martes, abril 01, 2014

Fabricando anécdotas para mis nietos.

Ya os conté la semana pasada que tuve un día raro, raro en el que acabé discutiéndome con otra mamá, pero ya os anticipaba que mi día no terminó ahí.
No, no me discutí con nadie más, os cuento:

¿Alguna vez le habéis contado a vuestros hijos anécdotas que os han ocurrido cuando eráis pequeñas con vuestros padres?. Me explico. Yo les he contado alguna vez la vez que mi padre me castigo por comer fresas (mi padre era un poco raro), la vez que mi madre le metió a mi hermana todas sus cosas en bolsas de basura porque no las recogía (eso lo he hecho yo también),....esas cosas.

Nosotros ya tenemos algunas en casa que he protagonizado yo con mis hijos mayores como la vez que le hice salir de casa descalzo al niño nº 1 y ponerse los zapatos en el coche porque cada mañana perdíamos diez minutos de reloj buscando los dichosos zapatos (super efectivo, no volvió a pasar), la vez que le hice ir a la niña nº 2 a clase de pintura en pijama después de esperar media hora a que se vistiera (ese no fue tan efectivo, sigue haciéndolo, a la niña nº 2 todo le resbala), la vez que paré el coche en la carretera e hice bajar a un amiguito de mis hijos porque se estaba portando fatal y yo estaba conduciendo (que susto se dió, cada vez que me acuerdo de su cara, jajaja), la vez que escondí todos los calzoncillos del niño nº 1 después de estar un año luchando contra la dichosa moda de los pantalones cagaos (¡funcionó!). Ahora que lo pienso yo he creado muchas de esas anécdotas que después mis hijos les contarán a sus hijos en plan "mira las barbaridades que me hacía la abuela".
El caso es que la semana pasada hice una más:

Os conté que mientras yo estaba batallando para que el niño nº 3 se comiese la hamburguesa y después estuve peleándome con la señora esa el niño nº 1 y la niña nº 2 estaban en una tienda.
Siempre les aviso que no me hagan ir a buscarles, que estén pendientes, que vayan viniendo a donde estamos nosotros por si pasa algo, nos movemos, necesitamos algo,...
Ya son mayores, el niño nº 1 va a cumplir 15 dentro de nada y entiendo que no los puedo tener pegados a las faldas todo el día, pero también tienen que entender que yo no les puedo ir a buscar cada vez. Así que después de avisarles por enésima vez que no tardarse mucho en volver, una hora y media después todavía no habían vuelto y nos fuimos....y los dejamos allí.
A ver, no penséis que se me fue la cabeza completamente (solo un poco). Tienen una edad, estaban juntos, con teléfono móvil, y mi chiquipueblo no es muy grande.

Aún así les hizo falta media hora más para darse cuenta de que no estábamos y llamaron preocupados con voz de "¿¿y ahora que hacemos??".
Yo pensaba ir a buscarles, solo quería que aprendieran un poco la lección, pero no tuve en cuenta que ellos son más orgullosos que yo y decidieron volver andando (1 hora de camino) para cuando pasaron por la puerta ya estaban en plan "aquí no ha pasado nada" y aunque yo tenía colocada la pose maternal (ceño fruncido, brazos en jarras,...) no quise estropearlo.

Juas, juas, juas. Seguro que ahora, cuando les diga que estén pendientes no desaparecerán dos horas (durante un tiempo).


2 comentarios:

  1. Elena, a este paso tus hijos, pueden contigo... ¡Estos niños! jajaja... Muy buenas las otras anegdotas, claro siempre que funcionan, para nosotras las madres, son mejores. Besos

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