martes, agosto 27, 2013

Listos para caminar

En nuestro entorno más cercano debemos de estar llegando al límite ese psicológico que se autoimponen (e impone un poco la naturaleza) las mujeres sobre cual es el momento límite para tener hijos. Eso que se dice comunmente que "se les está pasando el arroz" porque de repente y casi sin avisar estan saliendo niños como champiñones plagando el mundo de seres en miniatura babosos y adorables.

Yo, que ya miro todo eso un poco desde lejos me quedo a veces alucinada con las maneras que tienen de educar algunas de mis amigas y/o familiares (y no lo digo en el mal sentido).
Que es verdad que cada una lo hace como quiere o como buenamente puede y que yo jamás de los jamases se me ocurriría meterme en su manera de hacer las cosas o dar consejos gratuitos que no me han pedido pero el caso es que a veces veo su maternidad desde muy lejos (desde otro país, vaya) y me mandan mensajes de auxilio de lo desbordadas que van, lo poco que duermen o lo que el niño les condiciona.
Yo les contesto como puedo, quizás con alguna idea, con algo que pueden probar y otras veces simplemente con palabras animo porque la maternidad es dura y a veces no se puede hacer nada porque nuestros retoños no se puede apagar.

Después, claro, ocurre que voy a verlas y las veo en su entorno, con sus niños, como los llevan a dormir, les dan de comer o se comportan con ellos y claro, de repente empiezan a encajar todas las piezas, entiendo porque no duermen bien, porque el niño muerde en la guardería o porque será hijo único porque sus padres no quieren tener más.
Pero es cuestión de lógica. Sino riñes al niño cuando muerde no te extrañes de que lo haga en la guardería, sino le pones una rutina de sueño (o lo intentas por lo menos) no te quejes de que no duerme bien, sino hablas con él, no te sorprenda sino sabe muchas palabras, si le cambias el plato de comida cada vez que te dice "no me gusta" no te quejes de que no coma bien. ¿No?.

Este fin de semana, por ejemplo hemos tenido la visita de unos primos de mi marido. Tienen un nene de 14 meses que solo habíamos visto en fotos porque desde que nació no podían coger un avión por si acaso el niño tenía otitis (ein?).
Durante todo el fin de semana el niño no pisó el suelo ni una sola vez (lo juro) porque parece ser que mi casa tenía muchas ¿esquinas?. ¡Pero si mi casa está superadaptada a niños!!. Por supuesto el niño no andaba (ni estaba cerca de hacerlo). Nos contaron que solo lo dejaban en el suelo a veces y en su cuarto (¿?) y dijeron que gateaba, yo no lo vi, claro.
Yo entiendo que quieras ahorrarle a tu retoño todos los males del universo, que pases pena viendo como quizás remotamente, hay alguna posibilidad de que se caiga y se haga daño. Que no estoy hablando de dejar que gatee por un precipicio, o de darle un cuchillo, a ver que pasa, se trata de dejarle andar, que explore el mundo y que descubra cosas...que se desarrolle, vamos.

Aunque queramos (y yo quiero, quiero) no podemos quitar todos los peligros del mundo, no podemos estar siempre encima de ellos, no podemos encerrarlos en casa o no dejarles cruzar nunca la calle. Tendrán que hacerlo, a su justo momento y la mejor manera de evitar un peligro es enseñarles a ellos como hacerlo.
Igual es que yo soy muy permisiva o estoy muy acostumbrada a caidas y golpetazos pero los peques aprenden de que si se caen deben tener más cuidado, hacerlo de otra manera y también, y esto es muy importante, aprender a saber caer y a saber levantarse (en todos los sentidos).

No se si es la generación, la moda, les ocurre solo a mis amigas o es una impresión mía pero no me imagino a nadie de la generación de mis padres teníendo al niño en brazos todas las horas del día todos los días del año porque existe la posiblidad de que se caiga.

Después está el otro extremo, en el que parece que estoy yo en el que mis niños no paran ni un minuto quietos, cuando no saltan corren, bailan, gritan, juegan,...Después de ver unos cuantos de niños florero de padres sobreprotectores no se si es que mis niños son demasiado activos y nunca hubieran podido estarse quietos (¿los 4?) o soy yo que los sobrestimulo y les doy muchas opciones.
El caso es que a veces los comparo (porque comparar es inevitable) y veo que mis peques son mucho más espabilados, que hacen más cosas, que entienden más, que son más independientes (y los más guapos del mundo mundial, pero eso no viene a cuento).
Así que si es por mi causa o gracias a mi que son más activos y más despiertos lo asumiré y prometo no quejarme de que se mueven demasiado (hoy).


"Para aprender a levantarse, hay que caerse"


2 comentarios:

  1. Lo veo exactamente igual que tú. En todo el tiempo que llevo leyendote, que es mucho (2,5 años acabo de calcular porque estuve leyendo blogs 1,5 años antes de empezar el mío, y el tuyo fue de los primeros), me he identificado con tu forma de ver la maternidad. Yo también les he impuesto rutinas de sueño, he viajado con ellos y les he llevado al cine, por ejemplo.
    Tu reflexión de hoy me la he hecho muchas veces. Creo que el tardar en tener hijos influye mucho en cómo te comportas con ellos. Mis amigas tienen bebes cuando mi mayor tiene 10 años. Tú fuiste mamá todavía más joven, cuando se es más intuitivo y práctico.
    Siempre hay excepciones, generalizo para simplificar.
    Un beso

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  2. Uf menos mal que te leo porque yo he llegado a pensar que soy mala madre o algo por no se de ese tipo de madres, porque se caen y le digo "ala que no es nada, a correr", porque tienen las espinillas moradas, porque les dejo en el patio con sus cachibaches y con echar el ojo a cada rato 8mucho rato) me vale mientras no oiga muchos gritos o lloros. En fin que mis hijos están un poco asalvajados, lo reconozco pero me gusta que sean así, porque lo digo asi en bajito que no siente mal a nadie pero nunca he soportado mucho a esos niños super mimados que hacen pataletas por cada cosa o exageran cada tontería...

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