domingo, junio 23, 2013

Manualideas: Macetitas

Hoy más que una manualidea os traigo una idea sin más.

Estaba yo el otro día paseando por el Ikea (con lo que me gusta) y descubrí esto. M elo traje para casa y tuve que espera dos meses a que hiciera un día de sol, pero al fin llegó.


Es un simple kit de tres vasitos de papel con una pastilla de tierra comprimida y un sobrecito de semillas. Pero es el kit perfecto para empezar a discubrir el maravilloso milagro de la vida y de la naturaleza.

A mis fieras lo que más les impactó fue que la tierra "creciera", ya sabéis, le echas un poquito de agua a la pastilla y empieza a subir, a subir, a subir,...tiene su gracia.


Cuando tenía una altura considerable echamos las semillas que los niños miraron y remiraron con mucha atención y a continuación seguimos echando agua hasta que la tierra llegaba casi al borde del vaso.
A partir de ahí solo tuvimos que buscarles un buen sitio donde les de la luz y regalas un poquito todos los días.
Al cabo de unos días ya pudimos ver como empezaban a crecer y hoy os enseñan con orgullo sus plantitas (que son unas supervivientes, pues se les han caido un par de veces).


viernes, junio 21, 2013

La princesa se hace mayor.



Hoy es un día importante en nuestra casa. Hoy empieza el verano (a pesar de que llueve), hoy es el día de la música en Francia (que no podremos celebrar porque llueve) y hoy es el cumpleaños de nuestra princesa (eso sí).

Sí, sí, tal día como hoy hace 11 años veno al mundo nuestra niña a dulcificarnoslo y a llenarnoslo de cosas rosas (y nosotros encantados).

Este año, además, es importante. Se está convirtiendo en toda una mujer, de esas que tienen la cabeza bien asentada, el corazón lleno, la mente fría y las cosas claras, de las que llegaran lejos con solo proponérselo.

Se le va notando en como está cambiando su cuerpo y sus intereses, su manera de constestar y de razonar. A veces la subestimo y le doy alguna respuesta fácil que después me sorprendo cuando veo que ya no le basta.

Este año empezará el instituto, aquí es un año antes. Hace nada tuvimos que pasar por el mismo trance con su hermano y a pesar de que fue con un año más y era un centro bastante más pequeño me preocupé mucho más con el nº 1 que con la nº 2. Será porque es la segunda y el mayor ya ha hecho un poco el camino o será porque a ella la veo más centrada y más madura. El caso es que en septiembre empieza el college y esta superemocionada porque su pequeña escuela de ahora se le queda pequeña.


Su mejor regalo se lo van a traer de Mallorca, pues en unos días viene una amiguita suya a pasar una semana con nostros. Es muy valiente porque viene solita (bueno, con la azafata) y va a ser toda una aventura. La nº 2, por supuesto, está emocionadísima y contando los minutos. Sé, que en la isla hay otra niña que hace lo mismo. Dentro de nada seremos uno más y tenemos reservados un montón de planes para esos días, entre ellos una fiesta de cumpleaños.



martes, junio 18, 2013

El yonqui de los videojuegos

Nunca he estado muy a favor de los videojuegos sobretodo desde que el niño nº 1 empezó a mostrar una "obsesión" por ellos desde que apenas levantaba medio metro del suelo. Si no estaba jugando, estaba pensando en jugar y que esa afición le ocupara tanto tiempo y tanto espacio en su cerebro despertó todas mis alarmas. Por eso, desde siempre, los videojuegos y el ordenador en mi casa están racionados (en tiempo y en contenidos).
Mi marido, que es informático, que se gana la vida con ello y que su profesión empezó el día que su padre le regaló un spectrum "para que no estuviera tanto tiempo en la calle" no está tan en contra como yo.
A él, que le cuesta entender que la educación que recibió no tiene porque tener los mismos resultados con sus hijos puesto que los niños son diferentes. A él, le cuesta entender mi postura de racionamiento pantallil en el que me empeño. Aún así a veces he cedido y cansada de discutir hemos probado otras cosas como darle carta blanca al niño para jugar por eso de que si no está prohibido igual no es tan atractivo, pero no funcionó.

Años llevamos lidiando con un niño que no quiere comprender las normas de internet, que juega  a escondidas, que pone un montón de excusas absurdas cuando le pillamos incumpliendo los límites o los horarios y que gasta muchísima más energía en conseguir esquivarnos que en jugar en si.

Pero ahora, que después de la última "pillada" cumplí mi ultimatum de que se acabó el ordenador para él hasta los restos y le hemos visto pasar "el mono" mi marido ha tenido que darme la razón.

Atrás han quedado las explicaciones de porque no puede poner el despertador para ir a jugar a las 6 de la mañana, porque si le permitimos jugar en linea con sus amigos después de cenar el sábado y lo incumple jugando el viernes, el sábado ya no puede hacerlo, porque ponerle juegos a sus hermanos con la excusa de entretenerles y ayudarles a jugar no es un argumento valido.

Me cansé de hablar con él de que internet es una muy buena herramienta si es empleada con responsabilidad y de manera útil. Para mi era importante que entendiera las ventajas de internet y él solo quería jugar, jugar, jugar y jugar.

El uso que él hacia de internet era:
- Facebook, pero no para hablar con sus amigos sino para jugar a sus aplicaciones.
- Blogs de juegos para mirar trucos y consejos de juegos.
- Youtube, para ver videos de juegos
- Y el top de los top las mismas páginas de juegos en las que jugaba a escondidas.

Nada más. Nunca se le ocurrió buscar ningún tipo de información en la pantalla. Ya no digo buscar las causas de la revolución francesa, sino el horario del cine de la película que quería ver.
El ordenador nunca le sirvió para estudiar, ni mucho menos y a pesar de tener un programador en casa y darle todas las herramientas para que pudiera aprender a hacer algo útil con el ordenador, fracasaron todos nuestros intentos.

Todas las normas que le pusimos, se las saltó, todos los horarios que le pusimos los infringió, toda la confianza que depositamos en él se la cargó.

Así que esta última vez ha sido la última y lo acató todo lo bien que podía acatarlo un chico de 14 años. Los morros bien puestos y esas respuestas airadas de "sí, mamá" que no sabes si podras contenerte a pegarle un capón a un tio que es más grande que tú.

Pero al día siguiente, suponemos que cuando empezó a hacerse a la idea, cuando debió de comprobar que habíamos quitado sus usuarios del ordenador, puesto claves a todas las cuentas y horario a quien pudiera amenazar para sacárselas, el niño explotó.

Y le vimos buscar desesperadamente una salida a un mundo que parecia haberse roto para él. Le vimos llorar porque ya no podría jugar más. Amenazar con irse a vivir con la familia con la que yo no me hablo (la mía) y la que tanto daño nos ha hecho para poder jugar  (suponemos que no solo para hacernos daño, eso queremos creer). Le vimos mirarnos a los ojos y decirnos que hace tiempo que ya no nos quiere (a ninguno), que sus planes, que ya había comenzado, era irse a Mallorca y a nosotros mandarnos algún e-mail de vez en cuando. Le oimos decirnos cosas que ya nunca podremos olvidar.

Ahora que han pasado unos días sigo intentado encajarlo. Él ha cambiado de actitud y le ha dicho a su hermana que se equivocó, pero no consigo olvidar que me miró a los ojos y me dijo que no me queria, sin odio, sin resentimiento, lo dijo sinceramente, por lo menos tan sinceramente como ha dicho muchas veces lo contrario. Que se lo hice repetir en voz alta para que fuera consciente de lo que estaba saliendo por su boca y ni se imutó.

Acabo de darme cuenta de que no conozco a mi hijo, que no se si era verdad o mentira lo que me estaba contando, si hablaba un yonqui desesperado, si hablaba su propio odio, si es solo las hormonas de la adolescencia las que le hicieron hablar así o si lo decía sinceramente y me ha estado engañando todo este tiempo.

Lo que si que es cierto es que tenemos un adicto en casa, un adicto que no reconoce su problema (que es peor) dentro de una sociedad que no le da importancia a estar enganchado a un juego que solo consuma tiempo y no dinero.

Suponemos que si lo que está pasando es un periodo de abstinencia bastará con mantenerle ocupado, y dejar pasar el chaparrón, pero con una persona que no es consciente de la gravedad tendrá recaidas constantemente y si su caracter lo marca su necesidad de jugar estará irritable a todas horas.

Y así estamos, por un lado intentando poner cicatrices a las heridas que me hiceron sus palabras, intentado entender que le mueve a hacernos daño (si son los juegos u otra cosa), intentando comprenderle a pesar de que intentar hablar con él es como darse contra un muro y al mismo tiempo buscando que hacer con él en verano si mandarle a trabajar o a una academia militar a ver si espabila, porque a todo esto, ha suspendido y no tiene ni pajolera ida de hacer con su vida (pero ni una sospecha ¿eh?) ni de que estudiar cuando acabe la secundaria el año que viene. Ya no sabe cuales son sus hobbies ahora que le han quitado los juegos ni que cosas le gustan.
Dice que le gustan los deportes pero dejo basket a la primera que pudo y se niega en redondo a hacer otro deporte, dice que le gustan las plantas pero ni loco lo sacas al jardín,...


El caso es que miro a mi alrededor y todos los chicos de su edad juegan tanto o más que él. Él está tan obsesionado con los juegos porque ha encontrado el grupillo de amigos en el que son todos igual. Se llaman por teléfono y solo les oyes hablar de juegos, después le preguntas "¿y como le va en el instituto a menganito?""¿como lleva rehabilitación fulanito después de la operación?" Y te suelta "no se lo he preguntado" que casi me deja más preocupada.
Quedan para verse una tarde después de clase y solo juegan, se ve con los amigos de Mallorca después de estar meses sin verse y solo juegan.
A cuadros me quedé cuando después de ver hasta donde de "enganchado"estaba le dije que de ir a Mallorca este verano no podría ir a casa de sus amigos. Podría verles, por supuesto, pero quedando en nuestra casa (o donde estemos), en la playa, en el parque, en el cine, que se vayan a tomar una coca-cola por ahí, al centro comercial,...lo que sea pero lejos de una pantalla.
Y va y me suelta que para eso no quiere ir a Mallorca. Es decir, prefiere no ver a sus amigos antes que no poder jugar a los videojuegos con ellos. (La nº 2 todavía se está recomponiendo del shock)

Yo comparo a mi hijo con los hábitos de los demás y no me parece que haga nada fuera de lo normal, pero si lo pienso detenidamente veo que hay sintomas claros de su adicción. ¿Quiere decir eso que los demás también lo son y que sus madres no se dan cuenta?¿Que me estoy volviendo loca y soy una exagerada? ¿O que lo normal ahora es serlo y no hay mayor problema con ello?.

Según la Real Academia de la lengua:

adicción.(Del lat. addictĭo, -ōnis).1. f. Hábito de quien se deja dominar por el uso de alguna o algunas drogas tóxicas, o por la afición desmedida a ciertos juegos.


Supongo que la diferencia entre una afición o una adicción sea precisamente eso "se deja dominar". Desde el momento en que pillo a mi hijo a las 6 de la mañana jugando, que nos miente, nos hace daño conscientemente, amenaza a su hermana, prefiere dejar de ver a sus amigos, venir a cenar con nosotros, salir al jardín o hacer cualquiero otra cosa por quedarse en casa jugando tengo claro que mi hijo  SE DEJA DOMINAR.




domingo, junio 16, 2013

Sobrevivir a Junio





Yo no se vosotros, pero a mi el mes de junio me resulta el más estresante del año. Por un lado ya se respira a fin de curso y los niños mutan en unos individuos hasta las cejas de adrenalina con muchas ganas de gritar y de correr. Además a alguien se le ha ocurrido la genial idea de que "hay" que hacerles regalos a las profes y en mi casa con la cantidad de profes que hay eso requiere casi una jornada de trabajo.
Tanto este año como el año pasado me ha tocado además "la temida operación pañal" que este año, para colmo y por culpa de la primavera extraña que está haciendo se me está complicando mucho la cosa. Y es que no hay nada peor que intentar quitarle el pañal a un niño cuando fuera está lloviendo y no hace ni un poquito de calor (aunque por lo menos ya no hace frio).

Después, a todo el mundo le da por despedirse, es comprensible, acaban muchas cosas, el cole, las asociaciones, las actividades extraescolares, los cursos,....y a todos les da por hacer fiestas de despedida, que por lo general me dan mucho trabajo porque, o hay que hacer comida o hay que hacer regalo o hay que comprar cosas (y eso requiere tiempo),....

Si los niños están apuntados a alguna actividad extraescolar preparaté para que se te solapen las ceremonias. Si va a teatro hará una obra, si va a ballet una actuación, si va a patinaje un evento, si va a natación una exhibición. El caso es hacer ALGO para que los padres vayan a verlo y piensen que han invertido bien su dinero y la cantidad de horas de traer y llevar niños enseñándoles algo a sus hijos.
Si además como yo, tienes más de un niño tendrás que hacer malabarismos para cuadrar agendas.
Que no os confundáis, que a mi me encantan esas actuaciones e ir allí a aplaudir a cada uno de mis retoños, a ayudarles a prepararlo, a aplaudirles hasta que me duelan las manos y gritar eso de GUAPA/O (muy discretamente, eso sí, que soy mallorquina) pero es que podrían no hacerlo todos al mismo tiempo.

El colegio tampoco lo pone demasiado facil y te monta una fiesta un festival y una ceremonia de graduación en menos que canta un gallo.

Y empiezan los problemas:
- Mamá, que tal día hay la fiesta de fin de curso del colegio y tengo que llevar un bizcocho.
- Mamá, que para el festival tengo que llevar una falda negra y una camiseta a rayas amarillas y moradas (=búscala por toda la ciudad).
- Mamá, que para la actuación tengo que ir vestido de dromedario,
- Mamá, que para la fiesta de la asociación hay que llevar un plato de comida salada (y además bueno y que sorprenda al resto de las marujas).
- Mamá, que para la excursión de fin de curso tengo que llevar toda esta lista de cosas....

Y hay es cuando tu empiezas a hiperventilar y no sirve de nada porque automáticamente entras en parada y mueres.

Por si fuera poco, Francia ha decidido que este es un buen mes para que sea el día del padre y lo tenemos aquí a la vuelta de la esquina y no hay sopresa ni regalito que valga este año.
También tenemos lo de la fiesta de San Juan que por supuesto también hay que celebrarla y la fiesta de la música que no se conoce mucho por España pero que por aquí se estila mucho pero ya os contaré otro día.

Y para rematar, nosotros, además, tenemos dentro de nada el cumpleaños de la niña nº 2 (ahí, en medio del mogollón, como le gusta a ella).

Total. que sumando, sumando, tenemos un mes de lo más entretenido sin un solo fin de semana libre y a veces con varias cosas que hacer el mismo dia.
Si no escribo en los próximos días es que no he sobrevivido.







jueves, junio 13, 2013

Segunda tarde en el circo

¿Os acordáis de esto? En el Festival de circo del año pasado nuestra niña número 2 decidió que quería apuntarse al taller de circo durante el invierno y eso hizo.
Hemos estado todos los sábados del curso llevándola a que hiciera su taller y que preparara una exhibición que por fín, por fín ha llegado el día que la podamos ver.


Es una pena que el tiempo no haya acompañado demasiado (pero, ¿que pasa este año con la primavera?) y que muchas de las actividades y muestras de las pudimos disfrutar el año pasado este año no estuvieran o estuvieran cerradas. aún así nosotros íbamos a lo que íbamos, que era a ver como la niña nº 2 lo daba todo bajo la carpa y a animarla y aplaudirla como nadie.
He de decir que el espectáculo se les hizo un poco largo a mis bichos, pues "la tata" salió en el grupo de los últimos y antes tuvimos que ver hora y media de representación de otros grupos que, aunque a mí me hubiera gustado prestarles más atención pues era bastante ameno mis peques no estaban de acuerdo y revolotearon bastante.


Pero al final llegó el momento y salió nuestra niña nº 2 dispuesta a hacer volteretas, cabriolas y equilibrismos, a hacer pinos y saltar trampolines, a subirse a una pelota gigante y tirar mazas para arriba.
¡Y que bien lo hizo, oigan! Ni que lo hubiera hecho toda la vida...
¡Y que guapa estaba! La que más, oigan, la que más...


A pesar de que la niña nº 2 nos tiene acostumbrados a cambiar de actividad extraescolar cada año (y si por ella fuera cambiaría cada dos meses hasta que le obligué a cumplir el minimo del curso escolar para poder amortizar la inversión del material y la matricula) ella dice que lo del circo le encanta y que el año que viene repite y eso, señor@s, es toda una novedad.

 


domingo, junio 09, 2013

Los deberes de los padres

Por si el título de la entrada da lugar a confusiones no me refiero a "los deberes de los padres" como el significado de aquellas obligaciones que tenemos para/con nuestros hijos. Sino a aquellos deberes que nos mandan las "graciosas" de las profesoras de ellos de manera indirecta y que hoy, precisamente hoy, me estoy acordando de toda la familia de la profesora del niño nº 3.
Me las imagino al salir de clase frotándose las manos de satisfacción mientras nos mandan "el paquetito" de deberes que es imposible que los niños realicen solos.
Siempre me ha sido un inconveniente que les manden tareas, pues no se me dan muy bien las rutinas y justo el día que les mandan más trabajo al niño es el día que yo había elegido para ir a ikea después de la clase de ingles (y es que no tenemos mucho más tiempo). Claro, eso supone que si queremos llegar a casa a una hora decente y que nos de tiempo a darnos un baño y cenar tranquilamente tenemos que escoger entre lo uno o lo otro.

De entrada yo no estoy muy de acuerdo en eso de mandarles a los niños deberes para casa pero puedo llegar a entender los motivos por los que lo hacen.
He sido comprensiva durante años cuando las profesoras con las que me relacionaba (acordaros de que trabajaba en colegios) me soltaban el rollo ese de que así es como se coge el hábito de estudios, que lo de mandar deberes es algo simbólico para que sean capaces de sentarse a estudiar al llegar a casa y entiendan que con lo de clase no les basta (o que por lo menos no les bastará cuando lleguen a estudios superiores).


Pero es que lo del nº 3 ya es de traca.
Hay que tener en cuenta que el chiquitín acaba de cumplir tres años y aunque progresa y ya sabe escribir su nombre no podemos pedirle más.
Hace unos meses llegó a casa un día con una mochila que trasportaba un peluche que se suponía que era la mascota de la clase. La idea era que pasasen unos días con él compartiendo su día a día y después relatarlo en el cuaderno/diario que le acompañaba con fotos, dibujos, pegatinas y demás parafernalia.
La idea tuvo su gracia y el niño nº 3 que no es demasiado amigo de los peluches le prestó algo de atención. Durmió con él, le buscó una camita, le hizo un dibujo,...en fin, todas esas cosas monas que hacen los niños de esta edad.
Después, por supuesto, el trabajo fue mio de imprimir las fotos, colocarlas monas y hacer una redacción EN FRANCES que resultase comprensible.
Cuando un par de meses después el niño volvió a aparecer con otro peluche ya no nos hizo tanta gracia. Ni a él que no le hizo ni caso al peluche, ni a mi que no sabía que poner en la dichosa libretita. Como ese finde nevó se nos ocurrió ponerle una bufanda al peluche y hacerle una foto (solito, porque el niño nº 3 no quiso ni acercarse) y esa foto nos salvó un poco la redacción.
Pero es que la semana pasada ha aparecido con una nueva mochila (¡¿pero cuantas mascotas tiene esta clase?!).
Ni que decir tiene que mi niño ni se lo ha mirado dos veces y que no le ha importado mi insistencia a que jugara con él, a que se lo llevara a dormir o simplemente a que se acercara a él para poder hacerle UNA FOTO.
Y después de mucho insistir, suplicar, y perseguir he conseguido colocarle a escondidas al puñetero peluche en el remolque del triciclo y sacarle una sola foto.
A las diez y media de la noche terminaba yo ayer de pegar pegatinas, imprimir fotos y terminar la redación en la que explicaba lo triste que debía estar el peluche de las narices porque el niño nº 3 no ha querido jugar con él.
Y todavía no he dejado de acordarme de toda la familia de la profesora en cuestión que debe pensar que no tenemos otra cosa que hacer que redactar tonterias y hacer fotos de muñecos. Amos hombre!!
Los deberes, si tiene que haberlos deben ser para los niños, no para los padres. Y si no saben escribir no pidas redacciones. Nos ha jodido!!!.


miércoles, junio 05, 2013

Mi guía para dormir bien

Hace poco estuve consolando a una buena amiga que tiene un bebé que ahora hará dos años y que no le deja dormir.
La pobre va sonámbula por la vida, con ojeras hasta los pies y dispuesta a liarse a gritos con cualquiera que le dirija la palabra (especialmente su marido).
"Solo necesito dormir", le oí decir un montón de veces.
No suelo meterme en estos berenjenales pues hay que tener en cuenta que cada niño es diferente  y cada casa y cada madre también, por lo que los "trucos" o los métodos que yo empleé y me fueron bien pueden ser un completo desastre para cualquier otro niño. Pero también es verdad que tengo cuatro hijos y exceptuando el número 4 que nos ha salido un poco sonámbulo y que de vez en cuando se despierta gritando como un poseso yo siempre he podido dormir por las noches, así que muy mal tampoco lo haré, ¿no?.
Pues eso, que no son reglas cerradas, ni estrictas, que no soy una experta, ni una pedagoga, ni nadie en particular. Es solo una lista de cosas que yo hice y me fueron bien. Podéis probarlas o no, porque es cierto que cuando se está tan desesperado como está mi amiga y que el sueño no le deja ni pensar no ves opciones simples que no has probado y que no pierdes nada por hacerlo.

- Que duerman en su cuarto, que para eso lo hemos puesto mono, monísimo de la muerte.
No es que intentara deshacerme de ellos a la primera de cambio pero mi casa no era muy grande y su cuarto estaba cerca, ellos dormían mejor y así no les despertaba yo al irme a acostar, ya no se despertaban demasiado durante la noche (casi nada) y pude hacerlo,...no se si esto tuvo algo que ver pero tiene sentido que si ellos están tranquilos en su habitación y no tenemos que despertarlos al irnos nosotros a la cama dormirán más profundamente, ¿no?.

- Por el día a dormir con los demás.
Me lo recomendó la pediatra después de tener al nº 3 y me dí cuenta que era también lo que había hecho con los dos mayores. Se aplica a los bebés muy pequeños y quiere decir que durante el día los bebés han de dormir en el comedor, con la tele puesta y las ventanas subidas, para que puedan diferenciar del sueño del día (que son siestecitas cortas) al de la noche.
Eso conlleva estar con la minicuna para arriba, para abajo todo el día pero tiene sentido.

- Por la noche cada uno a su cuarto.
No se si es porque lo hice así que mis hijos se acostumbraron o porque ellos eran como eran me fue bien hacerlo así pero nuestro ritual del sueño consiste en acostarse cada uno en su cama/cuna, arroparles, leerles el cuento de rigor si la cosa está de humor, besito y buenas noches.
Esto quiere decir que no los dormía en mi cama para después pasarlos a su cuna, ni me quedaba con ellos hasta que se habían dormido, ni les dormía en brazos, ni les cantaba nanas (alguna ha caído, pero no por sistema), si me eternizaba contando cuentos uno detrás de otro,...
Ellos entendían que era hora de dormir y se quedaban en la cuna. Si no tenían sueño se quedaban jugando o leyendo un cuento, pero EN LA CUNA. Y siempre, siempre se han dormido solitos (en casa, fuera es más complicado).

- Si los bebés lloran hay que ir.
Por supuesto, pero tampoco hay que ir immediatamente. A veces mi marido y yo nos quedamos escuchando unos segundos a ver que pasa porque a veces ha perdido el chupete y él solo lo encuentra mientras que si vamos se despierta más y tenemos que volver a empezar.
Si vemos que no se calla vamos, pero no transigimos, intentamos saber que quiere y dárselo sin que salga de la cuna.
Pero lo dicho a veces se callan solos y que vayamos es peor.

- Si los niños se levantan hay llevarlos otra vez a su cuna. Sin broncas, sin llantos, simplemente volver a llevarlos, arroparlos, besito y buenas noches.
Las veces que haga falta.

- Lucecita, ¿si o no?.
Yo siempre les he dejado una luz encendida por la noche para mi comodidad (no para la de ellos). Encontraba que era un shock encenderle de repente de la luz para buscar el chupete o el bibe del agua. Si la lamparita ya está encendida no les interrumpo nada y muchas veces no terminan de despertarse.
El inconveniente es que se hacen demasiado dependiente de esa lucecita y después sin ella no saben dormir.
Ahora estamos en proceso de poner una más tenue y el paso siguiente sera apagarla. No es grave.

Creo que no me dejo nada. Espero que si alguna de vosotras estáis en la situación de mi amiga y no sabe que hacer alguno de estos consejos le vayan bien. Ya me contaréis si los probáis o que os parecen.



(Aprovecho para poner esto, que siempre me ha hecho mucha gracia. ¿No os sentís identificadas?)

lunes, junio 03, 2013

La importancia de la amistad

Para bien o para mal en mi familia somos muy poquitos (sin contar a mis hijos, se entiende). Además tengo una de esas familias en las que todos están peleados con todos desde siempre y el nucleo familiar se reduce a cinco.
Irónicamente me chiflan las grandes familias, esas en las que las casa siempre están llenas de gente, de ruido, de risas (y también de peleas). Envidiaba secretamente a mis amigos que se iban a dormir a casa de los primos, que sus fiestas de cumpleaños eran multitudinarias y que las cenas navideñas eran todo un jolgorio.

Mi marido tendría que haber suplido esa faceta de mi vida haciendome formar parte de una familia extensa pero la suya es casi más limitada que la mía y aunque no estan todos de morros con los parientes como en la mía cada miembro vive en una punta y, exceptuando a mi suegra, se ven una vez al año.

Comprendereis entonces mi necesidad de formar mi propia familia porque quiero que algún día sea mi casa la que este llena de gente, de ruido y de cenas familiares monumentales.
Me imagino dentro de unos años reuniendo para cenar a mis cuatro hijos, sus parejas (que conseguiré haberlas aceptado, jejeje) y a sus retoños en torno a una mesa.
Los veré reir, contarse historias de trabajo o bromas los unos a los otros. Las cuñadas dándose consejos sobre papillas o los hermanos pidiendose apoyo ante un problema.
Mientras eso llega siempre he intentado sustituir esa necesidad de familia volcándome en mis amigos. Soy una de aquellas personas que siempre está dispuesta a darlo todo por sus amigos, que siempre piensa que los demás no tienen mala intención y que soy leal hasta el límite.
Es díficil ser correspondida a tanta entrega, y mucho más es notarlo. Pues no me gusta pedir favores y hay pocas situaciones en las que yo de pie a que me apoyen. Pero llegó, lamentablemente llegó.

Tuve que viajar a Mallorca la semana pasada por un asunto judicial no muy agradable y a pesar de que el trago fue todo lo poco deseable que me había imaginado ahí estuvieron mis amigos mi familia apoyándome física y moralmente. Me cogieron de la mano cuando lo necesité, me llamaron preocupados en el momento oportuno, le quitaron leña al fuego cuando más me hacía falta, me abrazaron para sertirles cerca y estuvieron a mi lado todos y cada uno de ellos.

Como hay que ser positivos, me quedo con eso. El saber que a pesar del trago ha servido para sentirme arropada y darme cuenta del cariño que me tienen mis amigos y eso es lo que importa.
No soy de esas personas que les gusta pedir ayuda, pero saber que siempre tendré a alguien dispuesta a ofrecerla sin condiciones y sinceramente hace que la vida sea un poco más bonita...si se puede.



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