No me da pena

A veces me preguntan si los niños con los que trabajo no me dan pena y la verdad es que no y tampoco se si debería.
Supongo que si me dieran pena les sobreprotegería, porque es muy difícil separar las dos cosas.
Si les tuviera pena no les dejaría aprender a levantarse si se caen, a volverlo a intentar si no les sale algo, les ayudaría y no aprenderían a hacerlo solos.
Cedería cuando me piden que prefieren el andador a las muletas y no avanzarían con ellas.
No les haría hacer la educación física porque tienen miedo a caerse y no aprenderían a jugar con sus compañeros.
Me dan pena si les duele, igual que si se cae un niño pequeño, pero no es el caso. Solo son así y han de aprender a vivir con ello.
Tampoco creo que ellos quieran que le tengan lástima. Supongo que lo que quieren sentirse es lo más "normales" posibles, sin tratos de favor.

Nota: Había olvidado lo que me gusta mi trabajo.


1 comentarios:

Beatrice Says:

Todos queremos sentirnos normales, ellos también.Admiro tu talante ante tu trabajo, es una suerte que estés ahí.
Besos

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