domingo, septiembre 25, 2011

Y ahora toca el 16º


Este premio hace tanto que lo tenía en la lista de cosas pendientes que ha dado tiempo a que me lo otorguen por partida doble.
Por un lado Marga, una chica estupenda que está apunto de tener su segundo hijo y que escribe un fantástico blog que se llama "Aprendiendo de mis peques" y que es paisana, además. (Si es que lo tiene todo),
Y por otro Nanita Nana, una mami que me encanta como escribe y las historias que cuenta.
Este premio es de los que hay que hacer deberes porque tengo que contar siete cosas sobre mi.
Y a mi, que nunca se me ocurre nada que decir y me cuesta horrores pensar una sola cosa que pueda poner me escudriño los sesos pensando siete...Allá van.

1- Soy muy cabezota. Siempre he tenido la fama de ser la cabezota de la familia, y ahora que el niño número 3 parece que sigue mis pasos dicen que no me puedo quejar. (Mierda, con lo que me gusta a mi quejarme).

2- Y como he dicho algo negativo diré también algo positivo: Doy muy buenos consejos. Todos dicen que se escuchar y que tengo soluciones para todo, lo malo es que no siempre siguen mis consejos. Y entonces tengo una norma, no volvemos a hablar de lo mismo hasta que no intentes lo que te sugerí, jajaja. Es que con algunas de mis amigas cualquier problemilla se vuelve recurrente hasta la saciedad. Prueba lo que te he dicho y si no funciona pensamos otra cosa, pero no te quejes porque si, un día y otro, y otro, ¿no?, jejeje.

3- Odio cocinar (no se si lo había dicho ya). De todas las tareas de la casa la que menos me gusta es cocinar (a pesar de que soy buena cocinera). Mi familia ya lo tiene asumido y no se sorprenden cuando no tengo la cena lista  a la hora o insisto en salir a comer por ahí. Hago algunas excepciones con la repostería, pero solo de vez en cuando.

4- Tengo la manía de dormir siempre tapada hasta el cuello aunque sea solo con una sabana en verano, sino no puedo dormir y paso unos calores....

5- Tengo un mechón blanco en la cabeza. Lo he tenido desde siempre pero de pequeñita era tan rubia que apenas se me veía. Conforme me fui haciendo mayor mi pelo se fue oscureciendo y el mechón quedaba más marcado. Es muy curioso.

6-Me encanta la gente, las fiestas y que mi vida social este activa hasta el extremo. Me encantan esos fines de semana en los que hay planes para comer, para cenar, para tomar un café y hasta para salir de marcha con gente diferente.

7- Una de mis películas favoritas es el "Diario de Noah" ¿la habéis visto?. Os la recomiendo. Es la historia de un amor y de como sobrevive a todo, incluso al tiempo, pero no es la típica película romántica, es muy original...y no so desvelo más, tenéis que verla.




Y ahora viene lo de tener que pasar el premio:

- Con la cabeza en las nubes
- Familia numerosa de la noche a la mañana
- En diez años seré mamá
- A las madrigueras
- Las mil y una metidas de pata

Hay que poner 15 blogs pero como estos son tan buenos, cada uno vale por tres. Espero que os gusten.



No me da pena

A veces me preguntan si los niños con los que trabajo no me dan pena y la verdad es que no y tampoco se si debería.
Supongo que si me dieran pena les sobreprotegería, porque es muy difícil separar las dos cosas.
Si les tuviera pena no les dejaría aprender a levantarse si se caen, a volverlo a intentar si no les sale algo, les ayudaría y no aprenderían a hacerlo solos.
Cedería cuando me piden que prefieren el andador a las muletas y no avanzarían con ellas.
No les haría hacer la educación física porque tienen miedo a caerse y no aprenderían a jugar con sus compañeros.
Me dan pena si les duele, igual que si se cae un niño pequeño, pero no es el caso. Solo son así y han de aprender a vivir con ello.
Tampoco creo que ellos quieran que le tengan lástima. Supongo que lo que quieren sentirse es lo más "normales" posibles, sin tratos de favor.

Nota: Había olvidado lo que me gusta mi trabajo.


domingo, septiembre 18, 2011

Rematando la vuelta al cole

Es una pena que haya tenido que llegar el domingo para que pueda tener un par de minutos para sentame a teclearos que tal no van las cosas por aquí, por la isla.
La adaptación de la vuelta al cole de los peques, tal y como se veía venir era cuestión de tiempo y ya está más que normalizada. Ahora la misma profe del niño número 4 me dice que es el niño más bueno de la clase y que no se queja por nada (si es que ya lo decía yo).
Mi vuelta al cole/trabajo ha sido algo más traumática, pues después de dos cursos trabajando solo a trozos por los embarazos, los partos y las bajas maternales, pensaba que ya no me acordaría lo que es trabajar.
Empecé nerviosa, y con pocas ganas, pues los días previos a la entrada de los niños en clase es el que emplean las profesoras para organizarse, hacer sus claustros, coordinarse con el resto de los profesores, ordenar sus clases, dar la bienvenida a los nuevos, y les viene muy bien y es muy necesario, pero yo no soy profe, o sea, que hasta que no tengo niños no tengo trabajo, así que fueron unos días muy largos.
Con la llegada de los nenes mejoró y a pesar del miedo que me habían metido con los niños que me tocaban y el trabajo que había que hacer, la verdad es que ha sido mucho menos.
Los niños son unos encantos, y es verdad que hay muchos y que dan mucho trabajo, pero tengo una compañera que empieza mañana, así que supongo que la locura de los primeros días se irá reduciendo.
El madrugar (que no estoy muy acostumbrada), sumado al ir de acá para allá corriendo como una loca, porque tenía que hacer dos horarios en lugar de solo uno hizo que estuviera más expuesta a los virus y al tercer día de estar en contacto con los niños ya estaba en casa con fiebre alta y con un dolor de huesos espantoso. Era un virus raro porque vino a una velocidad impresionante (en dos horas estaba a 39º)  y se fue a la misma velocidad pero dejándome tres días como si me hubiera arrollado un trolebús.
La niña número 2 fue la siguiente en reincorporarse al cole. Es su primer año de estar solita en el cole (pues el niño número 1 empieza el instituto). Tenía muchísimas ganas de empezar y de ver a sus amigas y se tomó muy bien el tener que madrugar.
El niño número 1 empezó el instituto dos días después. Y con muchos nervios lo vi salir el primer día antes de las 8 de la mañana. Ahora, mi niño de la ley del mínimo esfuerzo parece que me lo han cambiado y tengo que convencerle que coma antes de hacer los deberes (ya veremos cuanto dura).
En fin que ya estamos de vuelta todos y ahora sí que sí que empieza el día a día.




miércoles, septiembre 07, 2011

¿Cambios de personalidad?

El niño número 3 y el niño número 4 han empezado la guardería y está siendo muy duro para ellos..
Lo del niño número 3 lo suponíamos pues no le gusta demasiado el cole y después de un mes de vacaciones y de estar jugando como papá y mamá y con los "tetes" en Ibiza, pues no es divertido volver al cole.
Hoy ha llorado, no solo al quedarse en la guarde, sino también al salir de casa, pues ya sabía lo que venía.
Ahora, eso sí, aún no me he ido y ya se ha callado.
Yo no estoy muy acostumbrada a esas cosas. Al niño número 1 le encantaba ir a la guarde y la niña número 2 no fue pero solo lloró una vez en el cole.
Después la profe del niño número 3 me tranquiliza diciéndome que se porta muy bien, que obedece mucho y que se lo come todo y yo no me lo puedo creer, pues a pesar de que no es malo si que le gusta hacer trastadas, salirse con la suya y nos ha hecho unas cuantas pataletas y lo más importante...¡no come nada!.
Justo lo contrario que el niño número 4 que en casa es un santo que solo llora cuando tiene hambre o sueño, pese a las gamberradas de su hermanito mayor (como subírsele encima en plan caballito o darle con un coche en la cabeza) El bebé número 4 no dice ni mu, se traga todos los biberones que se le pongan por delante y duerme cuando le toca. Si alguna vez está aburrido con cogerlo en brazos basta, no importa ni que le entretengas, solo tenerlo en brazos un rato...en fin, un santo.
Pues en la guardería me dicen que protesta todo el rato, que no duerme y que NO COME (yo es que no me lo puedo creer).
¿Me los cambian al cruzar la puerta?
Yo había oido ( y visto) lo que los niños se comportan de otra manera cuando no están los papás, pero mis niños, sobretodo el número 4 son muy pequeños para eso.
El caso es que nos está costando un poco lo de la adaptación y espero que todo se normalice lo antes posible.


martes, septiembre 06, 2011

Escribiendo

María recuesta la  cabeza sobre su regazo y sus castaños tirabuzones resbalan entre sus piernas. Sus muslos jóvenes y prietos, se le clavaban en las mejillas. Y de repente ya no parece todo tan malo…
Que esa mañana hubiera perdido el autobús  y como consecuencia hubiera llegado tarde a la oficina ya no parecía tan desastroso. Que despues hubiera tenido que correr durante media hora con tacones de seis centímetros de alto, atravesando toda la ciudad, ya no parecia tan agotador. Que de todas maneras su jefe, el Sr. Alvarez la amenazase con echarla a la próxima ya no parecía tan grave. Y todo, simplemente para conservar un trabajo en una oficina de distribución en la que hacía quince años que trabajaba y que jamás le había interesado. Al principio solo era un trabajo temporal que le serviría para pagarse la carrera que tenía intención de retomar, ingenua ella. Al final, como es habitual, la carrera se quedó donde estaba y su trabajo en la oficina se convirtió en su único futuro. Odiaba el tener que levantarse cada mañana para ir a ese cubículo y saber que lo único que va a hacer durante todo el día es aporrear sin cesar las teclas del ordenador. Odiaba a su jefe, porque él le encontraba sentido a todo esto y se le veía disfrutar con su miserable vida, afortunado…
Pero sobretodo se odiaba a si misma por ser tan cobarde y conformarse con una vida que sabía que nunca le iba a hacer feliz.
Él comienza a acariciarle el pelo instintivamente, sin apartar la vista de la pantalla del televisor, como hace siempre. Mechón a mechón, juguetea con sus cabellos entre los dedos. En noches como esa no puede evitar pensar en que se ha convertido su vida y es un error, porque siempre acaba revelando la cruda realidad que inexcusablemente es bastante más desgraciada que la que nos habíamos imaginado o la que el acelerado ritmo de vida habitual nos camufla generosa de nuestras ya de por sí embotadas mentes. Pero ella, siempre ha sido un poco más realista de lo normal y cuando hace balance acaba llorando sobre la almohada con suspiros de desesperanza y lágrimas con sabor a fracaso. Donde quedó aquella chica con la cabeza bulliciosa de proyectos y las manos hábiles para realizarlos, se pregunta. Seguramente se fueron perdiendo fracaso a fracaso, resignación a resignación.
Podía haber echo tantas cosas….. podía haber volado tan alto….
Y ahora miramé, se dice. En una oficina del tres al cuarto durante el resto de mi vida, sin futuro, sin presente, apenas sin pasado.
Su pasado se resume en una infancia normal, sus estudios en el instituto donde conoció a su marido, se casó con él, tuvieron un hijo y empezó a trabajar en la oficina donde todavía sigue. No, no hay nada más. No hay ninguna otra persona en su vida más que su hijo, su marido y el siempre mudo ordenador del trabajo.
Su marido. Ay su marido, aquel extraño ausente, siempre ausente. Todos los momentos de su vida tarde o temprano acabó viviendolos sola, las alegrías y las tristezas, sola. Atada a alguien que apenas existe, sin poder volar porque se supone que él te espera, pero en realidad siempre es al revés.
Su hijo, es el que acaba recogiendola en pedazos cada vez que llega con el alma hecha añicos y su futuro metido en un  bolsillo de lo insignificante que parece. Su hijo, que ahora le acaricia el cabello, como si con cada caricia pudiera quitar de su mente algún mal pensamiento, mientras ella llora por dentro su vida ya vivida, como la vive todos lo días una y otra vez. Llora cada vez que esas manos aun pequeñas y suaves le recuerdan que no debería ser él el que acunase sus pensamientos. Pero desde siempre no ha habido nadie más.
Ella levanta la mirada y revisa una vez más el perfil que conoce tan bien. Un perfil perfecto, con las facciones marcadas, últimamente interrumpida por el incipiente y dichoso acné del que tanto se queja cada vez que se mira en el espejo. Ella inclina la cabeza y la dirige hacía la pantalla del televisor. Los espacios publicitarios ya han acabado y vuelven a emitir el programa.
Son las once de la noche y, como siempre están solos en casa. Los restos de la cena, precipitada aunque sabrosa, reposan sobre la mesita de centro. Un tercer plato espera en la cocina. Una noche más se ha quedado fría y una noche más quizás se quede ahí.
María vaga en sus pensamientos y se le aturullan en la mente ideas de desconsuelo y de falsas predicciones. Piensa si realmente su mal es un mal aislado o es una sensación que dejamos como herencia a nuestras hijas. ¿Y si realmente su madre tambien tuvo esta sensación de soledad y desamparo?. Tal vez el misterio está en conformarte con lo que te ha tocado vivir y por ese camino encontraremos la felicidad.
Admira a las personas que se conforman con lo que tienen y son felices sin aspirar a más, que se conforman con empezar en un supermercado a los dieciséis años y se jubilan en el mismo supermercado que le ha visto aparecer las arrugas y las canas pero con la misma sonrisa que cuando empezaron. Las admira y las odia por eso.
Tal vez lo único que la consuela es que a la hora de la verdad todos acabaremos siendo iguales.
Todos van pasando por la misma puerta. Ricos, pobres, enfermos, sanos, felices e infelices,......
Y es en esa puerta donde se hace balance de lo vivido. Ahí no vale lamentarse porque no se tuvo el valor de cambiar tu vida, no valdrá resignarse por haber elegido el camino mas fácil, porque en esa puerta no cuenta lo que te llevas, sino lo que dejas atrás.
María se consuela pensando que dejará un pedacito de ella. Su hijo. Ese hijo que llorará muchas noches recordando otras tantas como esta en las que él le mecía los sueños mientras le acariciaba el cabello.
Él es esa pequeña parte de ella que le recordará a los demás que alguna vez exitió.
Como un pequeño trozo de barro, María lo fué moldeando como jugando a ser Dios.
Quería darle la forma de esos grandes valores con los que crecío y que son tan importantes que todo el mundo habla de ellos, sin tener muy claro todavía cuales son y que forma tienen. Pero María amasaba, pellizcaba, estiraba, aporreaba y modelaba con ganas, con tanto empeño como si se le fuera la vida detrás. Con el tiempo se dió cuenta de que casi fue así.
A medida que iba pasando el tiempo el barro era cada vez mas dificil de modelar. Se iba quedando duro y era menos manejable.
Ahora que ya casi se ha secado María observa su obra entre osada y temblorosa y tiene que reconocer que no lo hizo tan mal.
Cierra los ojos con la única satisfacción de que eso, quizás lo más importante. Eso, lo supo hacer bien.
Mañana sera otro día, o en realidad será el mismo que se repite una y otra vez.
Volverá a levantarse por la mañana para ir cayendo a lo largo del día igual que el sol y cuando este desparezca en el ocaso de su alma apoyará la cabeza en un regazo querido que le recuerde que en realidad la vida vale la pena.


lunes, septiembre 05, 2011

Preparando la vuelta al cole

¡Me encanta la vuelta al cole!.
Ese olor que se escapa de las tiendas de las prendas de la nueva temporada, pensar en abrigos, en bufandas de los catálogos, las primeras hojas que caen de los árboles precoces,...
La vuelta al cole, ...el tacto del forro de los libros nuevos, revisar las mochilas, y los estuches del curso anterior, probar todos los rotuladores, o los pocos que quedan de ellos, ...

Siempre me recuerda a mi infancia, como colocaba los libros nuevos en la mochila, no siempre nueva y como los volvía a sacar, para volverlos a meter.
Como colocaba mis plastidecor en su estuche y que solo estaban sanos el primer día, porque se partían enseguida

¡Me encanta!. Tener que cuadrar horarios, planificar las actividades extraescolares y hacer encajes de bolillos para que todos puedan hacer lo que quieran,...
La niña número 2 quiere hacer patinaje, porque va su mejor amiga, y seguirá con música, porque le encanta.
El niño número 3 empezará natación, si mamá tiene fuerzas para llevarlo (y si cuadran los horarios).
Y el niño número 1algo hará, pero aún no sabe qué, lo decidirá cuando empiece el instituto, el instituto, ay, que miedo.


sábado, septiembre 03, 2011

De vuelta


No, no he muerto, ni me ha tragado la tierra, ni nada parecido, es que por fin encuentro un ratito para escribiros.
Estas últimas semana han sido un poco caóticas.
Hemos estado desconectados todos una semana en Ibiza, "descansando". Mucho hotel, mucha piscina, cuando conseguíamos separar a los niños de la animación fuimos a hacer alguna visita por la isla...nos vino bien para regresar con las pilas bien cargadas, ya que al día siguiente me reincorporaba al trabajo (y los peques a la guarde). Vayamos por partes.
Creo que ya os conté que trabajo en un colegio asistiendo a niños con discapacidades físicas o mentales. Por circunstancias distintas me mandan cada año a un sitio nuevo (estoy un poco harta de ser "la nueva") y este año no iba a ser una excepción.
Me han mandado a un colegio que está en medio del barrio más conflictivo de Palma. Ese que salió por las noticias hace unos días por disturbios de nigerianos contra gitanos. Así que por ese lado divertido será un rato.




Mi trabajo en cuestión es atender a la gran cantidad de niños con dificultades motoras que van a ese colegio, así que entretenido también. En estos días que hay hasta que empiece el curso me informaran de manera detallada del problema de cada uno de ellos y como tratarlos, mi horario,...esas cosas.

Lo que peor llevo es acostumbrarme al horario, levantarme pronto (muy pronto), porque tengo que dejar a los niños listos, vestidos, desayunados y en la guarde. Cuando empiece el cole, además tendré que dejar a la nena en el cole (el niño número 1 se irá solo y antes que nadie al instituto), preparar meriendas, mochilas, etc... y al llegar tampoco descansaré mucho porque tocará limpiar la casa, lavadoras, comidas, cenas, comprar, actividades extraescolares, ratitos en el parque, bueno, lo de siempre, pero espero acostumbrarme a madrugar en estos días para estar al 100 % cuando empiece el cole de verdad.
Mientras yo me acostumbro los bebes empiezan su periodo de adaptación en la guarde. Para el niño número 4 ha sido una experiencia totalmente nueva, pero es tan bueno, que tener a alguien que le sonrie y le tiene en brazos le basta para estar contento.
El niño número 3 es el que peor lo ha llevado, el pobrecito, como ya conoce el sitio, se puso a llorar nada más ver a donde iba y aunque después me dicen que se calma en seguida la verdad es que lo dejo llorando cada día.
Se queda solo un rato, papá lo va a buscar después de comer, pero yo me lo pierdo porque mi horario es más largo.
La semana que viene ya empieza el horario de verdad, ya veremos como le va.




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