martes, noviembre 12, 2013

No esperes nada de nadie

Las conversaciones más trascendentales de mi vida han ocurrido siempre dentro de un coche.
No se si es el entorno, la distancia el recorrido, el caso es que a mis acompañantes ( y a veces yo misma) les da por sincerarse o ponerse metafísicos dentro de un coche.

Aún así reconozco que lo de hoy no me lo esperaba. Que la niña nº 2 me soltase de pronto que ha llegado a la conclusión de que sus verdaderas y únicas amigas seran siempre aquellas que dejó en Mallorca me ha llegado al alma.

Ay, mi amor!! Que tienes 11 años y que los niños (y ni te cuento las niñas) cambian mucho a estas edades. Las de aquí, pero las de allí también. Aunque tu no lo ves porque cuando vamos están todas pendientes de tí y de hacer lo que tú quieras.

Que parece que ya has olvidado como discutíais un días si y otro también porque esta ya no quiere se amiga de la otra o no quiere bailar como ella dice y aquella solo es una "mandona".

Me preocupa un poco (porque ese es mi trabajo, preocuparme) que idealice demasiado lo que tenía allí y crea que si algún día volvemos (que aún sigue siendo una posibilidad) el mundo se habrá congelado a esperarla y todo siga igual que cuando lo dejó.

A mi me cuesta a veces hacerme a la idea de que la vida sigue su curso, que lo amigos que dejamos allí hacen su vida. Que los que no tenían pareja la encontraron que los que se casaron se separaron y que los niños van creciendo sin que lo veamos. No me quiero imaginar lo que cambian las cosas para unos chicos de estas edades. Que nos fuimos de allí cuando ella tenía 9 años y era una niña, ahora ya va es casi una preadolescente de 11 años.

Rascando un poco he averigüado que resulta que todo viene porque las que eran sus mejores amigas el año pasado y con las que ya no coincide en todas las clases no la esperan para irse a comer y cree, asegura y jura que sus amigas de allí no le hubieran hecho eso.

Yo estoy casi segura de que le habrían hecho algo parecido igual que ella se lo habría hecho a ellas también.

Pero de repente me he oído decir eso de "no esperes nada de nadie" y he pensado que estaba creciendo demasiado deprisa y que a mi niña aún le falta descubrir que la vida es dura y no necesariamente justa y no quiero que lo haga.



2 comentarios:

  1. Bueno, a mí me gusta pensar que más bien lo que pasa es que con el tiempo aprendemos quienes son nuestros amigos de verdad y quienes sólo son compañeros temporales de viaje. Y esa perspectiva la da justamente el tiempo.
    Un beso!

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  2. ¡Amigos! Qué tema más complicado. Yo te diría que a los 40 estoy descubriendo, o re-descubriendo, quienes son mis amigas verdaderas: las de mi adolescencia. Durante mucho tiempo hemos estado separadas por circunstancias de la vida, pero ahora hemos vuelto, y la confianza que tengo con ellas, no la tengo con nadie.
    Por otro lado, también me preocupa mi hija. Tiene 13 años, y es muy introvertida, que no tímida. Me preocupa que no tenga demasiado interés en estar con nadie, y le digo que tiene que esforzarse, porque esttar está con ellas, pero no llega a intimar...
    Y otra cosa. En la adolescencia llega un momento, el del "salto", que unas niñas dan antes y otras después, y aún pasando todo el día juntas, de repente se dan cuenta de que a dos de ellas les empiezan a gustar los niños, y las demás las miran raro por cómo se comportan. Ya lo verá, y ya se dará cuenta.

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