viernes, septiembre 12, 2014

Sorpresa: Port Aventura



Os contaba el martes pasado que después de dejar a mi suegra en el aeropuerto de Alicante fue como si me quitaran diez kilos de encima y algunos años.
Nos quedaba un largo trecho hasta casa (unas 9 horas) y hacerlo de tirón con niños pequeños era agotador (aunque no imposible). Por eso, cuando planeamos el viaje y vimos que Port Aventura nos quedaba justo a mitad de camino entre Alicante y nuestra casa decidimos hacer parada allí.
No les dijimos nada a los niños porque me arrepentí todos los días después de haberles dicho que íbamos a ir a Mallorca:
- Y a que hora podré quedar con mis amigos?.
- Y podré quedarme a dormir a casa de menganito?.
- Y si me invitan al cumple de pepanita, ¿podré ir? ¿y donde le compraré el regalo?.
- Y cuantos bañadores me tendré que llevar?
-Yyyyyyyyyyy

Todos los días, todos los días.
Así que ni se nos pasó por la cabeza decirles que íbamos a ir a Port Aventura, pero cuando el mayor vio donde paraba el coche (él, que ya había estado en el viaje de estudios) ató cabos.

La verdad es que el parque está muy bien. Si hubiera sido otro parque quizás no hubiéramos ido, pues los peques no pueden subirse a demasiadas cosas y nosotros tampoco si nos quedamos con ellos pero desde que abrieron la parte de Sesamo Street teníamos ganas de ir.

Tuvimos una mala experiencia nada más llegar. Pues como casi todos los padres de niños pequeños nos fuimos directos a Sesamo Street y estaba lleno, llenísimo de gente como por algún sitio había que empezar nos decidimos por unos aviocitos que sobrevolaban la zona con unos raíles. Tenía restricción de altura pero mis peques llegaban. El nº 4 por los pelos, pero llegaba. O eso pensé yo, porque después de hacer una hora de cola la señora sacó el metro mágico y de repente le faltaba un dedo (por otro lado solo un dedo, que ya les vale) y no le dejó subir.




A mi se me partía el alma de ver a mi chiquitín que después de hacer una hora de cola en lo primero que se va a subir no le dejan y además tiene que ver que papá y el nº 3 si se montan.
El niño no quería bajar de ninguna de las maneras y pa colmo es que no había peligro ninguno, estaba alto, sí, pero llevaban cinturones e iban con los papás.....por un dedo.
Me pareció fatal y super cruel hacerles eso (porque el mío no fue el único) después de hacer toda la cola. Tendrían que tener el metro bien regulado en la puerta.
Al final con una piruleta se le pasó el disgusto y a partir de ahí todo fue bien.
Nos fuimos de Sesamo Street y encontramos otras zonas infantiles apropiadas a sus alturas y mucho menos masificadas porque no son tan conocidas (había una que ni salía en el mapa).

Mientras los mayores se montaban  hacían cola para subirse a las otras atracciones y papá y yo tuvimos nuestro momento un poco antes del cierre y pudimos subirnos a las montañas rusas de moda. (Trepidantes).

Nos sorprendieron gratamente los espectáculos pues tienen mucho nivel y los hacen muy ameno. Me gustó especialmente el del oeste con los caballos.

El inconveniente principal fueron la cantidad de colas, lo normal eran dos horas o dos horas y media por atracción, que yo no hice pero que no te ponen ni una triste tele con la que pasar el tiempo.

Y hasta aquí nuestras vacaciones. Una vez llegados a casa nos tocó ponernos las pilas y empezar a preparar todo el material escolar para la vuelta al cole. Sobretodo para los mayores va a ser un año importante en centros nuevos. Espero que se integren bien y que pasen un buen año. Ya os iré contando.


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