viernes, junio 13, 2014

El pingüino despistao

Esta semana ha sido un poco rara. Ha venido la abuela a vernos después de bastantes meses en los que se estaba recuperando de una operación y nos ha desbaratado un poco los planes.

El que haya habido fiestas por en medio y que se nos haya juntado con el "síndrome de fin de curso" (entiéndase como exhibiciones, exposiciones, fiestas, regalitos a las profes, etc...) también ha contribuido. Pero aún así ha sido una semana intensa en la que nos ha dado tiempo de hacer un montón de cosas.
Por un lado, por supuesto hemos tenido que hacer algo de turismo, que no es que me importe pero pierde un poco de interés cuando es turismo "repetido".
El niño nº1 esta sumergido de lleno en los exámenes más importantes del sistema educativo francés. Una especie de selectividad que hacen entre la secundaria y el bachiller (suspender ese examen es quedarse sin el graduado escolar, por ejemplo). Él dice que se lo sabe todo y he oído que en realidad el examen no es demasiado difícil pero la verdad es que no pega un palo al agua y si aprueba es por inspiración divina (y porque el niño es listo (pero vago rematado), que le vamos a hacer...).

La niña nº 2 está como una loca también preparando su cumpleaños que será la semana que viene, y en el proceso me está volviendo loca a mi.
Creo que la última vez el plan era venir con unas amigas a casa e ir al cine, pero igual de aquí a entonces me lo cambia tres veces. Y es que ya va a hacer 12 años, 12!!!! ¿Pero en que momento estos niños decidieron crecer sin contar conmigo?.

Y los peques pues ya están hasta las narices del cole, sobretodo el nº4 que no le gusta nada, pero nada.
Tuvimos el honor de asistir a la fiesta de fin de curso en la que los dos habían preparado unos numeritos musicales con sus clases.
Este año han dado los continentes y el nº 3 se disfrazó de chinito y al nº 4 le ha tocado disfrazarse de pingüino y cantar una canción de unos esquimales que el pobre, a pesar de llevar ensayándola desde antes de Navidad no se había enterado de que tenía que hacer y lo veías despistado en el escenario haciendo todos los pasos a descompás.
De hecho, ni siquiera se había enterado de que había una fiesta en la que tenía que cantar algo y cuando volvimos al cole por la tarde después de haber hecho ya su jornada fue un drama pues se pensaba que el cole empezaba de nuevo y no se quería quedar. No importaba que el niño nº 3 le explicase que tenía que cantar la canción de los esquimales, (y yo que pensaba que esa canción la cantaba el nº 3 que era el que me había hablado de ella) él no se quería quedar y no sabía nada de una fiesta.

¿Que debía de estar haciendo él la cantidad de horas que han dedicado a practicar? Misterio!!!.

Aún así, el problema de coordinación y concentración de mi hijo pequeño no impidió que se nos cayera la baba con todos sus gestos y que estuviéramos papá y yo (y los hermanos y los abuelos) saludando y aplaudiendo como locos porque nuestros niños son lo más, lo más del cole (y del mundo mundial).


(Ahí está el nº 4 vestido de pingüino y con cara de ¿pero que está pasando?). Ay, mi pobre niño, que no se entera de nada.)

6 comentarios:

  1. Jajajaja! Sí que pone esa cara, sí... ¡Y lo guapo que está!
    Besos!

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  2. Pero no te preocupes muejer.. si con esa edad raro es el que se entera de algo jejeje además está guapísimo.
    Besos.

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    1. Que no, que no, que todos se sabían el baile y daban la palmada cuando tocaba menos el mío que siempre iba a descompás, jajaja.

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  3. Lo dicho, por aquí parece que me quedo. Segunda entrada tuya que leo, escogida al azar. Y me gusta.

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Gracias por tus comentarios !!!

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