martes, noviembre 11, 2014

Nidos y testamentos

Cuando una mujer se queda embarazada experimenta muchos cambios (muchos, muchos). Algunos físicos, obviamente y otros psicológicos. Algunos los esperamos y otros nos pillan de sorpresa. Algunos, cuando nos los cuenta pensamos que "a nosotras no nos va a pasar eso" y otros nos sorprende que nadie nos haya avisado.

El que siempre me ha dado mucha curiosidad es el "síndrome del nido". Ese por el cual nos pasamos los últimos meses de embarazo desmantelando la casa, haciendo la colada de todo el año y haciendo limpieza en la despensa en vez de pasarlos reposando y durmiendo todo lo que podamos.

A nivel práctico no se si tiene mucho sentido, a nivel psicológico es indispensable. Te da la sensación de que está todo controlado, de que lo tienes todo a punto y que el bebé puede venir en cualquier momento que tú estás preparada y con la casa lista para recibirle.

Cuando me quedé embaraza del niño número 1 pasó bastante desapercibido porque los últimos meses de embarazo me pilló en plena mudanza y lo que tendría que haber sido "poner la casa a punto" era algo inevitable, más que un síntoma.

De los otros embarazos sí que lo noté un poco más, pero en mi caso el dichoso sindrome se transforma en algo más amplio.
No es que quiera tener la casa lista para cuando llegue el bebé, es que quiero tener en orden mi vida por si pasa algo (en algún momento de los próximos 50 años) que no me pille desprevenida.

Es decir, cuando me quedé embarazada de la niña nº 2 hice testamento.
No es que tenga mucho que legar (desgraciadamente), la hipoteca y poco más, pero alguien me contó que es más práctico y más rápido el trámite si tienes hecho el testamento que si no.
Yo por aquel entonces no estaba casada y ya me veía que si le pasaba algo a mi pareja o si me pasaba algo a mí iba a dejar a mis hijos desamparados por el mundo (nada más lejos de la realidad pero así lo veían mis hormonas).
Se que hay gente que le da "mal rollo" pensar en estas cosas, como si por el hecho de tener que hacer testamento significa que lo vas a usar en breve pero teniendo hijos creo que hay que dejar las cosas atadas y es solo un trámite más para un futuro esperemos que lejano.

Me sorprende que aquí en Francia la muerte y sus consecuencias es un tema normal y hablan de ello con total naturalidad.
Como ha sido hace poco la fiesta de todos los santos he visto por la tele como se enfrentan los franceses al recuerdo de sus seres queridos.
Hablan de ellos con total normalidad, como el que cuenta que se va a la panadería a comprar croisanes.
Los cementerios es habitual que estén en medio del pueblo rodeados de viviendas y no a las afueras (a las más afueras posible) como en España.
La tienda de lápidas (no se como se llama) está muchas veces en la calle principal, al lado del ayuntamiento, de la floristería y de la pastelería.
Las tiendas de bricolaje tienen un par de pasillos dedicados a las lápidas, a las losas de mármol y a las flores artificiales para poner en las tumbas por sistema. Y además amplían sección cuando llegan esas fechas.
Y ayer me enteré que una conocida nuestra va a empezar a trabajar en una asesoría patrimonial que parece ser que se dedica a aconsejar a la gente que hacer con sus bienes y como legarlos (yo no sabía ni que eso existía).
Lo dicho, con total naturalidad.

Siguiendo con lo de mis síndromes del nido, cuando me quedé embarazada del nº 3 me entró tanto miedo de verme sola con tres niños que me casé. (jejejeje, no fue exactamente así, no estaba demasiado relacionado pero ocurrió).

Y cuando me quedé embarazada del niño nº 4 seguí con mis neuras y mis miedos y nombré tutores para mis retoños.

¿Y vosotras? ¿Sufristéis el síndrome? ¿A nivel extenso como yo? ¿Tenéis las cosas atadas?.

Nos vemos mañana con una manualidad.




2 comentarios:

  1. Pues la verdad es que a mí me han podido dar muchos síndromes en mi vida, pero precisamente el del nido... cero. Con decirte que ya había nacido la niña, y se tuvo que llevar mi hermana las vestiduras del moisés a su casa para ponerle las cintas rosas (las vestiduras son blancas, con un pasacintas para cambiarlas según sea niño o niña, y el anterior sbrino fue niño) supongo que te haces una idea.
    Lo del testamento, pues puedo decirte que tengo familia trabajando en notarías, y que siempre me han dicho que el motivo más importante para hacerlo (cuando no se trata de nada especial), es dejar bien atado con quien se quedarían los niños. Yo, como "buena" procrastinadora, no lo he hecho.
    Por cierto, que no te he podido leer estos días atrás y aprovecho: ¡Enhorabuena a tu peque por su aprendizaje en la piscina! Y por supuesto a tí, por la paciencia.

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  2. Uy Elena, pues yo como Sara. Vamos, que ojalá me hubiera dado síndrome del nido porque así habría organizado y ordenado toda mi casa... pero vamos, que nada, con ninguno de mis tres retoños. Una pena. Y testamento tampoco... ¡¡vamos, un desastre!! :-)

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