sábado, julio 23, 2011

Odisea en el aeropuerto


Si Viajar con bebés no es tarea fácil, en el aeropuerto te ponen todas las dificultades del mundo para que no se ocurra repetir.

Además, al principio te engañan, te dicen cosas como, si quieres llevar el carrito al avión puedes hacerlo. (ah, que bien) pero después te sueltan algo así como que por motivos de seguridad no podemos sentarnos juntos por que no hay suficientes mascarillas para dos bebés. Ah, vale. Muy bien. Yo soy muy comprensiva y lo entiendo, pero mi problema inmediato es como le doy de comer a uno si el otro está en el otro extremo, solo tengo una mochila de mano con la comida dentro y que además la azafata a escondido porque no se les ha ocurrido otra cosa que ponernos en la primera fila “para que estemos más anchos” pero que no se pueden poner objetos en los pies.

En medio de la facturación y el embarque está el temido control de seguridad. Si normalmente es un coñazo porque pita hasta el alambre del sujetador con bebes es una completa aventura (y en alemán no te cuento). Porque te hacen plegar el carrito aunque tengas un niño dentro y esté dormido. Yo cagándome en tó lo que se menea lo cojo y resulta que el tio no lo sabe plegar. Sosténgame al niño que se lo pliego. Coñe, que hagan unos aparatos a propósito que no los tengas que plegar (y ya que estamos ni vaciar, que llevo media casa en ese carrito). Echando pestes pa todos laos ves que el papá tiene lo suyo pitando sin parar, con niño y sin niño y que han decidido escanearlos a los dos. Pobrecito mi niño número 3 viendo como le pasa la maquina esa por el pañal.

Superado el trance llegas al avión. Te sientas y te preparas para pasar dos horas y media sentada con un bebé encima. Una azafata, muy “amable” y que no sabe una palabra de español me da el cinturón de seguridad y me pregunta si se cómo se pone. Si, saberlo lo sé, pero no me vendría mal un poco de ayuda para ponerlo pues el bebé número 4 es muy pequeño, mi marido está en la otra punta y solo me queda útil una mano, pero…la azafata se ha largado.  Lo pongo como puedo, y diez minutos después de que se me salga el cinturón de su sitio varias veces y que esté a punto de cagarme en tó, lo consigo.

Empieza el video ese de la seguridad en el avión. Es curioso, antes de tener hijos o si viajo sin ellos nunca le hago el menor caso. Pero es tener a un niño al lado y empiezo a buscar en los panfletos como se pone la mascarilla esa o de donde tengo que tirar si le pongo el paracaídas. Supongo que son gajes de ser madre.

Empieza entonces el vuelo, dos horas y media muerta de aburrimiento, pues mi marido está lejos, el bebé dormido, la froilan de al lado solo habla alemán y no se me ha ocurrido comprarme algo para leer, que por otro lado lo habría puesto en la bolsa desaparecida y no me habría servido de nada.

Llegan los bocadillos, no me da el sitio para abrir la bandeja, la froilan de al lado, compasiva, me dice con gestos primitivos que puedo usar la suya.

Media hora después estoy tan desesperada que intento hacer el sudoku que viene impreso en la servilleta del bocadillo (que triste).

Los niños, afortunadamente, se portaron muy bien y durmieron casi todo el rato. El avión aterriza y esperas a que todos los alemanes bajen para poder encontrar las bolsa dichosa que te ha escondido la azafata y una mochila con jueguecitos para el niño número 3 que me rebané los sesos para poderlo entretener y que no he podido emplear.

Así que agarras niño, bolsa y mochila y sales al suelo de Berlín, por fin. Lo lógico sería pensar que si subes el carrito en la puerta del avión lo encuentres cuando bajes, pero no. Te lo llevan a la cinta y tienes que llegar hasta ella. Y sobretodo en Palma has de recorrer varios kilómetros hasta llegar a la cinta, y después ¿como lo cojo cuando pase si solo tengo una mano?. En fin, lo solucionaremos luego.

Llega el problema del carro portaequipajes. ¿Dónde está el problema? Coges uno y lo llenas de maletas ¿no? Pues no, porque va con monedas y ¿Qué pasa? Que solo va con monedas de un euro y ¿adivinais? No tenemos.

Niño número 3 que huye despavorido después de dos horas en un avión mientras papá intenta pagar tres euros en una máquina por una coca-cola con dos monedas de dos pero que fracasa porque le da dos monedas de 50 (de risa).

Niño número 3 que protesta cuando mamá lo pilla al vuelo cuando iba directo a las cintas y el número 4 hace contorsionismo en brazos.

Papá que se gasta la cara y pide a los que encuentra cambio para poder coger el dichoso carrito portaequipajes.


Carrito conseguido.

Papá se sienta con el bebé enloquecido, el bebé contorsionista y hambriento, la bolsa, la mochila y el carro portaequipajes.

Yo me abro camino a codazos (¿porque los alemanes les tienen tanta pasión a las colas y a los tumultos?, queda demostrado que no hacen falta 6 para ver pasar una maleta).
La veo, la veo, esa es mia,…no llego a tiempo.

Me hago más espacio, pongo postura de sumo y resoplo varias veces. Veo pasar otra, la cojo y….¿donde la pongo?, los alemanes se me amontonan, hay que pensar rápido…a la mierda. La tiro detrás de mi y sigo. Cojo otra y la tiro, un carrito y lo tiro, la mochila porta bebés, que no llegamos a emplear pero se dio un paseo hasta Berlín (y volvió) y la tiro. Por fin el ultimo carrito.

Empujo toda mi montaña a un espacio sin tumulto de alemanes y abro uno de los carritos. Pongo al bebé número 4, al número 3 en el cesto del portaequipajes (que esta prohibido, pero es una urgencia), papá sube las maletas y el otro carrito y nos vamos.

Salimos a la calle. Siguiente paso, encontrar un taxi donde quepamos todos y todo.

Y resulta que los alemanes siguen las normas viales y se niegan en rotundo a llevarnos si no tienen las dos sillas correspondientes para bebés.

Piden por radio uno a propósito para nosotros, ahora toca esperar. Lo conseguimos, ahí viene. Nos  subimos, coloco al niño número 4 en la maxi cosi alemana, papá sube una maleta, otra, ¿Dónde está el número 3? Corre despavorido hacia la carretera, lo pilla el taxista, susto del copón, uf, uf, uf.

Llegamos al hotel. Nos dan habitación. La buscamos, ya no llevamos carrito porta equipajes, que se ha quedado (con el euro dichoso dentro) en la puerta del aeropuerto y tenemos que arrastrar una maleta, dos, un carrito plegado, otro abierto, un bebé que sale corriendo y una mochila portabebés (¿no había unos botones que te llevaban el equipaje en estos casos? No, no hay).

Hacemos turnos en el ascensor, no cabemos con todas las cosas, llegamos a la 5 planta, aquí no es. Es otra ala, volvemos a bajar, volvemos a hacer turnos en el ascensor. Encontramos el ascensor que toca (solo uno llega nuestras planta). Esperamos, esperamos, esperamos, lo conseguimos.

Llegamos a la habitación y caemos muertos en la cama…un buen rato.


7 comentarios:

  1. Que risa! A mi me tocará pronto coger un avion, aunque en mi caso somos dos adultos y una bebe y supongo que tendremos más manos!

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  2. jajajajjaja...que buena entrada, pero qué estrés, por favor!!!!!!!!
    No me extraña que cayerais rendidos en la cama!!!

    Saludos

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  3. ¡Qué estrés por Dios!. Bueno al menos, los aviones se han acabado por ahora, ¿No?. Aunque ahora que lo pienso, falta que nos cuentes la vuelta...

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  4. El aeropuerto siempre da juego y más con niños, de ahí que este año nuestras vacaciones hayan sido en coche.... jeje!!

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  5. jaja y después dicen que las vacaciones son para descansar jejeje

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  6. madre mia!eso me tocara a mi cuando tenga niños para ir a Sarajevo??jajajaja porque tengo que ir a Munich a hacer escala!!Y despues dicen que al tener niños son mas facilidades en el avion.Que compañia es?yo viajo con lufthansa siempre.

    Besotes

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  7. Era Air Berlin, pero creo que las normas de seguridad son las mismas para todos.

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Gracias por tus comentarios !!!

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