Dicen
que cuando tienes hijos te cambia la vida completamente, pero ¿se termina?.
Hace una
semana me di de bruces y por casualidad en un blog en el que hablaban si se
debería renunciar o no a la vida social después de tener hijos.
En
concreto, crucificaban a una pareja que tenían como rutina ir a cenar todos los
sábados sin su hija, desde que esta había nacido.
A
continuación se sumo a la causa un periplo de comentarios en el que quién más
quien menos mencionaban a alguien en la misma situación: Una amiga que se había
ido de viaje de fin de semana sin su bebé, una vecina que dejó a su hijo para
irse de boda,…
Los
motivos para estar en contra eran que una vez que te conviertes en madre ya
dejas de pensar individualmente, sino como una familia (y es verdad) y por lo
tanto todos los planes y salidas han de hacerse en familia y si eso supone
adaptarse a los horarios y gustos de los pequeños pues se hace, porque opinaban
que somos nosotros los que tenemos que adaptarnos al niño y no al revés (toda
opinión es respetable).
Yo no
suelo participar en esa clase de cosas, pues es dar vueltas a algo en lo que
nunca estaremos de acuerdo, pero me di cuenta de que todos los comentarios eran
de madres recientes, que llevaban uno o dos años siendo madres de hijos únicos
y creí que mi opinión aportaría algo.
Yo
siempre he sido de la opinión de que la vida cuando eres madre no se anula, ni
se termina, se adapta irremediablemente, pero es el pequeño el que ha de
adaptarse al ritmo familiar (en la medida de lo posible y de lo coherente) y no
al revés. Creo que no sería justo para los demás hermanos (cuando los hay) que
dejes de hacer de golpe las cosas que solíais hacer antes. Ya visteis que
nosotros seguimos yendo al cine, seguimos yendo a patinar o seguimos viajando…
Cuando
tienes tu primer hijo no tienes ningún problema en no hacer otra cosa que contemplarlo
las horas muertas, ya disfrutaras de tiempo a solas con tu marido cuando el
bebé duerma, pero van pasando los años, van viniendo otros hijos y cuando el
bebé duerme tú normalmente tienes otros niños que atender y después de eso acabas
rendida.
Ellas
defendían que las parejas que necesitan irse a cenar a solas es porque no
tienen las bases lo suficientemente solida. Yo creo que dedicándole tiempo a la
pareja es como construyes esas bases.
Una
relación se resiente después de años de no poder hacer nada en pareja “a solas”,
porque una relación hay que cuidarla, mimarla y dedicarle tiempo. Las bases
ayudaran a que esa relación no se rompa no pero si no se mima no será la misma.
No por eso quiero menos a mis hijos o los quiero echar de lado de mis planes.
Ellos, los mayores, también hacen ya planes sin mí y no por eso creo que son
malos hijos.
Simplemente
a veces necesitas hacer un paréntesis y necesitas hacer algo más que ser madre.
Pienso,
que además de madres somos personas, mujeres y esposas y hay que tener tiempo
para todos y poder actuar en todas nuestras facetas.
No me malentendáis,
a mí me encantan mis hijos y me encanta pasar tiempo con ellos pero también me
gustan otras cosas como ir al cine, salir de copas con las amigas, viajar e
irme a cenar con mi marido y poder hablar tranquilos (por ejemplo). Lo uno no
quita lo otro y que me gusten esas cosas no quiere decir que quiera menos a mis
hijos. Todo el mundo necesita tener aficiones y hacer cosas que le gusten y a
veces eso no incluye al resto de la familia.
Al ser
madre he tenido que adaptar muchas de las cosas que hacía antes y que me
gustaban porque como es lógico ahora tengo otras funciones más importantes,
pero otras las he anulado, aplazado, pospuesto porque no era apropiado hacerlo
con bebés, porque no encontraba el momento, porque tenía otras prioridades, por
lo que sea. Y lo he hecho con gusto y por decisión propia pero eso no significa
que hayan dejado de gustarme. Eso es lo que yo llamo “sacrificios” (igual no es
la palabra adecuada).
Y como
todavía me gusta hacerlo quiero volver a hacerlo en algún momento cuando crea que
es apropiado.
Unas
veces me sacrifico yo sin poder ir a la boda de mi mejor amiga o volviendo
antes porque se hace tarde y el nene protesta y otras veces se sacrifican los
bebes quedándose una noche con la abuela para poder dedicarle tiempo a mi
marido y poder hablar sin ser interrumpidos, aunque acabemos hablando de niños.
Igual
que otras veces se sacrifican los mayores yendo al parque de toboganes o
aburriéndose viendo pelis de dibujos y otras se sacrifican los peques visitando
algún museo.
Es como
ponerse a régimen cuando te encanta el dulce, lo haces porque es lo correcto y
a lo mejor lo que necesita tu salud, pero eso no quiere decir que no lo eches
de menos, y que no lo necesites de vez en cuando o que deje de gustarte.
Pero resulta que el régimen acaba y ser madre es
para toda la vida.
¿Que
significa, que como he decidido ser madre no voy a poder volver a hacer todas
esas cosas que me gustan? Yo creo que son compatibles. El que adora leer, puede
hacerlo siendo madre pero si lo que te gusta es tirarte en paracaidas, pues no.
¿Ha de dejar de hacerlo? Pero además, ¿de por vida?
Igual
vosotras sois de las afortunadas que no habéis echado en falta ninguna de esas
cosas o vuestra vida se ha adaptado maravillosamente y no hay cambios o
simplemente no os ha importado desplazar vuestra vida por vuestros hijos, pero por
supuesto no para todo el mundo es así.
Es muy
fácil hablar cuando solo se tiene un hijo y este tiene escasos dos años, cuando
todavía nos maravillamos con todos sus logros, cuando su llanto nos suena
celestial, cuando lo miramos embobadas mientras duerme, pero ese niño crece y
nosotras seguimos “sacrificándonos”.
Cuando tenga 10 años ¿pensaréis igual?.
Yo he
nacido para ser madre, pero también he nacido para ser muchas otras cosas,
quiero ser una buena profesional, una buena esposa, una buena amiga. No es que
cada faceta vaya separada, es que la suma de todas la que hace que yo sea como
soy e igual que no puedo dejar de ser madre cuando soy trabajadora, tampoco
puedo dejar de ser esposa o simplemente mujer.
Cada uno
tiene su manera de educar y de ser madre, muchas veces condicionada porque
también cada niño es diferente. Igual el mio se porta de maravilla si lo
llevamos a cenar con nosotros a un restaurante y otro en cambio no para de
llorar, o al revés. Cada una se adapta lo mejor que puede a los cambios que le
supone la maternidad y no por eso es reprochable o criticable. Igual esas
parejas necesitan irse a cenar los sábados porque es el único momento que
pueden estar solos, o porque tienen que hacer una pausa para poder afrontar la
semana con un bebé absorbente o quizás sus pilares no son tan fuertes como los
de otros y sin necesitan dedicarse
tiempo, o…cualquier cosa ¿por eso son malos padres? ¿va a tener un trauma ese
niño por quedarse los sábados con la abuela o con quien sea? ¿No disfrutará más
ese niño a unos padres felices y satisfechos por irse a cenar los sábados que a
unos madres nerviosos y estresados y agobiados porqué no pueden hacerlo?.
Es
cierto que no tiene porque ser una rutina, pero es que tampoco hay nada de malo
en que así sea. Igual lo dejan con la abuela y el niño disfruta de quedarse
todos y cada uno de los sábados con ella (y la abuela de su nieto, que también
es sano).
Es el
mismo caso de las mujeres que critican porque otras dejan al niño en la
guardería todo el día para irse a trabajar ¿no se les podría decir que si iban
a dejar el niño en la guardería para que lo han tenido? igual que se dice que
si no son capaces de sacrificarse y no irse a cenar con su marido ¿para que lo
han tenido? Y damos por sentado que no todas trabajan por necesidad, sino
porque les gusta, lo necesitan y lo prefieren para su desarrollo personal y
profesional que estar en casa con los niños.
Porque también
las hay que han estudiado una carrera que les chifla chorropotocientos años y
que no quieren dejarla por haber sido madre (que también les chifla) ¿es
criticable?.
Pues
simplemente trabajan porque les ayuda a sentirse mejor y a desarrollarse en
otras facetas no solo como madre igual que se van a cenar con sus maridos o de
viaje o lo que sea.
Creo que
cada situación es diferente y que no se puede, ni DEBE juzgar sin estar en el
lugar de cada uno.
Igual yo podría juzgar a esas madres de ser unas
madres absorbentes y sobreprotectoras y
no tendría ni idea de lo que hablo. ¿No es lo mismo?.
En
resumen, que igual que cada niño es diferente casa madre también lo es y su
manera de aplicar la maternidad y de educar no es criticable ni da lugar a
prejuicios porque lo que se persigue al fin y al cabo es el mismo objetivo:
Criar a niños felices haciéndolo lo mejor que sabemos, encontrar el equilibrio
es lo difícil.