miércoles, marzo 13, 2013

Diferencias sociales o como una pelea callejera puede cambiar a un francés

A veces, lo de la diferencia social va más allá de comparar ejecutivos  con gitanitos de las chavolas. A veces el nivel cultural ( y como cultura me refiero a como y sobretodo donde te has criado y no a cuantas cosas acumulas en tu cabecita) apenas traspasa fronteras.

Yo lo había notado alguna vez cuando veo que en Andalucia no tienen la misma manera de hacer las cosas que en Asturias o que a veces me dicen que tengo acento (acento, yo?).
Al llegar a Francia lo fui notando en cosas sutiles. Las evidencias demostraban que son mucho más tranquilos a la hora de hacer las cosas que cualquier humano con el que yo me hubiera topado y que aun hoy sufro sus consecuencias (que no me acostumbro, oiga), que se ahogan en su propia burocrácia, que le dan más importancia a cuantas veces te salude la dependienta o lo amable que sea a su eficacia o a cuantas horas tengas que esperar para que te atienda.

Poco después descubrí que por estos lares son unos fanáticos de la cultura bio, los mercadillos de cosas de segunda mano y todo lo que crean que son cosas naturales y aunque respetable como que a mi no me engancha.

Mis mayores sorpresas fueron en cosas más personales, como cuando me entero que Francia es el país de europa con la media más alta de hijos pero que según mi modo de ver debe ser también el que menos tiempo pasan con ellos. Pues les encanta dejarlos en el cole, mandarlos de campamentos en vacaciones, a internados en cuanto pasan de primaria, tenerlos en actividades extraescolares los sábados y ser padres solo los domingos.
Y es que los oyes hablar y parece que estén deseando quitarselos de encima.

Pero lo de ayer ya fue la repanocha. Que se me cayó un mito esta claro, lo que todavía no se es si simplemente no son tan educados o les falta el nivel de picaresca y mala leche que se gasta en mi país.

Resulta que allá me fui yo a las 20 de la noche a buscar a mi hijo mayor a su entrenamiento de basquet  cuando a la salida, en el mismo parking y vete a saber porque uno de los padres de un compañero del número 1 se enzarzó en una pelea con unos chavalines de unos 20 años (extranjeros, todo hay que decirlo). Eran unos tres o cuatro chicos, todos muy poquita cosa pero el que llevaba la voz cantante era el más pequeño y el más menudito de todos. (Vamos que yo misma le doy un sopapo y lo tumbo).
No se porque vino la pelea, ya me costó lo mio darme cuenta de que esos gritos no eran normales pero no nos quedó más remedio que quedarnos a ver el espectáculo pues habían bloqueado la salida con los coches y no nos podíamos ir.

Desde mi posición fui espectadora ya no solo de la situación en si, sino de como reaccionaban los demás y la verdad es que fue bastante patético.
A mi lado había una señora que solo estaba preocupada porque quitaran el coche y poder salir. Ni solidaridad, ni pizca de consideración. Yo no me metí, pero tampoco tenía intención de irme no sea cosa que el asunto se pusiera feo.

Después de haberme criado en un barrio no muy bueno y haber trabajado en un centro de acogida y probablemente en el segundo peor colegio de la ciudad ( muy cerquita del primero) lo que vi me pareció más bien una pelea de patio de colegio.
El chaval solo hacía amagos de ir a pegar pero en cuanto estaba cerca algún compañero lo medio tocaba y se volvía a ir a su rincón. Nadie lo agarró, lo separó, lo apartó o lo amenazó. Fueron 20 min. de que te doy pero no te doy bastante ridiculos.
Al cabo de poco salió por fin el entrenador (y este sí que es como un armario) y que al parecer le hizo mucha gracia el asunto pues no paraba de reir. Daba golpecitos en el pecho al "atacante" para que se apartase y este corriendo se iba a su rincón para volver a los 20 segundos ( y lo conseguía por que nadie le agarraba).
Creo que yo lo hubiera hecho mejor.
La cosa no acabó mal, finalmente el señor consiguió meterse en el coche donde lo esperaba su hijo que no paraba de llorar por el susto.
Volvió acercarse el chico (porque nadie lo sujetaba) y empezó a dar golpes en el cristal del niño mientras el coche, esta vez sí, pegó un aceleron y se fue.

No se porque ocurrió ni quien tenía razón. Me sorprendió la señora que solo quería irse. Me dio mucha rabia las risitas del entrenador. Me pasmo que nadie tuviera narices a coger al chico de una pastelera vez y le hubieran ahorrado el mal trago sino al padre por lo menos a su hijo que me dió mucha pena que lo pasara tan mal.

De camino a casa no pude evitar pensar que esto en España no hubiera pasado, o por lo menos no así.
O se pegan de verdad o alguien les hubiera separado también de verdad después de muchos gritos y muchos amagos.
He visto niños con más instintos (y más experiencia ) que los franceses de ayer. Sujetando al más nervioso en la punta más alejada posible hasta que se le pasa. Y si por algún motivo se les escapa (que ocurre) lo pillan al vuelo mucho, muchísimo antes de que se acerque al otro.

En fin, que al final las diferencias sociales están en las situaciones más extrañas.







3 comentarios:

  1. mi opinion es que no te indignes con la actitud que tomen algunos frente a estas situaciones, pues no todos piensan como tu y prefieren abandonar esa situacion antes que tomar cartas en el asunto y mas con chabales jovenes y agresivos... imaginate que va la señora esa que cuentas a sujetar a uno y el chabal le suelta un tortazo a la pobre... si el resto van a continuar observando la escena pasivamente, vale la pena no tomar cartas en el asunto. es un salvese quien pueda

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  2. Que cosa más rara de sitúcacion no se ni que decirte

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  3. Uff!
    Yo también podría hacer un master en actitudes Endorianas que me resultan raras de cojones.

    Al final no hay nada mejor que irse de tu pais para comprobar que no somos ni tan chapuceros, ni tan malos, ni tan mal educados.

    Un besito cielo, y no sabes lo mucho que me alegra que la cosa no fuera con vosotros.

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