martes, agosto 20, 2013

Aventuras en Barcelona

Viajar con niños siempre es una dificultad y una emoción añadida. Ya no solo por las complicaciones que te ponen en el aeropuerto, sino las mismas compañías que se empeñan en complicarlo.
¿Habéis intentado alguna vez hacer eso del checking on-line? Y si lo habéis intentado, ¿lo habéis conseguido?.
A mi siempre, siempre me separan a todo el mundo. Cuando viajo con los mayores no es problema, pero si viajo con los pequeños no puedo tenerlos sentados una fila más atrás (o sí, pero no creo que al que le toque al lado esté de acuerdo). Esta última vez, que viajaba yo sola con mis cuatro retoños (papá se fue en barco para poder subir el coche) solo conseguí que estuvieramos juntos dos, todos los demás estaban separados. ¿A que bebé dejo solo?, jejeje.
El caso es que tuve que ir antes al aeropuerto para que me dieran asientos decentes y la máquina solo nos sacaba juntos en la fila de la salida de emergencia (y ahí tampoco pueden ir bebés). Al final después de muchos aspavientos me dieron un asiento en cada fila y me dijo que la azafata nos recolocaría. Cuando nos vió llegar la pobre azafata y supo que tenía que reubicar cuatro asientos casi le da un patatus.
Me decía que había que hacer el checking antes pero yo lo había intentado hacer por internet (varias veces) y había llegado dos horas antes al aeropuerto (en vez de una) para poder hacerlo con tiempo. Más no puedo hacer, que rediseñen su sistema, leñe.
Debieron de hacerme caso porque a la vuelta conseguí por internet tres asientos juntos por un lado y otros dos por otro, lo que yo necesitaba. Pero tampoco sirvió de nada hacerlo on-line pues, a pesar de que no llevaba nada para facturar tuve que comerme la cola para que le pusieran la dichosa pegatina al carrito que me iba a hacer falta al llegar a Barcelona, pues yo llegaba por la mañana pero papá llegaba con el barco por la tarde e ir trotando por la ciudad con dos bebes a cuestas precisa de un carrito o dos.
Una hora después de que hubiera aterrizado el avión conseguí que me devolvieran mi carrito.

(Hago un inciso a los señores ingenieros, inventores y demás de que al primero que se le ocurra fabricar un carrito que pueda plegarse como las bicis y llevar como equipaje de mano se forra. ¿A nadie se le ha ocurrido? Ya estáis tardando).

A partir de ahí empezó mi particular aventura en Barcelona.
La última vez que fui (sola, afortunadamente) ya me extrañó no encontrar el tren que te lleva al centro pero como no tenía prisa y cuando pregunté me dijeron que tenía que coger el autobus pues lo hice.
Esta vez me encabezoné en el tren y me enteré (de muy malas maneras, eso sí, que a algunos parece que les cueste ser amables) de que tenía que coger el autobus verde. Para allá que voy con mis cuatro niños detrás y al señor conductor del autobus verde no le apetecía contestarme tampoco (menos mal que esta vez no era en francés, porque si no no llego).
El conductor empeñado en que ese autobus no iba al centro y yo que me habían dicho que era el autobus verde.
- Para ir al centro?
- Este no es.
- No va al centro.
- No
- Entonces a donde va?
- A la otra terminal.
- Y desde la otra terminal puedo ir al centro?
- Si
- Está el tren que me lleva al centro?
- Si.
- Pues entonces voy.

¿Que le costaba decirmelo todo junto y no con tanto misterio?. (Había una señora delante de mi haciéndole la misma pregunta y la pobre se rindió).

Una hora y media después de haber aterrizado el avión conseguiamos salir del aeropuerto.

Llegamos a la estación de Sans y descubrimos que no había ascensor para bajar al metro. Bueno, sospechamos, porque al empleado que le quise preguntar no me quiso escuchar.

Y os imagináis que me paso? Siiiii, dos minutos antes de bajar del tren se habían dormido los dos peques. Uno de ellos en el carrito y el otro en brazos. Así que tuve que darle al nº 1 al peque dormido y bajar uno a a uno todos los escaloncitos con el carrito hasta llegar al metro.
Os aseguro que no podían haber puesto esa línea más lejos, ni mi parada más lejos aún. Me costó un suplicio llegar entre el esfuerzo del carro y la pena que pasé por el pequeño que tenía el nº 1 y que no sabía muy bien como cogerlo.

Me crucé con un montón de gente pero nadie nos ayudó. Hubo un chico que incluso nos apartó para pasar él.
Al llegar al metro, por fin y con mi niño dormidito otra vez en brazos nadie se levantó para que me pudiera sentar con él (igual había pasado en el tren pero el niño no iba dormido).
Una señora al final del vagón me vio y me tuvo que hacer señas para que me sentara en su sitio de lo lejos que estaba. No lo rechacé pero es que la señora casi tenia edad para que le cedieran asiento a ella.

Me sorprendió mucho la falta de civismo con la que me encontré durante todo el día, por parte de los empleados a los que intenté preguntar información, con la gente (de todas las edades y de todos los tipos) con la que me crucé en el metro mientras bajaba mi carrito con muchas dificultades y con las personas de mi vagón que no se levantaron cuando me vieron entrar con un bebé dormido en brazos.
No quiero pensar que Barcelona es así, ni quiero generalizar de que es la actitud de las grandes ciudades, por ahora pensaré que es cuestión de simple coincidencia o de mala suerte pero la verdad es que Murphy debe tener residencia en Barcelona pues he viajado por otras grandes ciudades y siempre es allí donde me pasan estas cosas.
Lo dicho, sera casualidad.

Entrada Metro

6 comentarios:

  1. Agosto es muy mal mes en Barcelona, vivo aquí todo el año y a medida que se acercan las vacaciones no se si es que la gente se crispa o qué, pero... el civismo y la educación brillan por su ausencia. Aunque si que es verdad que conseguir que te cedan un asiento es como buscar el santo grial.

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  2. En algún blog de madre vi que hablaban de un carrito especial para viajar, que se podía llevar como bolsa de mano. Incluso había un vídeo explicativo, si lo encuentro te lo dejaré por aqui. :)

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  3. Pues yo creo que fue mala suerte que nadie te echara una mano pero un consejo si te vuelves a ver en esa situación: en el metro y en el bus hay asientos reservados para, entre otros, madres o padres con un niño en brazos y para el carrito así que, si llegas al metro y nadie se levanta, di en voz alta que por favor alguien te deje uno de los sitios reservados...
    A veces es un "corte" pero más vale ponerse una vez roja.... (es que me dá una rabia estas cosas...!!!) Aparte de eso... Barcelona es maravillosa..!!

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  4. holaaaaaa, debo decir, en defensa de barcelona, que en agosto se pone imposible, yo vivo muy cerca y a determinadas horas y sitios no voy ni loca.... Lo del carrito, creo que ya está inventado. Creo que mi hermana se compró un carrito Maclaren que está homologado para ser equipaje de mano.... creo eh!!
    Besitosss

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  5. No se de donde eres exactamente pero la verdad tu comentario "la verdad es que Murphy debe tener residencia en Barcelona pues he viajado por otras grandes ciudades y siempre es allí donde me pasan estas cosas." creo que deja entrever que no te gusta la ciudad, o más bien no te acabamos de gustar los que somos de aquí.

    Como te han comentado en Agosto el transporte va fatal en la ciudad, y claro está que no es culpa de los ciudadanos, si a eso le sumas que quizás hay gente que viene asqueada de trabajar, o de buscar trabajo por ejemplo pues quizás si que puedes encontrate cosas así.

    De todos modos en serio, y no digo nada de esto para criticarte, juzgarte ni nada pero vuelve si puedes y espero que esta vez te demostremos que somos buena gente jeje

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  6. Soy de Mallorca (lo digo muchas veces en mi blog) y por supuesto no tengo nada en contra de los catalanes pues somos primos-hermanos. De hecho, tengo familia que es catalana y eso ha hecho que haya visitado muchas veces (pero muchas, muchas) la ciudad a lo largo de mi vida y las que me quedan. Quizás es por eso, por pura estadística, es que es allí donde más me han pasado ese tipo de cosas que cuento en el post.
    Por supuesto puede deberse a mil causas, quizás con los que me topé ni siquiera era catalanes, o habían tenido un mal día, llegué con mis preguntas tontas en un mal momento, les caí mal o fue solo casualidad.
    La ciudad me encanta, de verdad, es una ciudad que lo tiene todo (a pesar de que la encuentro demasiado "gran ciudad" para lo que yo estoy acostumbrada y me impone mucho. Tiene mar (mi mar) montaña, grandes monumentos originales, muchas cosas para hacer con niños y mucho bullicio por las calles.
    Ya hablé de sus maravillas cuando hace poco la visité con todos los niños (http://educandoacuatro.blogspot.fr/2013/04/vacaciones-en-barcelona-con-ninos.html)
    Y Murphy es buena gente (a mi me cae bien) pero es que me lo encuentro demasiadas veces en Barcelona, debe ser que la que no le caigo bien soy yo.

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