viernes, mayo 09, 2014

Londres: Una odisea



Ya hemos vuelto de nuestras vacaciones en Londres y casi beso la tierra del suelo al llegar. El principio de las vacaciones ha sido terrorífico y lo más cerca que puedo imaginarme estar de una tortura en toda regla. Menos mal que a mitad de la semana la cosa se arregló y pudimos disfrutar de Londres tal y como habíamos pensado pero hubo un día que estuvimos a un tris de volvernos.
Ha sido una aventura llena de contratiempos y de obstáculos que tuvimos que salvar que hace que se me hayan pasado las ganas de viajar en una buena temporada (sobretodo con niños).
El primer indicio fue que el coche nos dejó tirados en la misma puerta del aeropuerto de Toulouse. Ya me temía que tendríamos que llamar a la grua para quitar el coche de ahí, que íbamos a perder el avión y no se cuantas cosas más cuando papá pudo arreglarlo en el último momento jugueteando con los cables (un mal contacto, parece ser, pero que casi me da algo).
Una cuantas horas después, las que hicieron falta para pasar los controles, las dos horas de vuelo, recuperar las maletas, llegar al centro al tren y dejar las maletas en consigna y ya estábamos listos para descubrir Londres.



Lo primero que teníamos que hacer era elegir un medio de transporte, los probamos todos...y pifiamos en todos.
Intentamos el autobús turístico (esos de hop on-hop off) pero ninguna compañía tenía pases para más de dos días. al final optamos por una que resultó ser la peor: Tardaban un siglo en venir, y siempre resultó que iba en sentido contrario a nuestra ruta, así que solo lo empleamos dos veces (dinero tirado).
Probamos entonces con el metro, pero había una fantástica huelga que nos cerró paradas y lineas, que nos colapsó los metros y que hizo que como consecuencia el centro de la ciudad estuviera totalmente embozado.
Los taxis que tuvimos que coger obligatoriamente cuando a las 10 de la noche no teníamos metros para volver y estábamos lejos de nuestro apartamento era un logro conseguirlos y con el centro atascado además, salieron carísimos.



El apartamento que alquilamos fue otra odisea, Primero no lo encontrábamos, después no nos podíamos creer que fuera allí. ¡Un timo! ¡No os lo podéis ni imaginar! A punto estuvimos de irnos pero eso suponía perder una mañana, cuando no todo el día y pensamos que total, para ir a dormir...
Pero lo peor del viaje, y con diferencia, fueron los niños.
Ellos están acostumbrados a viajar, a caminar y a hacer sesiones largas. Aún así, llevamos un carrito para que pudieran ir turnándose, descansar, echar siestas,...también teníamos seis brazos (la nº 2 no cuenta) para llevarlos en brazos a ratitos pero la cosa no salió bien y fue una auténtica tortura.
Sobretodo al nº 3 lo hubiera dejado allí más de una vez. Era dar dos pasos y ya pedía brazos, todo le iba mal. por todo se quejaba, nada le hacía ilusión (excepto la tienda m&m's) y todo eran problemas, llantos y lloriqueos que minaban nuestras fuerzas.
Cuando encima el nº 4 se sumaba al jaleo yo directamente me quería morir.
Se portaron tremendamente mal haciendo cosas que ni siquiera hacen en casa. Ver, además que los mayores no solo no ayudaban sino que decidía pelearse entre ellos también era para colgarse (lo de lo que los mayores ayudan es un muto que algún día os desmentiré).
Quizás nuestro fallo fue llevar solo un carrito en vez de dos pero la verdad es que viajar con dos carritos hubiera sido también un caos porque no encontramos nada adaptado a ellos en todo Londres, ni los museos, que están llenos de escaleras, ni el metro que apenas tienen paradas con ascensor y desde luego no son las del centro, ni los restaurantes que son pequeños y estrechos. En el London Eye, sin ir más lejos nos obligaron a plegarlo al subir y en la parada de metro de Camden, también con el tremendo enfado del señor que llevábamos delante que casi le prohiben la entrada al metro.
A pesar de todo, y como siempre, ha habido muchos ratos buenos, ya he dicho que hacia la mitad del viaje, después de discutir con todos y cada uno de mis hijos se pusieron las pilas y decidieron comportarse y a partir de ahí empezamos a disfrutar. Vimos muchas cosas, casi todas las que habíamos previsto, tuvimos muchos momentos divertidos como cuando los peques se encontraron a su ídolo (Spiderman) en medio de Trafalgar Square y nos hizo un espectáculo que los niños no olvidaran en la vida.



Desayunar en unas tumbonas de Hyde Park en un día soleado mientras los niños jugaban y observaban a los cisnes.
Ver al nº 3 montar un espectáculo bailando en la tienda m&m's tan bien, tan bien, que le hicieron corro.
Ver a los cuatro jugar en Kensington garden después de quedarnos alucinados porque el parque de columpios y esas cosas tenía cola para entrar (alucinante).
Tomarnos un helado de yogurt con gominolas y mini mashmallows en Portobello Rode.
Celebrar el cumple del nº 1 en el Hard Rock café.
Participar en una simulación en la que éramos espías y teníamos que esquivar los rayos láser.
En resumen, que Londres ha sido difícil e intenso en parte por nosotros, en parte por la ciudad.
Volveremos, sí, sigue siendo un sitio precioso pero volveremos con los niños un poco más creciditos y más civilizados.




9 comentarios:

  1. Creo que soy la última de tus lectoras en llegar, pero leer que crías a niños de edades más allá de la lactancia, el colecho, pañales, chupetes me ha convencido para quedarme. Leerte que habrías dejado a nº3 allí ha sido el espaldarazo definitivo para decidir "ficharte". La vida con hijos es maravillosa pero a veces los vendería, qué digo, los regalaría ;-) aunque fuese solo un rato no muy largo. Total, que me ha encantado leer vuestra experiencia en Londres. Espero viajar pronto allí y todavía no he decidido si llevar a las niñas -entonces estarán cerca de los cinco y los ocho años-. Un abrazo

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    1. Me ha resultado muy curioso que el motivo para ficharme sea por algo tan poco maternal, jajaja.
      Yo vivo la maternidad un poco a mi manera de una forma muy poco politicamente correcta, no creo en la maternidad burbuja que se estila ahora con colecho, teta hasta los 16, porteo y cultura bio-naturista incluida. Será que siempre me ha gustado nadar contracorriente.
      Bienvenida, me alegra tenerte por aquí.

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  2. me alegro de que al final disfrutaseis. Seguro que en el recuerdo solo quedaran los buenos momento

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    1. Sí, los malos ya están empezando a diluirse.

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  3. Ha habido mucho bueno a pesar de las complicaciones!!. A veces las cosas se cruzan en los viajes pero seguro que si repetís la experiencia mejora. Nosotros hemos ido muchas veces a londres con los niños y siempre ha ido rodado. Aunque jugamos con ventaja, una buena amiga vive allí y nos quedamos en su casa (comodidad total). Ir con lugareños siempre ayuda también.
    Un beso!

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    1. Sí, pero el próximo (que será dentro de mucho tiempo) será a un destino más infantilizado, que le vamos a hacer, ellos son más.

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  4. Creo que el problema es que los peques ya no son tan peques; cuando son más bebés se dejan llevar, pero llega un momento en el que empiezan a querer cosas por ellos mismos. Y la diferencia con los mayores no creo que ayude.
    De todas formas, me alegro de que se arreglara. Por las fotos no se os veía nada mal!

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  5. Bueno, me alegra comprobar que a pesar de los malos comienzos la cosa se arregló!! (cuando un peque se pone en modo ogro está la cosa mu chunga, jajajaja!).
    Besos!

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