domingo, mayo 27, 2012

Mis recuerdos

Guardo mis recuerdos en una caja de cartón. Allí, desde hace muchos años comparten espacio las cartas de amor de mi primer novio, las postales que mandé en mi viaje de estudios, las cartas de mi mejor amiga, que se mudó en quinto, el lenguaje secreto que nos inventamos con una vecina, las dos únicas cosas que conservo de mi abuela, el pañuelo que me regalaron en mi primer campamento, algunos diarios y un montón de cosas insignificantes que me traen algún recuerdo especial.
Con la mudanza, mi frágil y sensible caja de cartón ha quedado algo deteriorada y he tardado varios meses en conseguir una en condiciones, de madera, con cierre, relativamente grande y sin que me cueste un dineral (eso, lo más importante).
Hacer el traslado de "mis tesoros" a su nuevo hogar ha despertado mi lado más nostálgico, el que coincidiera casi en el tiempo con mi cumpleaños ha sido brutal para mis sentidos y he necesitado algunos días para reponerme.
He vuelto a leer lo enamorada que estuve con 16 años, las peleas que tenía en casa con mis padres y que todavía no sabía las consecuencias que tendrían, lo entregada que era a mis amigas a pesar de que muchas de ellas me fallaron, lo poco que me importaban los estudios,...
Ha sido entrañable volver a leer mis diarios y  ver lo que pasaba por la mente de una chica de 16 años inocente e ingenua pero con muchas ganas de vivir, que lo esta descubriendo todo y que no tiene ninguna prisa por crecer.
Es curioso como se olvidan las cosas, como cambian tus prioridades y como va organizando tu vida de determinada manera aunque a veces intentes cambiarla.
Me ha alegrado saber que sobre lo principal, sobre lo importante sigo pensando igual y sigo siendo la misma. Un poco más machacada y un poco menos soberbia (pero, ¿quien no lo es con 16 años?).
¿Que le diría a esta niña si pudiera volver atrás? No lo dudaría, VIVE, disfruta y se feliz.
¿Que les diríais a vuestras niñas de 16 años si pudierais volver a atrás?.




domingo, mayo 20, 2012

Mi cumple !!!




Ayer fue mi cumpleaños !!!. Cumplí treinta y cinco (na más y na menos) y me tocó a mí ser la protagonista esta vez.
Fue un día lleno de sorpresas. Me compraron una tarta a escondidas y además de purpurina y hasta tuve un regalito y todo. Pero lo mejor fue la postal dedicada y firmada por las cinco personas más importantes de mi vida.
Los niños llevaban días regalándome cositas que hacían: Cartel/cuadrito de carton pintado con spray, un letrero en una pizarra veleda, una cajita de "vales" (vale por un beso, vale por un abrazo, vale por una cena sin niños, jajaja), una poesia, una carta y muchos te quiero.
Después de comer nos fuimos a hacer una excursión a un pueblo de la zona. Buscando sustitutos de playas encontramos playas en los rios y esta estaba muy bien, pues tenía arena y chiringuito.



Los niños se lo pasaron pipa tirando piedrecitas al rio y los mayores contemplaron como pescaban los pescadores. El sito precioso y aunque el día no era muy soleado me pareció precioso.
Pero ya el colofón, colofón fue cuando los niños nos convencieron de que nos arregláramos y fuéramos a tomar algo al bar/discoteca/lounge del frente, aprovechando que los peques dormían. Que ellos se iban a portar bien y que teníamos que ir. La verdad es que desde el bar se ve nuestra casa y los teníamos controlados.
Fue emocionante eso de ponerme guapa con una niña pegada que se emocionaba cuando me veía con medias y me aconsejaba como me tenía que peinar, me miraba estupefacta como me maquillaba, me elgía el bolso y me aplaudía al salir. Y es que estaba más entusiasmada ella que yo.
Y fue bonito y hasta necesario tomarnos algo solos y poder hablar tranquilos de nuestras cosas, del pasado, del futuro, de los planes y del transcurrir del tiempo.

Porque aunque cuando cumples años es un momento como cualquier otro para hacer un repaso de tu vida, de tus planes y sobretodo del último año a veces necesitas hacer esa pasada en el camino.
De mi vida estoy contenta, me conformo con pequeñas cosas y a pesar de que este año ha sido diferente y que hemos tenido que superar muchas cosas, creo que lo hemos conseguido y estamos conformes con los progresos y los resultados.



El años pasado, por estas fechas, en este mismo blog hice una lista de las cosas que quería conseguir este año. Por supuesto, el habernos mudado a Francia hace que hayan cambiado un poco nuestros planes, que haya que añadir algunas cosas y modificar otras.
Hagamos un repaso...

1- Seguir perdiendo peso y alcanzar mi objetivo, que es volver a entrar en toooooodos los vaqueros que llevaba antes de quedarme embarazada del niño número 3. Perdí 9 kilos y aunque sigo sin poder entrar en toooooodos mis vaqueros en algunos si que quepo. Pero es solo la primera fase, sigo con la idea de seguir perdiendo peso.
2- Plantar un árbol, si puedo un almendro, que es mi árbol favorito. Esto es por eso de acabar con las tres cosas que hay que hacer antes de morir. Ya he tenido un hijo y escrito un libro, me queda lo más fácil ¿no?. ¿Todavía no lo hecho? No puede ser, esta semana me voy a comprar un árbol para plantarlo en el jardín.
3- Hacer un curso de submarinismo. Es algo que siempre estoy posponiendo y que no quiero que pase de este año. Pues ha pasado, ha pasado y este año creo que tampoco será, pues hacer submarinismo en un río no tiene mucho sentido
4- Cambiar de coche, que el mio da mucha penita, pero mucha, mucha, lo que no se si la economía dará para tanto. Postpuesto, claro, aguantará hasta que se caiga de viejo
5- Conservar mis uñas y acostumbrarme a ellas (no sé, no sé). Las llevé y me acostumbré, pero dejar de tener lavavajillas y tener que fregar para 6 pasó factura, ahora que me lo han instalado he retomado la idea.
6- Acabar y enseñaros mi "proyecto fotográfico", del que no sabéis nada pero que llevo hablando de él en unos cuantos posts. Postpuesto indefinidamente. Mi proyecto iba sobre mi isla y me fuí sin acabarlo (algún día).
7- Terminar un libro que estoy escribiendo. Ooooh !, que depresión. Es que no he acabado nada. ¿Que hago con mi tiempo?.
8- Ahorrar algo de dinero. Lo veo difícil, sobretodo si tengo que cumplir el propósito número 3 y el número 4. Bueno, sí, más o menos ahorré algo.
9- Hacer un viajecito a alguna parte, que tengo un mono.....Aunque sea cargada de niños (se aceptan propuestas cómodas de destinos). Este sí, este sí. Hemos ido a Berlín con los peques, a Ibiza el verano pasado, a Paris/Eurodisney hace unas semanas, a FRANCIA (por supuesto) y la semana pasada nos pegamos un salto a Mallorca, que también cuenta como viaje.
10- ¿Retomar la carrera?. Esta aún me la tengo que pensar, pues creo que el curso que viene con un niño en el instituto, otra en el cole, dos en la guardería, yo trabajando a jornada completa, más la casa y mi página no creo que me quede tiempo para estudiar. No, no, no, no me apetece nada estudiar ahora.
11- Leer más, por lo menos acabarme los libros que me regalaron el año pasado y que aún no he empezado. Vaya, esta sí y además ha sido sin proponérmelo, me he comprado hasta un kindle (e-book) y todo y estoy encantada.
12- No dejar que este blog se pare ¿me ayudareis?. Sí, esta sí, el blog sigue y le queda para rato.
13- Pensar alguna manera original de celebrar nuestro aniversario de boda. Ya que la boda fue original, los aniversario también han de serlo. El año pasado le sorprendí con un paseo en globo (precioso) con aterrizaje forzoso y todo. Fue toda una experiencia. Pues no se me ocurrió nada, me la guardo para este año.







Y ahora voy con las de este año:


- Aprender francés, por supuesto. Estoy en ello, ya veremos si progresa.
- Apuntarme a algún curso de algo que me guste y que me apetezca.
- Conseguir tener horno en la cocina, que aún nos estamos peleando con el dueño, que dice que sin falta la semana que viene desde hace seis meses.
- Terminarme todos los libros que me he bajado con la emoción del kindle nuevo.
- Proyectos varios en mi otro blog, que tengo un poco abandonado.
- ¿Dejar lo del libro y convertirlo en una pagina web? (Ya veremos).





miércoles, mayo 16, 2012

Ser hijos

Lo peor de ser hijos es tener que aguantar a los padres. Y no me refiero a cuando eres adolescente y estas en esa fase en que si respiran te molesta y si hablan seguro que es para fastidiarte, sino al hecho de tener que sufrir sus novatadas, su inexperiencia, sus miedos y sus experimentos.
Sobretodo si eres el primero, pues el niño número 1 ha tenido que soportar el que su primera papilla fuera de berenjenas porque mamá no tenía nada más en la nevera cuando la pediatra dio permiso para tomar verduras. (La experiencia no gustó a ninguno de los dos). También que fuera su conejillo de indias para sus experimentos con la costura, menos mal que se le ocurrió empezar con los disfraces y visto el resultado la cosa se quedó ahí.
La niña no lo tuvo mucho mejor y tuvo que lucir dos palmeras en la cabeza hasta que mamá aprendió a hacer coletas (y hasta que la niña le creció pelo suficiente).
Menos mal que mi memoria es mi aliada y ha olvidado incidentes más graves (y espero que los niños también).
Pero ahora le toca el turno al niño número 3 y teniendo en cuenta que el hombre ( o las mamás, en este caso) son el único animal que tropieza chorropotocientas veces con la misma piedra no se me ha ocurrido otra cosa que cortarle el pelo al angelito yo misma con mis manitas.
¿Que como se me ocurrió la gran idea? Pues para empezar que aquí las peluquerías son carísimas de la muerte, que hace un par de semanas se me ocurrió ir con el niño nº 1, la niña número 2 y yo misma y me clavaron 114 euros por tres cortes de pelo (y teñirme, que era la razón principal de la visita) y todavía me están doliendo.
El caso es que yo miro como lo hacen, miro al niño y me digo, no puede ser tan difícil. Así que esta mañana me he levantado inspirada, agarro al niño agarro el cortacésped, es decir el podapelos (¿como se llama el trasto?) y se la paso dos veces por la cabeza rubia de mi retoño. En la segunda pasada me doy cuenta que el trasto se engancha y le tira al niño de los pelillos, difícil darse cuenta pues el crio estaba llorando antes de empezar, pero claro, ahora no podía dejar "eso" así.
Total, que con toda mi buena intención, eso sí, y mi falta de aptitudes también intento arreglar el desaguisado. Prometiendome una y otra vez que es la última vez que lo intento, y que no aprendo, pues cuando le toco el turno al niño número 1 hace aproximadamente 10 años me quedó por el estilo y me dije lo mismo (afortunadamente el niño no lo recuerda) y es que esas cosas no son las que se aprenden con la edad.
En fin, ¿que como ha quedado el niño?. Principalmente enfadado, el corte de pelo potable pero lleno de escalones, a la espera de que le crezca un poco para que se lo arregle el profesional. Ah y el baño echo un cristo.
Diré en mi defensa que la última vez que lo llevamos al peluquero no le quedó mucho mejor pues el jodio no colabora nada, nada, nada.



martes, mayo 15, 2012

Ha sido bonito

En el mes de mayo, en Francia, se trabaja poco.
Cada semana hay como mínimo un día festivo y excepto el 1 de mayo (día del trabajador) los demás aún no me he enterado de porqué son.
Por lo menos aquí lo de los puentes funciona de otra manera y sustituyen los miercoles (que los niños no tiene cole) por otros días para que les queden los festivos juntos, pero por lo menos se supone que no pierden clases.
El caso es que, aprovechando las fiestas y que teníamos que hacer algunos papeleos en Palma nos hemos pegado un salto y hemos disfrutado de la compañía de todos nuestros amigos.
A pesar de que nuestra agenda echaba humo, que teníamos comidas con unos, cafés con otros, helados con otros y cenas con otros (el mismo día) y que hemos tenido que hacer filigranas para poder compaginar los planes del niño número 1 con los de la niña número 2, con los horarios de los peques y con nuestros amigos   que casi nos secuestraban a diario ha sido bonito (muy bonito) volver a ver a toda nuestra gente, ver como se movilizaban y como nos han echado de menos, algunos aparecían con regalitos, otros con abrazos espontáneos, cenas organizadas y muchas risas.
Ha sido bonito tener que repetir mil quinientas ochenta y dos veces eso de como nos va por Francia, que tal se adaptan los niños, que tal el cole y como nos va lo del francés,...
Ha sido precioso reunirnos todos, todos en un parque y que mis amigos me contarán que no se me veía entre el corrillo que me habían hecho las madres de los amigos de mis hijos.
Ha sido emocionante que a pesar de ser "tan mayores" no falto nadie a la llamada del niño número 1.
Ha sido divertido que las profesoras de la guardería nos dijeran eso de "¡cuanto han crecido!".
Ha sido sorprendente que los compañeritos de clase del niño número 3 aún se acordarán de él y lo llamaran a pesar de haber pasado tanto tiempo.
Ha sido muy tierno que toda la clase de la niña número 2 le haya hecho un poster con corazones y que muchos profesores hayan colaborado poniéndoles dedicatorias.
Y ha sido conmovedor que las amigas de la niña número 2 le hayan preparado un cuadernillo con fotografías de todas juntas esos días y que lo hayan dando el último día con firmas de todas. (Pero como dice papá: "como son las niñas")

Y es que me emociono mucho más de los detalles que tienen con mis hijos que los que tienen conmigo. Ver como les quieren, como les aprecian y como se dejan querer es la esencia de la vida.

Ahora ya estamos de vuelta. La niña número 2 se despedía diciendo "nada de llorar, que en dos meses estoy de vuelta". Y es verdad, dentro de nada es veranito y volveremos a nuestra isla, de vacaciones pero con más tiempo.
Con tiempo de ir a la playa, de celebrar cumpleaños, de quedar más veces con todos y dedicarles tiempo en exclusiva, de poder parlotear de cosas triviales, de comidas en el campo y paseos junto al mar, de patinar y de ir al cine.
Pero está prohibido ponerse triste por el regreso, solo recordar lo bien que lo hemos pasado y lo poco que queda para repetirlo.



 

domingo, mayo 06, 2012

Día de la madre

Ser madre siginifica....

...aprender a hacerlo todo con una sola mano.
... llevar un bolso tan proporcionalmente grande y pesado como el tamaño de tu familia.
...comer siempre la comida fría por la cantidad de veces que tuviste que levantarte.
...asumir tu complejo de loro y repetir mil veces al día eso de "ponte los zapatos", "recoge tus juguetes",...
...aprender otra vez la regla de tres, la raíz cuadrada y la métrica de los versos.
...quitarte comida del plato cada vez que tu peque se queda con hambre.
...que tu pintalabios tenga que compartir espacio en tu bolso con un Pokemon y un coche de carreras.
...conseguir leer las mentes, detectar las mentiras y que te salgan ojos en la nuca.
...recuperar el espíritu navideño y hacer buenas migas con el ratoncito Pérez.
...renunciar a recuperar la figura y lucir con orgullo las manchas de papilla.
...llenar la nevera de dibujos infantiles y manualidades hechas por manitas pequeñas.
...aprender a hacer tartas de cumpleaños, sandwiches de dinosaurios y a camuflar las verduras para que resulten apetitosas.
...es dormir siempre con un ojo abierto.
y sobre todo, sobre todo significa escribir este post con un niño en las rodillas y otro tirándote de la manga.


Feliz día de la madre!!!!



viernes, mayo 04, 2012

Esas pequeñas cosas...

A veces son las cosas simples las que hacen la esencia de la vida y la que te regala buenos momentos.

Ayer fue un día especial para todos mis niños, bueno, y para mí. El niño número 4 se despertó de la siesta llorando (parecía que había tenido una pesadilla), para que no despertara al hermano lo cogí en brazos y me lo llevé al jardín esperando a que se terminara de despertar, pues hacía un día estupendo y al niño número 4 le encanta jugar en el jardín. Pero en lugar de eso se volvió a dormir en mis brazos ayudado por el vaivén del balancín.
A pesar de que el niño número 4 es el más cariñoso de mis niños está en una edad en la que estar quieto en tus brazos en una perdida de tiempo porque tiene mucho que explorar. Como consecuencia viene, te pide brazos, a los dos como dos segundos te pide ir al suelo, rato después vuelve, te da un beso, pero si se lo devuelves ya tardas demasiado...otra vez suelo...
Tenerlo en brazos, dormidito, y pudiendo acariciarle sin que se retuerza porque quiere bajar. Mesarle el pelo, rozar sus mofletes, meciéndonos en el balancín mientras el sol nos miraba generoso...son esas pequeñas cosas las que hacen tu vida como es.
Durante la tarde fui obsequiada por el niño número 4 con un montón de besos y abrazos (fugaces, eso si, que se perdía cosas) mientras arreglaba las plantas. Besos babosos de esos de toda la boca abierta y abrazos enormes aunque apenas te abarque, jajaja.
Pero eso no fue todo, al cabo de un rato llegó el niño número 1 del cole y trajo consigo un amiguito para jugar un rato. Así que parece que mi niño se está integrando en serio y que está activando su vida social. Y me gusta tanto, pero tanto, tanto....
La niña número 2 también trajo buenas noticias y es que pasa de curso. Está muy orgullosa, pues muchos nos habían dicho eso de que al no saber el idioma iba a perder un curso y eso es como un reto personal para ella que ha superado.

Y el broche de oro a un día perfecto lo puso el niño numero 3 cuando al acostarle y decirle que le quería me dijo "te quiero". Aichs, mi chiquitín el arisco, el que no quiere besos, el que se pone a gritar cuando se los doy me dijo "te quiero" con su lengua de trapo y que bonito suena. ¿Os podéis creer que se me pusieron los pelillos tiesos?.
En fin, son esas pequeñas cosas las que hacen la vida tan bella. Un beso baboso, un paso adelante, una buena noticia y unas palabras bonitas.




jueves, mayo 03, 2012

¿Hay vida después de los hijos?


Dicen que cuando tienes hijos te cambia la vida completamente, pero ¿se termina?.

Hace una semana me di de bruces y por casualidad en un blog en el que hablaban si se debería renunciar o no a la vida social después de tener hijos.

En concreto, crucificaban a una pareja que tenían como rutina ir a cenar todos los sábados sin su hija, desde que esta había nacido.

A continuación se sumo a la causa un periplo de comentarios en el que quién más quien menos mencionaban a alguien en la misma situación: Una amiga que se había ido de viaje de fin de semana sin su bebé, una vecina que dejó a su hijo para irse de boda,…

Los motivos para estar en contra eran que una vez que te conviertes en madre ya dejas de pensar individualmente, sino como una familia (y es verdad) y por lo tanto todos los planes y salidas han de hacerse en familia y si eso supone adaptarse a los horarios y gustos de los pequeños pues se hace, porque opinaban que somos nosotros los que tenemos que adaptarnos al niño y no al revés (toda opinión es respetable).

Yo no suelo participar en esa clase de cosas, pues es dar vueltas a algo en lo que nunca estaremos de acuerdo, pero me di cuenta de que todos los comentarios eran de madres recientes, que llevaban uno o dos años siendo madres de hijos únicos y creí que mi opinión aportaría algo.

Yo siempre he sido de la opinión de que la vida cuando eres madre no se anula, ni se termina, se adapta irremediablemente, pero es el pequeño el que ha de adaptarse al ritmo familiar (en la medida de lo posible y de lo coherente) y no al revés. Creo que no sería justo para los demás hermanos (cuando los hay) que dejes de hacer de golpe las cosas que solíais hacer antes. Ya visteis que nosotros seguimos yendo al cine, seguimos yendo a patinar o seguimos viajando…

Cuando tienes tu primer hijo no tienes ningún problema en no hacer otra cosa que contemplarlo las horas muertas, ya disfrutaras de tiempo a solas con tu marido cuando el bebé duerma, pero van pasando los años, van viniendo otros hijos y cuando el bebé duerme tú normalmente tienes otros niños que atender y después de eso acabas rendida.

Ellas defendían que las parejas que necesitan irse a cenar a solas es porque no tienen las bases lo suficientemente solida. Yo creo que dedicándole tiempo a la pareja es como construyes esas bases.

Una relación se resiente después de años de no poder hacer nada en pareja “a solas”, porque una relación hay que cuidarla, mimarla y dedicarle tiempo. Las bases ayudaran a que esa relación no se rompa no pero si no se mima no será la misma. No por eso quiero menos a mis hijos o los quiero echar de lado de mis planes. Ellos, los mayores, también hacen ya planes sin mí y no por eso creo que son malos hijos.

Simplemente a veces necesitas hacer un paréntesis y necesitas hacer algo más que ser madre.

Pienso, que además de madres somos personas, mujeres y esposas y hay que tener tiempo para todos y poder actuar en todas nuestras facetas.

No me malentendáis, a mí me encantan mis hijos y me encanta pasar tiempo con ellos pero también me gustan otras cosas como ir al cine, salir de copas con las amigas, viajar e irme a cenar con mi marido y poder hablar tranquilos (por ejemplo). Lo uno no quita lo otro y que me gusten esas cosas no quiere decir que quiera menos a mis hijos. Todo el mundo necesita tener aficiones y hacer cosas que le gusten y a veces eso no incluye al resto de la familia.

Al ser madre he tenido que adaptar muchas de las cosas que hacía antes y que me gustaban porque como es lógico ahora tengo otras funciones más importantes, pero otras las he anulado, aplazado, pospuesto porque no era apropiado hacerlo con bebés, porque no encontraba el momento, porque tenía otras prioridades, por lo que sea. Y lo he hecho con gusto y por decisión propia pero eso no significa que hayan dejado de gustarme. Eso es lo que yo llamo “sacrificios” (igual no es la palabra adecuada).

Y como todavía me gusta hacerlo quiero volver a hacerlo en algún momento cuando crea que es apropiado.

Unas veces me sacrifico yo sin poder ir a la boda de mi mejor amiga o volviendo antes porque se hace tarde y el nene protesta y otras veces se sacrifican los bebes quedándose una noche con la abuela para poder dedicarle tiempo a mi marido y poder hablar sin ser interrumpidos, aunque acabemos hablando de niños.

Igual que otras veces se sacrifican los mayores yendo al parque de toboganes o aburriéndose viendo pelis de dibujos y otras se sacrifican los peques visitando algún museo.

Es como ponerse a régimen cuando te encanta el dulce, lo haces porque es lo correcto y a lo mejor lo que necesita tu salud, pero eso no quiere decir que no lo eches de menos, y que no lo necesites de vez en cuando o que deje de gustarte.

Pero resulta que el régimen acaba y ser madre es para toda la vida.

¿Que significa, que como he decidido ser madre no voy a poder volver a hacer todas esas cosas que me gustan? Yo creo que son compatibles. El que adora leer, puede hacerlo siendo madre pero si lo que te gusta es tirarte en paracaidas, pues no. ¿Ha de dejar de hacerlo? Pero además, ¿de por vida?

Igual vosotras sois de las afortunadas que no habéis echado en falta ninguna de esas cosas o vuestra vida se ha adaptado maravillosamente y no hay cambios o simplemente no os ha importado desplazar vuestra vida por vuestros hijos, pero por supuesto no para todo el mundo es así.

Es muy fácil hablar cuando solo se tiene un hijo y este tiene escasos dos años, cuando todavía nos maravillamos con todos sus logros, cuando su llanto nos suena celestial, cuando lo miramos embobadas mientras duerme, pero ese niño crece y nosotras seguimos “sacrificándonos”.  Cuando tenga 10 años ¿pensaréis igual?.

Yo he nacido para ser madre, pero también he nacido para ser muchas otras cosas, quiero ser una buena profesional, una buena esposa, una buena amiga. No es que cada faceta vaya separada, es que la suma de todas la que hace que yo sea como soy e igual que no puedo dejar de ser madre cuando soy trabajadora, tampoco puedo dejar de ser esposa o simplemente mujer.

Cada uno tiene su manera de educar y de ser madre, muchas veces condicionada porque también cada niño es diferente. Igual el mio se porta de maravilla si lo llevamos a cenar con nosotros a un restaurante y otro en cambio no para de llorar, o al revés. Cada una se adapta lo mejor que puede a los cambios que le supone la maternidad y no por eso es reprochable o criticable. Igual esas parejas necesitan irse a cenar los sábados porque es el único momento que pueden estar solos, o porque tienen que hacer una pausa para poder afrontar la semana con un bebé absorbente o quizás sus pilares no son tan fuertes como los de otros  y sin necesitan dedicarse tiempo, o…cualquier cosa ¿por eso son malos padres? ¿va a tener un trauma ese niño por quedarse los sábados con la abuela o con quien sea? ¿No disfrutará más ese niño a unos padres felices y satisfechos por irse a cenar los sábados que a unos madres nerviosos y estresados y agobiados porqué no pueden hacerlo?.

Es cierto que no tiene porque ser una rutina, pero es que tampoco hay nada de malo en que así sea. Igual lo dejan con la abuela y el niño disfruta de quedarse todos y cada uno de los sábados con ella (y la abuela de su nieto, que también es sano).

Es el mismo caso de las mujeres que critican porque otras dejan al niño en la guardería todo el día para irse a trabajar ¿no se les podría decir que si iban a dejar el niño en la guardería para que lo han tenido? igual que se dice que si no son capaces de sacrificarse y no irse a cenar con su marido ¿para que lo han tenido? Y damos por sentado que no todas trabajan por necesidad, sino porque les gusta, lo necesitan y lo prefieren para su desarrollo personal y profesional que estar en casa con los niños.

Porque también las hay que han estudiado una carrera que les chifla chorropotocientos años y que no quieren dejarla por haber sido madre (que también les chifla) ¿es criticable?.

Pues simplemente trabajan porque les ayuda a sentirse mejor y a desarrollarse en otras facetas no solo como madre igual que se van a cenar con sus maridos o de viaje o lo que sea.

Creo que cada situación es diferente y que no se puede, ni DEBE juzgar sin estar en el lugar de cada uno.
Igual yo podría juzgar a esas madres de ser unas madres absorbentes y sobreprotectoras  y no tendría ni idea de lo que hablo. ¿No es lo mismo?.

En resumen, que igual que cada niño es diferente casa madre también lo es y su manera de aplicar la maternidad y de educar no es criticable ni da lugar a prejuicios porque lo que se persigue al fin y al cabo es el mismo objetivo: Criar a niños felices haciéndolo lo mejor que sabemos, encontrar el equilibrio es lo difícil.


miércoles, mayo 02, 2012

Trece velas !!!

Hoy es el cumpleaños del niño nº 1. Cumple trece y con cada vela que se añade en el pastel más "miedo" tengo yo.
Siempre decimos eso de que los niños deberían traer un manual de intrucciones. Yo siempre he pensado que la ironía es mayor y no solo no te traen el dichoso librito, lo que te dan es el don de la preocupación tal cual sacas al niño en el paritorio. Y ya esta, ya estás perdida. Vas a ser una madre preocupada toda la vida.
Mientras el niño es pequeño y lo puedes controlar también puedes controlar esa preocupación (más o menos). Cuando lo ves dormidito en su cunita, recien cenado, después del baño y lo ves con esa carita de tranquilidad absoluta sabes que está a salvo, pero a medida que crecen disminuye tu nivel de "control" y aumentan proporcionalmente los peligros.
Quieren ir con sus amiguitos al parque (y ya no lo ves), quieren responsabilidades, quieren móvil, quieren internet, quieren libertad, quieren ser mayores, pero es que son tan, tan, tan, niños...

Con 13 años mi temor aumenta un año más y además se multiplica por los "peligros" de un país que no conozco.

Este año ha cambiado mucho, fisicamente es evidente, pues ya es más alto que yo, calza un 42 y ha empezado a afeitarse, pero a veces también veo algún resquicio de madurez, de responsabilidad y de colaboración en casa gratuita, que rápidamente se difumina, no sea que nos acostumbremos. Quiero pensar que es el cambio, que le ha sentado bien a mi pequeño, aunque lo más probable es que ya le toque estar "creciendo".

¿Que pasará este año?, ¿Crecerá? ¿Se enamorará? ¿Aprobará?, ¿Se peleará?, ¿Hará amigos nuevos? ¿Buenos, malos? ¿Echará de menos a los antiguos?...

Este año ha sido duro, especialmente para él. Ha tenido que dejarlo todo y empezar en otro país (como todos, pero él en una edad más dificil y por unos motivos más serios). Se merece ser feliz y a pesar de todos mis esfuerzos mi máxima preocupación es que lo sea.

Hoy soplaremos otra vela en esta "casa de locos" y le desearemos al niño nº 1 que siga siendo como es. Lo demás vendrá solo.



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