lunes, julio 09, 2012

¿Que pasa con mi tiempo?

Oficialmente ya han empezado las vacaciones en las galias. La semana pasada fue el último día de cole para la niña nº 2 y era la única que quedaba, pues el niño nº 1 acabó una semana antes por la cara. Así que ya los tengo a todos en casa y mis días discurren entre las peleas entre el nº 1 y la nº2 y las peleas del nº 3 y el nº 4 que son apasionantes pues el nº 1 es chinchoso a más no poder y disfruta haciendo gritar a la nº 2 que tiene el grito fácil. Y no un grito cualquiera sino ese que pronuncia con tonito con el nombre de su hermano, siempre en el mismo tono, siempre con la misma cancioncilla y se te incrusta en el cerebelo hasta que puedes oirlo aunque la niña nº 2 se encuentre en el otro lado de la casa (o que ni siquiera lo pronuncie y tú lo oyes igual). Las peleas de los pequeños no se quedan atrás, pues aunque el nº 3 adora a su hermano y aunque hace muchas concesiones por la felicidad del bejamín hay cosas que no perdona y cederle sus kiwos (coches) es una de ellas. Para remate el angelito chiquitín nos ha salido cabroncete y encuentra un entretenimiento mejor que el Pocoyo ir tambaleandose hasta donde tiene colocados al milímetro los coches en cuestión el niño nº 3 (que corre peligro de sufrir el trastorno obsesivo compulsivo de lo meticuloso que es) coger el más valioso, osease, el preferido, el más preciado no por él, sino por el hermano y salir corriendo pies en polvorosa con el amor fraternal pisándole los talones mientras el perseguidor chilla como un descosido como si acabaran de atropellarle y al perseguido le hace mucha gracia.
Así que si antes ya no tenía demasiado tiempo para mirarme a un espejo ahora me paso las mañanas chillando hasta desgañitarme los nombres de mis retoños, separando empujones al aire y castigando niños ofendidos en su habitación. Mientras alterno en lo de siempre, lavadoras, multiplicación misteriosa de juguetes, fregar platos y hacer comidas y papillas varias.


Como siempre las cosas que llevas esperando tiempo deciden ocurrir todas juntas y por fin el propietario de la casa donde estamos se ha dejado caer para ponernos la cocina que nos prometió hace siete meses. Y ha escogido justo este momento, que salir a comer por ahí supone más de media hora de preparativos previos, peleas en el restaurante de turno porque al nº 1 no le gusta el postre, a la nº 2 no le mata lo que ha pedido y decide protestar tardando un siglo en acabáserlo, el nº 3 grita como un desesperado porque quiere coca-cola y el nº4 quiere más comida pero cuando la tiene en la boca decide que le gusta más otra y la escupe sin reparos. Papá y yo parecemos pulpos de ocho patas entre dar de beber a uno, de comer a otro, recogiendo juguetes del suelo, cogiendo vasos a punto de derramarse al vuelo, metiendo prisa a la nº 2 y diciendole al nº 1 que cierre la boca al masticar y esto al mismo tiempo que intentamos acabarnos nuestro plato y ¿tener una conversación? (que inocentes). Cuando conseguimos terminar de comer, en nuestra mesa parece que hay habido una guerra y nos vamos con la cabeza gacha confiando en que las camareras sean comprensivas ante el destrozo.
Por la noche, a la hora de la cena aún se complica más pues a todo lo de antes hay que sumar unos bebes somnolientos y con pocas ganas de jugar. Hacer eso dos veces al día me deja agotada (y a nuestros bolsillos no digo ná, que 6 menús son un pico aunque sean del Mac Donalds) pero la buena noticia es que por fin tendré horno (juas, juas, juas) y por fin podré hacer cupcakes, bizcochos, tartas de lacasitos, patatas asadas, lasaña y todas esas cosas que estaba echando de menos. Llega un poco tarde pues justo el cumple de la niña nº 2 es el último del año y fue hace dos semanas así que hasta enero no podré obsequiar a mi familia con tartas de cumpleaños, pero pienso prácticar mucho cuando para cuando llegue el momento.
Pero eso tendrá que ser después de verano, pues para colmo en apenas unos días nos vamos de vacaciones a Mallorca y tenemos que hacer un montón de preparativos. 
Tenía previsto programar algunas entradas para no tener el blog tan parado porque nos vamos entre unas cosas y otras más de un mes pero supongo que entendereis que no me ha dado tiempo.
Siempre me pasa igual, me levanto por la mañana con la idea de hacer dos o tres cosas y al final del día pienso ¿que ha pasado que no las he hecho?. Si lo pienso detenidamente se que ha pasado con toda seguridad. O he tenido que ir a comprar y eso es una mañana perdida, o he tenido que ir a buscar a los nenes al cole. Por las mañanas, cuando termino de desayunar, ducharme, darle el desayuno a los peques, vestirlos, etc..apenas me queda tiempo para que llegue la hora de comer. (que aquí es a las 12). Aún así a veces lo intento y me siento en el ordenador a los 3 minutos me tengo que levantar porque el nº 3 tiene pipí, a no, que era una falsa alarma, me vuelvo a sentar, ah, que ahora sí de verdad, vuelvete a levantar. Termina, vuelvete a sentar, ahora se pelean, ahora quiere un juguete, ahora se ha caido y llora, ahora...ufff.
Total que lo que tendría que tardar 10 minutos en hacer tardo hora y media. 
Antes aprovechaba cuando echaban la siesta, pero desde hace como un mes el niño nº 3 estuvo a punto de caerse de la cuna porque se balanceaba en la barandilla y se la quitamos (es una cuna de esas de ikea que se hace camita quitándole un lateral) y ahora como puede salir y entrar a sus anchas lo que hace es meterse en la cuna de su hermano pequeño para jugar con él. Y el otro que tiene sueño suele no estar demasiado de acuerdo, así que como no hay manera de separarlos sacrifico la siesta de uno en beneficio del otro pero eso supone que yo no tengo un momento de paz, porque el niño nº 3 habla y habla y habla y habla....






Bueno, lo dicho que nos vamos de vacaciones y que, aunque me llevo el ordenador no creo que tenga demasiado tiempo de conectarme entre playa, amigos, cenas, piscina, sol, más playa, arena hasta en las pestañas (¿como se puede acabar con tanta arena?), paellas de domingo, visitas a la familia, helados de vainilla, más playa, cenar pizza en el paseo marítimo, fiestas de cumpleaños de los amigos, más playa....pero que nos vemos a la vuelta y os lo cuento todo.

sábado, julio 07, 2012

Una tarde en el circo



Este invierno nos han dicho que ha sido especialmente duro en la zona de Francia en la que estamos. No suele nevar pero nosotros hemos visto la nieve más de una vez.
Igual es por eso o tal vez ocurre cada año que con los primero rayos de sol de la primavera la ciudad explota con una gran oferta de actividades, encuentros, jornadas, espectáculos, mercados, fiestas y de todo.
Nosotros nos hemos apuntado a todos los que hemos podido, a todos los que nos ha permitido el tiempo, el clima (que aunque sea primaver no hace sol todos los días), el horario y el plan.



Hemos ido a la reunión de fin de curso de la asociación a la que va el niño nº 1 para que le ayuden con el francés, hemos ido a la fiesta de fin de curso de la niña nº2, nos dimos un paseo por el centro el día de la fiesta de la música a ver los conciertos, intentamos celebrar San Juan en el río ( y tuvimos que volver a casa antes porque los peques no aguantaron),...pero el que más nos gustó fue la "Fiesta del circo".


En una explanada montaron una carpa circense y a su alrededor un montón de tenderetes relacionados con el tema, los niños podían pintarse la cara, disfrazarse, jugar en un escenario improvisado, intentar hacer malabares, .... Invitaron a expertos a que hicieran demostraciones y los niños y adultos pertenecientes a la escuela de circo de la ciudad también hacían demostraciones de sus progresos (me alucinó un chaval con un diábolo).



Nos gustó tanto, tanto, que la niña nº 2 se ha apuntado para hacerlo como actividad extraescolar el año que viene y está deseando empezar.
Así que el año que viene será a ella a quién vayamos a ver como actúa.


En resumen fue una tarde entretenida con muchas cosas para niños y que se agradecía el sol después de tantos días de frío.








viernes, julio 06, 2012

Día de la niña nº 2

Ya sabéis que el "día del protagonista" incluye una celebración como prefiera el homenajeado. En esta ocasión la niña nº 2 eligió para celebrar su décimo cumpleaños una fiesta como toca en el chiquipark extra mega gigante ( yo nunca había visto uno tan grande) al que fuimos también para celebrar el cumpleaños del niño nº 1 hace ya medio año.



Así que invitamos a algunos de sus amigos en Francia y reservamos fecha. Para mí iba a ser también un poco complicado pues me preocupaba un poco que aquí las tradiciones de los cumpleaños fuesen diferentes y no tenía demasiado en donde comparar y además iba a ser responsable de unos cuantos niños a los que no entendía (menos mal que estaba papá).







Me gustó lo de ver a mi niña hablando francés con amiguitas nuevas y totalmente integrada. Pude ver como se comporta ella en Francia y sigue siendo la misma de siempre. No es más timida, ni más reservada, ni menos atrevida, es ella, simplemente. Sigue gustándole que le hagan caso, hablar (da igual en que idioma) relacionarse con sus amigas, y divertirse.




Así que la fiesta fue todo un éxito, Muchas de las amigas no habían ido nunca a un chiquipark y ese además era impresionante (descubrí que aquí se lleva mas lo de los cumpleaños en casa. Yo ya lo intuía, pero sin entenderlas a ellas y a sus madres se me iba a hacer muy complicado). Y todos encontraron algo con lo que divertirse.



Este año se acabaron ya los cumpleaños y los "días del protagonista", hasta el año que viene.
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