viernes, febrero 28, 2014

Mis cosas bajo llave

A pesar de que el invierno pasado me oistéis quejarme mucho a causa del tiempo y de lo poco que vimos el sol, la verdad es que este año no tengo nada que decir.
No ha sido especialmente frío (aunque algún día ha tenido, pero también se agradece para poder estar tirada en el sofá viendo una peli con la chimenea encendida).
Tampoco es que hayamos tenido un montón de días de sol con una temperatura de 20 grados, pero sí es cierto que a pesar de que normalmente llueve o esta nublado, de vez en cuando nos daba un descanso y salía un poquito el sol para nuestro deleite y disfrute y esa pausa es lo que yo tanto necesito y no tuve el invierno pasado.
Todo este rollo para contaros que hemos tenido un par de días de sol y aprovechando que los niños están el cole y yo tenía vacaciones en el curso de francés me dispuse a hacer una de mis aficiones favoritas y que ya conocéis: Manualidades.
¡Y maldita la hora que se me ocurrió!.

Voy toda feliz (ingenua yo) con mis papeles, mis rotuladores y mi cámara, porque sí, hago fotos de lo que hago para después poder explicarlo en mi otro blog cuando descubro que la tarjeta de mi cámara no está en el ordenador, que es donde yo la había dejado.
Busco, rebusco....no está. (Seguro que si pregunto algún duendecillo ha tenido la culpa).
Le pido al señor marido otra y está tan de falto de tarjetas como yo, pero consigue dejarme una.
Pongo mis papeles....ay, me he dejado las tijeras...¡TIJERAS! De las 15 tijeras que juro que guardo en un bote desde el día que me cabreé por no encontrar nunca las tijeras en su sitio y me llevé todas las de la tienda solo quedaban 3 y ninguna eran las que necesitaba.
Prosigo.
Sigo avanzando con mi manualidad, cojo el rotulador negro.....no pinta!!!.
Necesito celo. Yo suelo tener cinco rollos empezados....solo encuentro uno y ¿sabéis que? se acaba!!!.

A medida que avanzaba con mi tarea más cabreada estaba, pues de verdad que me pasé más tiempo buscando cosas que usándolas.
Lo de que me toquen mis cosas es algo con lo que reconozco que soy un poco obsesiva, pero es que me molesta mucho dejar una cosa en un sitio y cuando voy a echar mano de ella no está, pero claro, nadie ha sido y nadie sabe nada. No soporto tener que comprar las cosas por quintuplicado con la esperanza de que cuando lo necesite lo encuentre. Comprarme cosas "chulas" o especiales pero no llegar a usarlas, ver que los mayores emplean los boligrafos que juran y rejuran que aparecen por arte de magia en sus habitaciones porque ellos no los han cogido de donde yo los guardo.
Y vosotras diréis ¿y porque no las escondes? ¿porque no las guardas bajo llave? Y es que tengo taaaaaantas cosas, creo que sería más fácil encerrar con llave a los niños, jajaja.

De todas formas hay dos cosas que si que no me ha quedado más remedio que esconder para poder tener alguna cuando haga falta:
- Una son LAS TIRITAS. Desde que me inventé eso de que las tiritas son mágicas y curan las heridas parece que tenga que proteger un tesoro de lo valiosas que son. Ahora están escondidas entre las toallas del baño, pero me da que ya han encontrado su escondite (tendré que ir a comprobar el descenso)

- Y la otra son LAS PILAS desde que el niño nº 1 aprendió a cambiarlas cuando se le gastaban a sus juguetes y yo me negaba en redondo a dárselas porque él dejaba sus juguetes encendidos a propósito.
Esto trajo como consecuencias, que siempre tiene él los destornilladores (muchos juguetes necesitan de destornilladores para cambiar las pilas), así que se los pido a él directamente cuando me hacen falta y que los mandos de la tele, las linternas y todo lo que esté a su alcance nunca tenga pilas porque se llevas las buenas y nos deja las gastadas.

En fin, que si alguien sabe la formula secreta para que mis niños no me toquen mis cosas que me la chive, por favor, por favor, por favor, por favor.


4 comentarios:

  1. Jajaja Elena, en esto no te puedo ayudar porque a mi ¡¡¡me pasa exactamente igual!!!! Si quiero conservar algo que he comprado con una finalidad especial (hace poco, por ejemplo, papel seda para hacer unos complementos para los disfraces de carnaval), tengo que esconderlo en algún sitio donde ellos no alcancen... porque como lo deje en algún cajón a su alcance, cuando voy a utilizarlo "ha volado"... jo, y es verdad, qué mal sienta!!!

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  2. Ufff!! que identificada me siento!! Llevo DOS dias buscando mis tijeras de picos y ni rastro de ellas... nadie sabe nada, nadie las ha visto, pero todos las usan!!! Y cuando yo (dueña legitima de las tijeras) las necesito, no aparecen! El pobre Cucufato me va a coger una manía....

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  3. Sólo te puedo decir q cuidado con las llaves, mi nene es especialista en quitarlas de los armarios y así a ver como vas a encontrar nada!
    Besos

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  4. ¡Qué desesperación! La verdad es que eso de que te cojan tus cosas y no las devuelvan... ¿Has probado a hacérselo a ellos (a los mayores, claro)? Si les desaparece algún tesoro y "nadie" ha sido, a lo mejor lo entienden.
    Ahora me toca confesar a mí. A veces les castigo sin algo, y luego se me olvida donde lo puse. Mi pobre hija lleva meses buscando su ipod, y aunque no me acuerdo seguro que fui culpable de su confiscamiento. Con decirte que últimamente me tengo que apuntar hasta donde se los pongo...

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Gracias por tus comentarios !!!

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