con muchas cosas que tener en cuenta.
Yo, para variar estoy muerta de miedo, tanto si nos quedamos como si nos vamos, así que tampoco importa demasiado.
Por un lado me gusta estar aquí. Me he acostumbrado al carácter tranquilo de la gente, a la seguridad que te da vivir en un pueblo, a la comodidad del carácter francés. Los niños han ido a caer a un buen colegio, por fin y me da mucho miedo, mucho volverles a cambiar. Además, la educación publica en Mallorca no me gusta nada, pero ni un poquito y no creo que pudiéramos permitirnos pagar un colegio privado para cuatro niños.

El tema de la crisis también es importante, no tanto para nosotros que los dos tendríamos trabajo allí (afortunadamente) pero si para mis niños que dentro de nada (porque el tiempo pasa que ni te das cuenta) estarían en edad de trabajar y ahora mismo en España no hay demasiadas oportunidades.

Por otro lado a dos de mis retoños les aterrorizan los cambios casi tanto como a mi. Mi pequeño nº 3 que es casi obsesivo con el orden y sus rutinas, cambiarlo de país igual me lo trastoca un poco.

Otra cosa que me para es la casa que tenemos aquí, como es un departamento agrícola casi todos son casa y nosotros vivimos en una de ellas con jardín y esas cosas. Me encanta ver a mis hijos jugar con la tierra, experimentar con las plantas y los bichitos, correr con la bici sin que tenga que llevarlos al parque como el que saca a pasear a un perro. El niño nº 4, que es el más asalvajado disfruta de salir al jardín a la que ve un rayo de sol y si volvemos tenemos muchas probabilidades de acabar metidos en un piso, grande, sí, que somos muchos, pero un piso.

También me tiran mucho la gente que hemos conocido aquí. Hemos tenido la suerte de conocer estupendas personas con los que hemos congeniado mucho y si volvemos los echaría mucho de menos (casi tanto como estoy echando de menos a los que de dejé ahí).

Por otra parte echo mucho de menos mi islita, mi gente, mi trabajo, mi sol y mi mar. Quiero trabajar y sentirme algo más que ama de casa y aquí es poco probable que encontrase un trabajo que me gustase con un horario que me fuese bien, que es justo lo que tenía allí.

El idioma sigue siendo un factor importante, pues aunque progreso y cada vez me resbala más todo es abrir la boca y todo el mundo ve que eres extranjera. Hay reacciones para todos los gustos, los hay que les hace gracia, los hay que te quieren hablar en español para practicar el poco español que dieron en el cole y los hay que directamente dan por zanjada la conversación.

Y a mí, con lo que me gusta hablar, socializarme y expresarme me molesta no poder hacerlo con naturalidad.

Bueno, lo dicho, que ahí estamos valorando los pros y los contras. Ya no os suelto más el rollo. Ya os iréis enterando de las decisiones que vamos tomando.


(Nuestro primer paseo por el barrio hace tres años)

13 comentarios:

  1. Desde fuera parece que pesa más el quedaros. Siempre podéis volver a dar una prorroga y replantearlo en 2 años.
    Un beso

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    1. El Sr. Educando a cuatro no transige en lo de la prorroga. Dice que o nos vamos o nos quedamos, pero que no podemos estar planteándonoslo cada año. Y tiene razón. Si queremos volver tampoco lo podemos aplazar mucho. En cuanto los peques sean más conscientes o los mayores se echen novios ya no hab´ra opción.

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  2. Que decisión tan compleja. Ánimo sea cual sea el resultado.Besicos

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  3. Hola: acabo de descubrir tu blog y me gusta mucho la variedad de temas que tratas vinculados con la educación, en este caso de tu familia numerosa. En este momento me interesan mucho este tipo de reflexiones por lo que he creado un blog dedicado a los jóvenes y al uso que hacen de las nuevas tecnologías. Te invito a visitarlo: http://cativodixital.blogspot.com.es/ Con respecto a tus dudas de regresar a Mallorca o quedarte en tierras francesas puedo entender el miedo que tienes antes ese gran paso. Yo no regresaría a España. Además conozco el problema de Mallorca con el idioma catalán y no me gustaría que mis hijas se educaran así. De todas formas es una opción que teneis que valorar vosotros. El sueño de mi marido es irse a vivir a Francia, con eso te lo resumo todo. Intentamos ir todos los años y estuve la pasada Semana Santa. Ya nos contarás de tu elección. Si quieres seguimos en contacto. Yo ya me hice seguidora de tu blog.

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    1. Hola Marta, bienvenida. Lo del catalán es un factor en contra (para nosotros) de hecho, fue uno de los motivos por los que decidimos irnos pero nuestra gente tira mucho, pero mucho y aunque te guste otro país acabas siendo un expatriado, te guste o no y a mi mi islita me tira. Ya veremos (ya te irás enterando, jajaja).

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  4. Pues pienso igual que Matt, conforme te leía pensaba que ya tenías la decisión tomada de quedarte!
    Estando juntos, estaréis bien decidáis lo que decidáis.
    Besos

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    1. Si dependiera de mi creo que me quedaría, por lo menos algo más. Bueno, algunos días me iría corriendo, pero mi sr marido quiere irse y los mayores también....y en el fondo yo también. Lo que tenemos que valorar es si eso es lo mejor para nosotros.

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  5. Elena, os mudasteis el mismo día que fui mamá por primera vez!! Yo también he notado que pesa más el quedaros allí que el volver a la isla... Sea cual sea la decisión qué toméis estará bien si lo hacéis pensando en el bienestar de toda la familia.
    Besos!!

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  6. Difícil decisión, no sé qué decirte... muchos ánimos, toméis la decisión que toméis. Lo que sí veo, es que estos años en Francia os han permitido tener y dar una vida a los peques, que de haberos quedado en la isla no tendrían. Pensando en ellos, yo me quedaría, sin lugar a dudas. Pero sois una familia de 6 y tenéis que tomar la mejor decisión para todos, mayores y pequeños.
    Hace poco regresó una amiga mía que estuvo tres años en el extranjero, en el país de su marido. Ahí estaban bien, trabajando los dos, la niña en una buena escuela... pero la morriña era muy fuerte y echaban muchísimo de menos a la familia. Además el país que él dejó ya no era el mismo que se encontraron y cada vez era todo más caro, así que han hecho las maletas y han regresado a un futuro incierto, pero con los suyos.

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    1. Es eso, aunque en la balanza, pensando con la cabeza tire más hacia un lado, pensando con el corazón tira hacia el otro.
      Ya veremos que gana más.

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  7. ¡Qué bonito barrio! Yo me quedaría antes de volver a un piso, la verdad.

    La verdad es que sí parece leyéndote, que vuestra mejor opción es quedaros.
    Suerte con vuestra decisión, que seguro que será la mejor para todos.

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  8. Hola Elena. Alguna vez he contado que mi abuelo era de Sóller, se fue a Francia porque aquí no había futuro (nació en 1884, así que te hablo de hace muchos años) se fué solo con 12 años y se buscó la vida. Volvió a Mallorca para casarse con mi abuela y se volvieron allí. Estuvieron viviendo muchos años en Lille y tuvieron dos hijos, mi padre y mi tio. Cuando mi tio tenía 18 años y mi padre 15 los alemanes habían declarado la guerra a Francia y en allí los primeros en ser reclutados y enviados a primera línea de batalla era a los hijos de emigrantes, así que mi abuelo malvendió el negocio y la casa que tenían y se volvieron todos a Mallorca. Aquí tuvieron que volver a empezar de cero y fue duro, pero poco a poco se establecieron. Esta historia con sus diferencias históricas es la historia de muchas personas de hoy en día. Mi abuelo siempre decía que el hombre no es de donde nace, sino de donde pace. Se sintió francés estando en Francia y mallorquín estando en Mallorca. El sabía que lo primero era su familia, lo demás era segundario y aunque es cierto que añoraba mucho Mallorca, siempre valoró más el futuro de sus hijos que no eso. No se si esta batallita familiar te puede ayudar, pero al menos uno sabe que los problemas que tiene son muy muy muy ancestrales. Suerte con vuestra decisión y seguro que tomeis la que tomeis será la mejor, la descartada quedará descartada y aparcada.

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    1. Muchas gracias por tu historia, es muy tierna y muy realista.
      Por supuesto que lo primero es tu familia. En ellos pienso, pero en mi caso no es comparable con huir de una guerra (afortunadamente). Creo que el problema principal es que mi Sr. Marido es demasiado positivo y él quiere volver, no ve problemas en ningún sitio y mis dudas sobre el futuro laboral o académico de mis hijos no se solventan con quedarnos porque nada me garantiza que aquí vaya a ser mejor. Y yo soy demasiado preocuposa (esas cualidades que te dan en el paritorio, ya sabes) pero lo voy a ser igual aquí que allí. Así que en eso estamos, valorando la importancia de mis dudas contra sus positivismo.

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