domingo, septiembre 18, 2011

Rematando la vuelta al cole

Es una pena que haya tenido que llegar el domingo para que pueda tener un par de minutos para sentame a teclearos que tal no van las cosas por aquí, por la isla.
La adaptación de la vuelta al cole de los peques, tal y como se veía venir era cuestión de tiempo y ya está más que normalizada. Ahora la misma profe del niño número 4 me dice que es el niño más bueno de la clase y que no se queja por nada (si es que ya lo decía yo).
Mi vuelta al cole/trabajo ha sido algo más traumática, pues después de dos cursos trabajando solo a trozos por los embarazos, los partos y las bajas maternales, pensaba que ya no me acordaría lo que es trabajar.
Empecé nerviosa, y con pocas ganas, pues los días previos a la entrada de los niños en clase es el que emplean las profesoras para organizarse, hacer sus claustros, coordinarse con el resto de los profesores, ordenar sus clases, dar la bienvenida a los nuevos, y les viene muy bien y es muy necesario, pero yo no soy profe, o sea, que hasta que no tengo niños no tengo trabajo, así que fueron unos días muy largos.
Con la llegada de los nenes mejoró y a pesar del miedo que me habían metido con los niños que me tocaban y el trabajo que había que hacer, la verdad es que ha sido mucho menos.
Los niños son unos encantos, y es verdad que hay muchos y que dan mucho trabajo, pero tengo una compañera que empieza mañana, así que supongo que la locura de los primeros días se irá reduciendo.
El madrugar (que no estoy muy acostumbrada), sumado al ir de acá para allá corriendo como una loca, porque tenía que hacer dos horarios en lugar de solo uno hizo que estuviera más expuesta a los virus y al tercer día de estar en contacto con los niños ya estaba en casa con fiebre alta y con un dolor de huesos espantoso. Era un virus raro porque vino a una velocidad impresionante (en dos horas estaba a 39º)  y se fue a la misma velocidad pero dejándome tres días como si me hubiera arrollado un trolebús.
La niña número 2 fue la siguiente en reincorporarse al cole. Es su primer año de estar solita en el cole (pues el niño número 1 empieza el instituto). Tenía muchísimas ganas de empezar y de ver a sus amigas y se tomó muy bien el tener que madrugar.
El niño número 1 empezó el instituto dos días después. Y con muchos nervios lo vi salir el primer día antes de las 8 de la mañana. Ahora, mi niño de la ley del mínimo esfuerzo parece que me lo han cambiado y tengo que convencerle que coma antes de hacer los deberes (ya veremos cuanto dura).
En fin que ya estamos de vuelta todos y ahora sí que sí que empieza el día a día.




7 comentarios:

  1. pues animo con ese dia a dia! espero q la nueva rutina os siente a todos de maravilla! muaaa!

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  2. Animo que en un par de semanas veremos el comienzo del cole como si hubiera pasado un año y en un pis pas estamos en Navidad otra vez. Besitos, lulú.

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  3. ¡Ay Elena!. Pues parece que te vabien, espero que te acostumbres tú pronto a lo tuyo. Y para el curso que viene, ¡Yo quiero un cambio como el de tu hijo mayor para la mía!.

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  4. ¡Animo! que no es nada la lucha diaria, sólo agota a cualquiera, a mi la primera.

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  5. Animo!!! que dias mas largossss
    un besito

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  6. Yo lo de madrugar también lo estoy llevando fatal. Ahora a las 7 en vez de las 8.30, es todo un cambio. Aún sigo en ello

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  7. Enhorabuena por tu blog, me pasaré a menudo a visitarlo. Te facilito el mío por si te interesa mi recurso didáctico de cuentos infantiles. Espero que te guste, saludos

    www.quincecuentosparacrecer.blogspot.com

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Gracias por tus comentarios !!!

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