Una de las cosas que más echo de menos de España (y que, además, os parecerá una tontería) es el servicio a domicilio.
En mi querida Palma lo descubrí (o surgió) al poco de nacer la niña nº 2 y vi el cielo abierto. Lo de que te traigan la compra del mes con litros y litros de leche, agua, bebidas, carne para llenar el congelador, detergente (con lo que pesa) a la mismísima cocina no tiene precio, bueno sí, 8,95€.
Me volví asidua al servicio a domicilio en todas sus versiones: Tanto en la compra del super como el telepizza, compras de artículos por internet...¿Que queréis que os diga? Lo de pasearme por todo el supermercado con dos (o tres) niños pequeños que protestan, se pelean, piden, o simplemente te hablan haciendo que se me olviden la mitad de las cosas que había ido a comprar (y es que mi memoria es muy delicada), para después meterlo todo de cualquier manera en el coche porque en el maletero no cabe, que hay un carrito, o no, pero que no cabe, para después subir a casa cargada con un niño en brazos, el otro azuzándolo detrás y con las bolsas de lo fresco colgadas de las orejas para después, cuando papá llegue ir a por el resto. Pues no apetece.
Pero aquí, en Francia parece que lo de que te lleven las cosas a casa no se lleva. Bueno, en Francia no se, donde estamos nosotros, no.
Los supermercados se tiran de los pelos haciendo infraestructuras y publicidad para promocionar el "drive", que lo compras por internet, pero tienes que ir a buscarlo igualmente y a la hora de la verdad en internet solo hay una selección (cara) de los artículos que acostumbramos a consumir (que no está todo, vaya).
Después, claro, cuando me ven cargada con dos bebes en el carro (porque solo tengo dos manos y no puedo empujar a la vez el carro de la compra y el de paseo) me comentan que a su nuera, que ha tenido gemelos también le ocurre lo mismo y han de acompañarla a comprar. Nos ha jodido. Que pongan el servicio a domicilio.
O ves por la tele, que este invierno con los fríos y las nieves muchos jóvenes se solidarizaban con los más mayores haciéndoles la compra, que les honra, pero que no haría falta si hubiera servicio a domicilio.
Así que en esas me tenéis, yendo a comprar con el niño número 4 en el asiento del carrito de la compra y el nº 3 metido dentro, para comprar cuatro cosas, que si compro más el niño me las patea.
Para compras más grandes la cosa se me complica porque no me cabe la compra y el niño en el carro y tengo que echar a uno de los dos, y claro, el niño acaba en el suelo, que tiene patitas, pero se cansa y pide "aupa" y yo tengo que cogerlo y empujar el carro hasta arriba con una mano (agotador).
Últimamente estamos probando diferentes estrategias. La que más funciona (a pesar de que no estoy nada a favor) es sobornarlo y funciona porque con el nº 3 ni chantajes ni "porque lo digo yo", o negocias o no hay nada que hacer.
Así que al llegar al super va en el carro pero en cuanto lo tengo que bajar acaba con algo en sus manos, no juguetitos, no, algo de comer que le guste o que sea para él (las dos últimas veces los miel pops) y el se pasea por todo el super con su caja de miel pops, que es igual de grande que él persiguiendo a mamá por todos los pasillos, pero sin soltar la caja y aprovechando cualquier pausa (normalmente mientras intento traducir cosas que no se que son) para sentarse en el suelo e intentar comérsela haciendo las delicias de todos los clientes y es que es tan (pero tan) "minyo".
También he probado de traerme al papá, de morros, eso sí, que pedirle que me acompañe a comprar es como darle una patada en los higadillos, pero la necesidad obliga.
Y yo no sé vuestros costillos, pero el mío es de los que hace campamento base en el pasillo central con el carro y entiende que comprar es empujarlo hacia delante mientras tú vas pasillo arriba, pasillo abajo como una loca.
Y encima, cuando vuelves cargada como una burra a dejar las cosas en el carro que no se mueve del pasillo central te suelta al así como:
- Los niños están cansados, no aguantarán mucho más.
(Joer, ayúdame y acabamos antes).
Da igual lo que compremos, siempre hace lo mismo. Se planta en algún lado y avísale cuando hayas acabado.
A mí, por lo general no me disgusta ir de compras, pero cuando tengo que comprar toda la ropa de la temporada para cuatro niños me vendría bien algo de ayuda.
En fin, que me desvío, que no me está quedando más remedio que organizarme con eso de las compras y de las comidas.
Yo era de esas que pensaba de un día para otro lo que iba a hacer de comer. Y eso con suerte, normalmente abría la nevera y según lo que encontrase, eso hacía. Pero ahora ya no tengo el super a la vuelta de la esquina, ni puedo mandar al niño nº 1 a que vaya a comprar algún ingrediente que me hace falta.
Antes, cuando iba a comprar, compraba para cuatro o cinco comidas, pero después los ingredientes se me perdían por la despensa y al cabo de dos días ya no me acordaba de lo que había pensado hacer de comer (ya os he dicho que mi memoria es delicada).
Así, que ahora, lo hago al revés. Pienso en el menú de toda la semana (comidas y cenas) y sobre eso hago la lista de la compra.
Ya sé que muchas pensaréis que es una obviedad (y lo es), pero no lo había hecho nunca.
Y aprovechando la coyuntura me he hecho un menú bonito para colgar en la puerta de la nevera y así la niña nº 2 dejará de preguntarme eso de "¿qué comemos hoy?".
Por cierto, que si os gusta el plannig podéis descargároslo pulsando en la imagen. (Espero...porque con mis conocimientos de blogger me ha costado Dios y ayuda y un montón de rato y neuronas conseguir hacer la tontería esta de compartir un archivo. Creo que ha salido bien, pero si no es así me lo decíis, please.)
En mi querida Palma lo descubrí (o surgió) al poco de nacer la niña nº 2 y vi el cielo abierto. Lo de que te traigan la compra del mes con litros y litros de leche, agua, bebidas, carne para llenar el congelador, detergente (con lo que pesa) a la mismísima cocina no tiene precio, bueno sí, 8,95€.
Me volví asidua al servicio a domicilio en todas sus versiones: Tanto en la compra del super como el telepizza, compras de artículos por internet...¿Que queréis que os diga? Lo de pasearme por todo el supermercado con dos (o tres) niños pequeños que protestan, se pelean, piden, o simplemente te hablan haciendo que se me olviden la mitad de las cosas que había ido a comprar (y es que mi memoria es muy delicada), para después meterlo todo de cualquier manera en el coche porque en el maletero no cabe, que hay un carrito, o no, pero que no cabe, para después subir a casa cargada con un niño en brazos, el otro azuzándolo detrás y con las bolsas de lo fresco colgadas de las orejas para después, cuando papá llegue ir a por el resto. Pues no apetece.
Pero aquí, en Francia parece que lo de que te lleven las cosas a casa no se lleva. Bueno, en Francia no se, donde estamos nosotros, no.
Los supermercados se tiran de los pelos haciendo infraestructuras y publicidad para promocionar el "drive", que lo compras por internet, pero tienes que ir a buscarlo igualmente y a la hora de la verdad en internet solo hay una selección (cara) de los artículos que acostumbramos a consumir (que no está todo, vaya).
Después, claro, cuando me ven cargada con dos bebes en el carro (porque solo tengo dos manos y no puedo empujar a la vez el carro de la compra y el de paseo) me comentan que a su nuera, que ha tenido gemelos también le ocurre lo mismo y han de acompañarla a comprar. Nos ha jodido. Que pongan el servicio a domicilio.
O ves por la tele, que este invierno con los fríos y las nieves muchos jóvenes se solidarizaban con los más mayores haciéndoles la compra, que les honra, pero que no haría falta si hubiera servicio a domicilio.
Así que en esas me tenéis, yendo a comprar con el niño número 4 en el asiento del carrito de la compra y el nº 3 metido dentro, para comprar cuatro cosas, que si compro más el niño me las patea.
Para compras más grandes la cosa se me complica porque no me cabe la compra y el niño en el carro y tengo que echar a uno de los dos, y claro, el niño acaba en el suelo, que tiene patitas, pero se cansa y pide "aupa" y yo tengo que cogerlo y empujar el carro hasta arriba con una mano (agotador).
Últimamente estamos probando diferentes estrategias. La que más funciona (a pesar de que no estoy nada a favor) es sobornarlo y funciona porque con el nº 3 ni chantajes ni "porque lo digo yo", o negocias o no hay nada que hacer.
Así que al llegar al super va en el carro pero en cuanto lo tengo que bajar acaba con algo en sus manos, no juguetitos, no, algo de comer que le guste o que sea para él (las dos últimas veces los miel pops) y el se pasea por todo el super con su caja de miel pops, que es igual de grande que él persiguiendo a mamá por todos los pasillos, pero sin soltar la caja y aprovechando cualquier pausa (normalmente mientras intento traducir cosas que no se que son) para sentarse en el suelo e intentar comérsela haciendo las delicias de todos los clientes y es que es tan (pero tan) "minyo".
También he probado de traerme al papá, de morros, eso sí, que pedirle que me acompañe a comprar es como darle una patada en los higadillos, pero la necesidad obliga.
Y yo no sé vuestros costillos, pero el mío es de los que hace campamento base en el pasillo central con el carro y entiende que comprar es empujarlo hacia delante mientras tú vas pasillo arriba, pasillo abajo como una loca.
Y encima, cuando vuelves cargada como una burra a dejar las cosas en el carro que no se mueve del pasillo central te suelta al así como:
- Los niños están cansados, no aguantarán mucho más.
(Joer, ayúdame y acabamos antes).
Da igual lo que compremos, siempre hace lo mismo. Se planta en algún lado y avísale cuando hayas acabado.
A mí, por lo general no me disgusta ir de compras, pero cuando tengo que comprar toda la ropa de la temporada para cuatro niños me vendría bien algo de ayuda.
En fin, que me desvío, que no me está quedando más remedio que organizarme con eso de las compras y de las comidas.
Yo era de esas que pensaba de un día para otro lo que iba a hacer de comer. Y eso con suerte, normalmente abría la nevera y según lo que encontrase, eso hacía. Pero ahora ya no tengo el super a la vuelta de la esquina, ni puedo mandar al niño nº 1 a que vaya a comprar algún ingrediente que me hace falta.
Antes, cuando iba a comprar, compraba para cuatro o cinco comidas, pero después los ingredientes se me perdían por la despensa y al cabo de dos días ya no me acordaba de lo que había pensado hacer de comer (ya os he dicho que mi memoria es delicada).
Así, que ahora, lo hago al revés. Pienso en el menú de toda la semana (comidas y cenas) y sobre eso hago la lista de la compra.
Ya sé que muchas pensaréis que es una obviedad (y lo es), pero no lo había hecho nunca.
Y aprovechando la coyuntura me he hecho un menú bonito para colgar en la puerta de la nevera y así la niña nº 2 dejará de preguntarme eso de "¿qué comemos hoy?".
Por cierto, que si os gusta el plannig podéis descargároslo pulsando en la imagen. (Espero...porque con mis conocimientos de blogger me ha costado Dios y ayuda y un montón de rato y neuronas conseguir hacer la tontería esta de compartir un archivo. Creo que ha salido bien, pero si no es así me lo decíis, please.)





















