domingo, enero 27, 2013

Dingo

La semana pasada tuvimos la visita de alguien especial.
Se llama Dingo y es uno de los dos peluches que hacen de mascota en la clase de preescolar del niño nº 3.
Dingo vino en su propia mochilita y le acompañaba un cuaderno en el que teníamos que escribir (como si fueramos Dingo) que había hecho y que tal se lo había pasado.
El caso es que a diferencia del nº 4 al niño nº 3 nunca le han interesado los peluches o los muñecos. el va directamente a los coches y a las pelotas pero de peluches cursis nada así que pensaba que no le haría ingún caso y que me tendría que inventar lo que iba a poner en el cuadernito dichoso, pero no hay que subestimar el poder de las masas.

Me sorprendió una barbaridad ver el caso que le hacía el nº 3 al recien llegado (y el nº 4, por imitación también)
Lo primero que hicimos fue buscarle una camita para dormir (la niña nº 2 nos prestó la de sus muñecas) y una mantita para que no tuviera frio.


Y a partir de ahí se convirtieron inseparables. Iban al baño juntos, a comer juntos, a dormir juntos. Cuando se iba al cole lo dejaba acostadito y bien tapado en su cunita hasta que volvía. Tan pegaditos estaban que Dingo acabó asqueroso de comida y tuvimos que darle "un baño" antes de volver al cole.

Estuvo tres días con nosotros y después de eso me tocó hacer a mí los deberes y escribir lo que Dingo había hecho con nosotros en casa EN FRANCES, que parece fácil, pero me acordé de toda la familia de la profe varias veces (y es que esto de mandarle "deberes" a los padres no lo entiendo).

Pensé que el niño nº 3 tendría nostalgia de Dingo y busqué en el trastero un peluche práticamente igual de los que tenía guardados porque no los usaban (era prácticamente igual) y le conté al volver del cole que era un primito de Dingo que se llamaba Tango y que había venido a estar con él para uqe no echara de menos a Dingo.
Pues nanai de la china. El chiquetajo me suelta que Dingo está en el cole y que a Tango que me lo coma con patatas que no lo quiere ni ver.
El pobre n1 4 va con Tango todo el día para llevárselo a su hermano y aquel le dice que no lo quiere.
Y es que los niños nunca dejan de sorprendernos.


3 comentarios:

  1. De acuerdo en todo, en el poder de las masas y en lo absurdo de mandar deberes a los padres . Lo odio y nos pone en competencia y no tenemos tiempo

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  2. A ver, Elena, es que la vida de Dingo ha sidomucho más interesante que la de Tango, dónde va a parar. Mira que no entenderlo, jajaja

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  3. Jajajaja, no le has dado gato por liebre ;)
    Muas!

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