martes, abril 24, 2012

De vuelta II


En París teníamos intención de visitar los monumentos tira-tira y con comodidad y resulta que en un día ya la habíamos pateado toda, literalmente, porque no cabíamos con dos carros en los trasportes y la hicimos a pata.
Los mayores se portaron genial aguantando la caminata y a los pequeños en sus carritos se les hizo muy llevadero.



Era la tercera vez que mi marido y yo visitábamos París. Mi cuarta si contamos la visita que le hice yo de viaje de estudios cuando tenía 17 años, antes de conocerle. Eso nos ha servido para programar un poco lo que queríamos ver y lo que no, lo que les podía interesar a los niños y lo que se iban a aburrir seguro.
Empezamos visitando El arco del triunfo y la tumba del soldado desaparecido, no subimos, pues había cola y aunque me he enterado que si vas con carrito te suben en el ascensor, las vistas no son muy espectáculares, salvo por el primer plano de los Campos Elíseos.
Atravesamos todos los Campos Elíseos contemplando las tiendas y los escaparates en dirección al Museo del Louvre pasando por la plaza de la Concordia y los jardines de las Tullerías. El Louvre lo vimos desde fuera, nos hicimos unas fotos con la pirámide de cristal y listo.



Aquí se produjo la anécdota del día, cuando un grupo de japoneses empezaron a hacerse fotos con el niño nº3 (suponemos que les hizo algo, pero nadie lo vió) de repente estaba mi pequeñajo haciendose fotos con los nipones como si fuera una atracción. Pero la cosa no queda ahí, no. Es que nos ocurrió dos veces más. Con unos chinos en la torre Eiffel y en la cola de una de las atracciones de Disneyland con unos indios. Yo sé que mi niño es guapo y que es mono el puñetero, también lo se, pero no soy muy objetiva y no se hasta donde es amor de madre o hasta donde lo ven los demás. Cuando pasan cosas así es cuando pienso que los demás también deben de verlo tan requeteguapo como lo veo yo, por lo menos lo suficiente para hacerle una foto.

(¿veis al niño nº 3 en los brazos de la chica rodeado de paparazzis?) 


Después pasamos por delante del gran Palacio y el pequeño Palacio y atravesamos el puente hasta llegar a los Invalidos, pero también nos ahorramos entrar, pues aunque estaba la tumba de Napoleón y no la habíamos visto nunca no creo que hubiera sido agradable con los enanos.
Retrocedimos por donde habíamos venido y recorrimos la orilla del Sena hasta llegar a Notre-Dame. Era mi catedral favorita hasta que vi la de St Paul en Londres pero sigue siendo impresionante.
Preferimos no subir a las torres, pero lo dejamos para otra ocasión porque merece la pena, con las gargolas y las vistas.



Desde allí cogimos el metro hasta la torre Eiffel y no veáis que aventura, allí no hay ni Dios, los tickets los saca la máquina que solo tiene la opción de 1 ticket o 10, así que hicimos una cola detrás nuestra mientras sacábamos los billetes y a la hora de pasar por el torno ¿como lo hacíamos con los carritos? había una puerta a propósito pero estaba cerrada y poní que tenías que llamar a alguien para que te la abriera y...ALLÍ NO HABÍA NI DIOS. Al final los pasamos por encima, bajamos los chorropotocientos escalones hasta el anden y cuando llega el metro es de dos alturas y tiene dos escalones para subir.  (Que mal lo deben pasar los minusvalidos en esta ciudad).
Con lo nerviosa que me ponen a mi los metros, que no estoy acostumbrada y siempre pienso que se me van a cerrar las puertas y claro, si ocurre se me queda la mitad de la prole dentro y la otra fuera. Cojo aire levanto un carro y...no pasa. A algún ingeniero lumbreras se le ha ocurrido poner dos barras para agarrarse en vez de una y mi carrito no entra.
Lo bajamos, resoplamos y veo que el vagón de al lado no es igual, que tiene solo una barra, para allá que vamos corriendo. Levantamos un carro, otro, los niños saltnndo dentro, subo y me desplomo en el asiento...Misión conseguida.
La torre Eiffel es......es.....es.....una maravilla. Cada vez que la veo me impresiona más y cada vez que voy descubro una faceta nueva y un punto de vista diferente. Con dos carritos ni nos atrevimos a subirla andando, a pesar de que las otras veces sí lo hicimos. Nos sorprendió que en la cola del ascensor había muchos grupos de gente joven que por pereza (supongo) preferian comerse una hora y media de cola a subir por las escaleras (esta juventud !!!).



Pues eso, hora y media de cola después conseguimos subir directos al segundo piso. Las vistas desde ahí son espectaculares, pero si quereis un secreto.... a mi me gustan más desde la torre Montparnasse, que está muy cerquita y es que desde la torre Eiffel no se ve la torre Eiffel, claro. Fuímos allí por la noche (abren hasta las 23:00) después de ver como se encendía la torre desde el Trocadero y cuando ya había anochecido para poder ver las luces desde lo alto de la ciudad.



Al día siguiente tocó Montmartre (el barrio de los pintores) y la basílica del Sacre Cor, preciosa. También se puede subir a la torre de la basílica y también nos lo ahorramos. Después de comer a la Defense en donde se suponía que había un museo del videojuego y otro de la informática que mis chicos querían ver y resulta que lleva dos años cerrado. Y ahí pasamos el resto de la tarde, después al hotel a hacer las maletas y a descansar, que al día siguiente volvíamos a casa.

(Oh, la la. ¿Está o no está integrada la niña nº 2?).


MAÑANA......."Consejos tontos para viajar con niños por París".

5 comentarios:

  1. Jajaja, que chulas las fotos y les ha gustado a los chinos el niño! ;D que gracia! os lo habéis pasado genial! Me alegro mucho

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  2. No te imaginas la envidia que me das, París es uno de nuestros objetivos por varias razones, aunque la que va tomando fuerza como principal es que Iván nos pide a gritos que le llevemos a ver la Torre Eiffel y el Museo del Louvre. Pero creo que esperaremos un par de años más, por lo que me anoto todos los consejos que me puedas dar ;).

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  3. Ay que envidia!! a ver cuando voy yo a Paris :) los niños lo debieron disfrutar un monton... y el niño nº 3 es precioso asi que no me extraña que se hagan fotos con el!
    Un besitoo

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  4. Preciosas fotos y muy bonita tu historia.
    por cierto estos chinos son la repera jajaja. espero impaciente tu otro post.

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  5. Totalmente integrada tu nena, con gorrito típico incluído! jajaja. Me ha encantado ver una visión diferente de París, y esto lo digo porque mi marido vivió allí y nunca cuenta nada bonito, mucho metro, mucho ajetreo y mucho estrés continuamente porque salía para trabajar tempranísimo y volvía ya sin tiempo para nada y durmiéndose en el metro, un caos...

    Claro que no será lo mismo ir de visita que vivir allí, pero maridín ya no quiere ver París ni en pintura así que me tengo que conformar con tus fotos y anécdotas jajaja.

    Besotes!

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Gracias por tus comentarios !!!

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