viernes, julio 29, 2011

Otro premio (y van 11)


Me encanta la frase de este premio ¿puede ser más tierna?: Me lo ha concedido Inma  y yo lo recojo con mucho honor y algo de modestia. Os animo a que os deis una vuelta por su blog, pues yo lo acabo de descubrir hace poquito pero me tiene enganchada.

Además este va con preguntas, ufff! Allá voy

¿Por qué comenzaste a escribir tu blog? 

Pues creo que lo he contado alguna vez. El hecho es que tener cuatro hijos hace que a los ojos de otras mamás seas una enciclopedia andante, la sabedora de todas las respuestas y la experiencia personificada. Y aunque ya os digo de entrada que no es así, que cada día aprendo algo nuevo, me enfrento a una primera vez de algo y me equivoco como todas (sobretodo con el niño número 1, que esto de la preadolescencia es un mundo por descubrir) es cierto que algo de experiencia tengo, así que pensé que podía compartirla y de paso preguntar esas dudas que tengo yo, o simplemente compartir momentos y situaciones cotidianas. Más o menos de ahí salió el blog.

¿Qué sería lo que más te causaría alegría y emoción en la vida?
Yo me emociono sobretodo con las cosas simples. Tener a mis cuatro niños juntos, tomando un helado, por ejemplo, y hablando con nosotros (que no haya ninguno llorando, o enfadado o jugando a la DS,...) me basta. Y lo que me causaría mas emoción supongo que poder hacer eso muchos años.

¿Con qué sensación quedas, cuando escribes tus comentarios en otros blogs?
Depende de lo que tenga que decir, no suelo comentar mucho, la verdad, y cuando lo hago es porque creo que puedo aportar algo.

¿Con qué sensación quedas cuando lees, los comentarios que otras mamis o papis, dejan en tu blog y por qué?
Por lo que me escriben parece que las entradas gustan y se identifican con muchas mamis. Intento que el blog no sea solo un relato de mi día a día, sino relacionar esa rutina diaria con reflexiones de la crianza y educación de nuestros hijos y la sociedad en la que se desenvuelven y que nos lo pone tan difícil. (No se si lo consigo).

Relata una anécdota divertida y alegre con tus hijos...Tengo muy mala memoria para estas cosas, se me olvidan mucho y es una pena, a ver, a ver...
Niño número 1: Su papa siempre le llamaba campeón cuando era pequeñito. Se lo llamaba tanto que el creía que su nombre completo era Nombre, 1º Apellido, 2º Apellido, 2º Apellido de mamá (así porque sí), "campeón de papá" y lo decía así de convencido a todos los que le preguntaban como se llamaba.
Niña número 2: Aprendió a decir papá con dos añitos. Y un día estábamos comiendo en un restaurante de comida rápida. Se puso de pie en el sofá, se giró hacia atrás y le dijo "papá" al chico que estaba comiendo allí. Yo creo que el muchacho se atragantó con la hamburguesa, se puso colorado, colorado y solo acertó a decir "no, papá no". Jajajaja, es una tontería pero me hizo mucha gracia.
Niño número 3: El niño número 3 solo tiene un año y medio todo lo que hace es una moneria, cada palabra que intenta decir es que me lo comería.
Lo que más me enternece y divierte es la pasión innata que le tiene a su hermano pequeño. En el viaje reciente que hemos estado en Berlín, el hotel nos puso dos cunas y las dos tenían un hueco por el que podían entrar y salir. Pues a la mañana siguiente nos vemos al niño número 3 durmiendo en la misma cuna del niño número 4. ¡OOOOOh, para comérselo enterito, enterito!
Niño número 4: Todavía está intentando moverse por si mismo y hacer cositas con sus manos, vamos progresando, y lo que más me gusta de él es que se pasa el día sonriendo, si detecta que le estás mirando te echa una sonrisa de esas de encía que me encanta. Siempre me han dicho que mis niños son muy simpáticos y sonrientes, pero este creo que se lleva la palma.

Relata una anécdota que te emocionó hasta las lágrimas con tus hijos...
Creo que nunca me he emocionado tanto y como no soy muy llorona.....haré memoria a ver si me acuerdo.

Y ahora viene cuando lo tengo que repartir:

jueves, julio 28, 2011

Mas cine, por favor !!!


Je, je, je, parece que os ha dado curiosidad lo de llevar al cine a los bebés, así que viendo el tamaño en el que se me estaba quedando el comentario de respuesta casi que hago un post nuevo.

Empezó por casualidad,con la niña número 2 y no con el número 1, que su primera película fue con 9 meses.
Pero al nacer la número 2 , a los 15 días, me regalaron entradas para ir a ver una de disney y pensé que no tenía porqué fastidiarse el mayor de haber tenido una hermana y como total las entradas eran gratis pues si no iba bien me iba y punto. ¡Y fue muy bien!. Desde entonces cuando me apetece ir al cine, voy.
La película que escojo depende de los niños que vengan, si van los mayores casi que la eligen ellos, si va el número 3 tiene que ser como mínimo apta, que ya se da cuenta de algunas cosas y si va el bebé casi que da igual, pues no se entera de nada.
Intentamos no ir a ver pelis 3D que con las gafas me mareo si miro al niño y palante.
Escogemos horas en las que pueda ver un rato la película y después dormirse, la hora de la siesta después de comer suele ser lo habitual, pero no siempre se duermen.
Si se portan mal o protestan, que a veces ocurre, pero ya os adelanto que no suele ser muy a menudo pues con cogerlo en brazos y ponerme de pie en una esquinita del cine basta. Así no me pierdo la peli tampoco y él se tranquiliza.
Lo de tener que salir de la sala solo me ha ocurrido una vez.
Obviamente lo de "ver" la película es un decir, pero os sorprendería ver lo rápido que le empiezan a interesar las cosas de la pantalla gigante.
El otro día viendo "Cars 2" el niño número 3 no paraba de llamar al coche rojo y de señalarlo cuando lo veía.
También funciona mucho lo de las palomitas cuando son un poco más mayores, mientras haya palomitas no se mueven y no hablan ("porque no se habla con la boca llena, jajaja"). Lo descubrí viendo "El diario de Britget Jones" con un niño de dos años a la que le importaba un pimiento la película pero se la tragó entera porque había palomitas.

De todas formas yo creo que el truco está en que sea algo habitual para ellos. Si llevais ahora a un niñoq ue no ha ido nunca probablemente se ponga nervioso, se acelere y os dé la película, pero para los mios ir al cine es tan habitual como ir a comer a casa de la abuela y lo han hecho toda la vida, por lo que están tranquilos y se portan bien.
Lo mismo ocurre cuando vamos a cenar, a la playa o a casa de alguien, como es lo habitual, no se "aceleran".


Estamos pensando que la próxima que veamos sea  "El hombre linterna". A ver si nos gusta.

miércoles, julio 27, 2011

Porque la vida no se para

La primera cita que tuve con mi marido a solas me llevó a patinar. Yo no sabía muy bien, sabía no caerme y poco más. No parecía muy romántico pero con la tontería de "ay, que me caigo" y la manita para guiarme salto la chispa.
Desde entonces cada vez que vamos a patinar me trae buenos recuerdos.
Ahora hacía mucho que no íbamos. Primero un embarazo, después un posparto, después otro embarazo, otro posparto...ahora ya estaba preparada físicamente pero ¿que hacíamos con los bebés?. Encontramos esta solución.


Yo no me atrevo a llevarlo todavía porque he perdido mucha práctica pero la verdad es que es muy fácil de llevar y lo niños van supercómodos dentro. Fijaos, que hasta se durmieron.


Y todo esto viene a que muchas de las mamás con las que hablo y las que me preguntan piensan que una vez tienes un hijo tu vida se para, se anula y pasa todo a ser en función del niño. Después actúan en consecuencia y son de las que no salen a cenar porque a las "8 toca bañito" o no van a ningún lado que no sea infantil y la verdad es que no creo que eso sea muy sano.

Aunque hay opiniones para todos los gusto y ya sabéis que yo las respeto todas, soy más bien de la opinión que mi vida no se para, se adapta.
Creo que es más bien el recién llegado el que ha de adaptarse en lo posible a la vida familiar. Sobretodo nosotros, siendo tantos, no creo que sea justo que dejemos de hacer las cosas que hacíamos antes. Que dejemos de ir al cine o a los cumpleaños o de cena con los amigos. (Los niños mayores no lo entenderían).
Por supuesto hay excepciones, no me voy a llevar a los niños de marcha o tenerlos de cena hasta las mil, pero si hemos seguido yendo al cine (mis niños vieron su primera película en el cine con una media de dos semanas de vida, no sabéis la cantidad de bibes que he preparado entre las butacas), a la playa, y ahora a patinar....

Mis amigas después alucinan porque me atrevo a ir a todos lados y no me para el tener niños detrás siguiéndome a todas partes, pero creo que es simplemente planteártelo y actuar en consecuencia.





martes, julio 26, 2011

Nuevos premios (noveno y décimo)

Aunque con mucho, pero que mucho retraso publico unos premios que me han dado este mes. Porque siempre hace ilusión y sube la moral ver que otros valoran tus ganas y te leen, aunque sea de vez en cuando.


Este me lo ha concedido La Nana petana y desde aquí le doy las gracias. La verdad es que me lo otorgó en mes pasado, pero entre que ella tuvo problemas en blogspot y me avisó por facebook y yo que entro solo de vez en cuando pues me enteré tardísimo y después entre el viaje y demás pues ya veis a que fecha estamos y esto sin publicar, pero vamos, que ahora en un pis-pas lo arreglamos.


Este me lo ha dado Maria de Dulces detalles, de este no me he retrasado tanto, solo unos días pero igualmente le agradezco enormemente el premio.

Y ahora viene eso de dárselo a otros blogs y no porque no haya blogs que me gusten y que lo merezca, es todo lo contrario, que hay demasiados, que prefiero no repetir y no se a quien se los he dado ya,...bueno, esas cosas. Que me lio y no acabo.
Ahi voy


Espero que los visiteis a todos ellos y que disfruteis, pues merecen la pena. Y por supuesto que os paseis por los blog de La nana Petana y Dulces Detalles, que tienen unos blogs fantásticos capitaneados por chicas todoterreno.





lunes, julio 25, 2011

Estantería para libros

Desde que le hicimos un libro al niño número 3 con sus cosas favoritas le encantan los cuentos.
A mí siempre me ha gustado que los niños tengan los cuentos a mano para que los cojan y los dejen cuando les apetece pero a veces tienen dificultades a la hora de colocarlos y de dejarlos pues se caen todos.
Se me antojó esta, pero costaba nada menos que sesenta euros (gastos de envío aparte) y la verdad es que creo que es un poco cara.



Así que se me ocurrió hacer una estantería a propósito para libros en la habitación del niño número 3. Es esta.




Son simples estantes de madera para las especias de Ikea que he envejecido con betún de judea para que quede a tono con la habitación. Barato, barato... Aunque esté encantada con la idea y con el resultado (y el niño número 3 más) he de admitir que la idea no es mía , la saqué de fotos como estas.

















domingo, julio 24, 2011

Las cosas que me pasan


Siguiendo con mis hazañas en Berlín os contaré lo que me pasó.
El tiempo fue un poco así asá. No me extraña que en cuanto puedan los alemanes salgan pitando de allí para venirse a Mallorca porque si todo el verano es como el que nos encontramos nosotros....

Nos hizo frio cinco de los siete días, y aunque llevábamos ropa "larga" siempre nos pillaba por sorpresa porque iba cambiando la temperatura a lo largo del día, si salias muy fresco acababas teniendo frio y si al día siguiente te abrigabas más resulta que hacía calor.

Un día nos pilló el frio, frio y no se nos ocurrió otra cosa que comprarnos ropa. Mi marido se compró un jersey y yo quise unos pantalones mñas largos (los llevaba piratas). Me metí en zara para ir sobre seguro y encima había rebajas por lo que no había mucho donde elegir. Cogí unos cuantos vaqueros de varias tallas y me fuí al probador (que había cola).
Como los vaqueros eran de diferentes modelos fue un caos. La cuarenta me iba grande pero de otros la 42 me iba pequeña, en otro la 40 me iba pequeña, un lio. Al final cogí los unicos que me valian y me los compré (no era cuestión de perder mucho tiempo). 

Aprovechamos para ir a comer al Hard Rock (soy fan total) y me los puse, a la que di dos pasos resulto que se me caían y para acabarlo de arreglar el niño número 4 se hizo caca y había que ir a cambiarlo. Ya me veis a mi con el niño en un brazo, el bolso-maletón colgado y sujetándome los pantalones mientras me indicaban con mi ingles más bien escaso que el cambiado de bebés estaba en el baño de minusvalidos arriba (baño de minusvalidos arriba? ¿cual es el sentido de eso?). El caso es que cambiarle fue una odisea, porque además el bebé número 4 tiene el don de la oportunidad y decidió ese momento para hacerse una caca que le llegaba hasta la nuca, tuve que cambiarle el body y todo mientras con una mano me sujetaba los pantalones, un caos.


sábado, julio 23, 2011

Odisea en el aeropuerto


Si Viajar con bebés no es tarea fácil, en el aeropuerto te ponen todas las dificultades del mundo para que no se ocurra repetir.

Además, al principio te engañan, te dicen cosas como, si quieres llevar el carrito al avión puedes hacerlo. (ah, que bien) pero después te sueltan algo así como que por motivos de seguridad no podemos sentarnos juntos por que no hay suficientes mascarillas para dos bebés. Ah, vale. Muy bien. Yo soy muy comprensiva y lo entiendo, pero mi problema inmediato es como le doy de comer a uno si el otro está en el otro extremo, solo tengo una mochila de mano con la comida dentro y que además la azafata a escondido porque no se les ha ocurrido otra cosa que ponernos en la primera fila “para que estemos más anchos” pero que no se pueden poner objetos en los pies.

En medio de la facturación y el embarque está el temido control de seguridad. Si normalmente es un coñazo porque pita hasta el alambre del sujetador con bebes es una completa aventura (y en alemán no te cuento). Porque te hacen plegar el carrito aunque tengas un niño dentro y esté dormido. Yo cagándome en tó lo que se menea lo cojo y resulta que el tio no lo sabe plegar. Sosténgame al niño que se lo pliego. Coñe, que hagan unos aparatos a propósito que no los tengas que plegar (y ya que estamos ni vaciar, que llevo media casa en ese carrito). Echando pestes pa todos laos ves que el papá tiene lo suyo pitando sin parar, con niño y sin niño y que han decidido escanearlos a los dos. Pobrecito mi niño número 3 viendo como le pasa la maquina esa por el pañal.

Superado el trance llegas al avión. Te sientas y te preparas para pasar dos horas y media sentada con un bebé encima. Una azafata, muy “amable” y que no sabe una palabra de español me da el cinturón de seguridad y me pregunta si se cómo se pone. Si, saberlo lo sé, pero no me vendría mal un poco de ayuda para ponerlo pues el bebé número 4 es muy pequeño, mi marido está en la otra punta y solo me queda útil una mano, pero…la azafata se ha largado.  Lo pongo como puedo, y diez minutos después de que se me salga el cinturón de su sitio varias veces y que esté a punto de cagarme en tó, lo consigo.

Empieza el video ese de la seguridad en el avión. Es curioso, antes de tener hijos o si viajo sin ellos nunca le hago el menor caso. Pero es tener a un niño al lado y empiezo a buscar en los panfletos como se pone la mascarilla esa o de donde tengo que tirar si le pongo el paracaídas. Supongo que son gajes de ser madre.

Empieza entonces el vuelo, dos horas y media muerta de aburrimiento, pues mi marido está lejos, el bebé dormido, la froilan de al lado solo habla alemán y no se me ha ocurrido comprarme algo para leer, que por otro lado lo habría puesto en la bolsa desaparecida y no me habría servido de nada.

Llegan los bocadillos, no me da el sitio para abrir la bandeja, la froilan de al lado, compasiva, me dice con gestos primitivos que puedo usar la suya.

Media hora después estoy tan desesperada que intento hacer el sudoku que viene impreso en la servilleta del bocadillo (que triste).

Los niños, afortunadamente, se portaron muy bien y durmieron casi todo el rato. El avión aterriza y esperas a que todos los alemanes bajen para poder encontrar las bolsa dichosa que te ha escondido la azafata y una mochila con jueguecitos para el niño número 3 que me rebané los sesos para poderlo entretener y que no he podido emplear.

Así que agarras niño, bolsa y mochila y sales al suelo de Berlín, por fin. Lo lógico sería pensar que si subes el carrito en la puerta del avión lo encuentres cuando bajes, pero no. Te lo llevan a la cinta y tienes que llegar hasta ella. Y sobretodo en Palma has de recorrer varios kilómetros hasta llegar a la cinta, y después ¿como lo cojo cuando pase si solo tengo una mano?. En fin, lo solucionaremos luego.

Llega el problema del carro portaequipajes. ¿Dónde está el problema? Coges uno y lo llenas de maletas ¿no? Pues no, porque va con monedas y ¿Qué pasa? Que solo va con monedas de un euro y ¿adivinais? No tenemos.

Niño número 3 que huye despavorido después de dos horas en un avión mientras papá intenta pagar tres euros en una máquina por una coca-cola con dos monedas de dos pero que fracasa porque le da dos monedas de 50 (de risa).

Niño número 3 que protesta cuando mamá lo pilla al vuelo cuando iba directo a las cintas y el número 4 hace contorsionismo en brazos.

Papá que se gasta la cara y pide a los que encuentra cambio para poder coger el dichoso carrito portaequipajes.


Carrito conseguido.

Papá se sienta con el bebé enloquecido, el bebé contorsionista y hambriento, la bolsa, la mochila y el carro portaequipajes.

Yo me abro camino a codazos (¿porque los alemanes les tienen tanta pasión a las colas y a los tumultos?, queda demostrado que no hacen falta 6 para ver pasar una maleta).
La veo, la veo, esa es mia,…no llego a tiempo.

Me hago más espacio, pongo postura de sumo y resoplo varias veces. Veo pasar otra, la cojo y….¿donde la pongo?, los alemanes se me amontonan, hay que pensar rápido…a la mierda. La tiro detrás de mi y sigo. Cojo otra y la tiro, un carrito y lo tiro, la mochila porta bebés, que no llegamos a emplear pero se dio un paseo hasta Berlín (y volvió) y la tiro. Por fin el ultimo carrito.

Empujo toda mi montaña a un espacio sin tumulto de alemanes y abro uno de los carritos. Pongo al bebé número 4, al número 3 en el cesto del portaequipajes (que esta prohibido, pero es una urgencia), papá sube las maletas y el otro carrito y nos vamos.

Salimos a la calle. Siguiente paso, encontrar un taxi donde quepamos todos y todo.

Y resulta que los alemanes siguen las normas viales y se niegan en rotundo a llevarnos si no tienen las dos sillas correspondientes para bebés.

Piden por radio uno a propósito para nosotros, ahora toca esperar. Lo conseguimos, ahí viene. Nos  subimos, coloco al niño número 4 en la maxi cosi alemana, papá sube una maleta, otra, ¿Dónde está el número 3? Corre despavorido hacia la carretera, lo pilla el taxista, susto del copón, uf, uf, uf.

Llegamos al hotel. Nos dan habitación. La buscamos, ya no llevamos carrito porta equipajes, que se ha quedado (con el euro dichoso dentro) en la puerta del aeropuerto y tenemos que arrastrar una maleta, dos, un carrito plegado, otro abierto, un bebé que sale corriendo y una mochila portabebés (¿no había unos botones que te llevaban el equipaje en estos casos? No, no hay).

Hacemos turnos en el ascensor, no cabemos con todas las cosas, llegamos a la 5 planta, aquí no es. Es otra ala, volvemos a bajar, volvemos a hacer turnos en el ascensor. Encontramos el ascensor que toca (solo uno llega nuestras planta). Esperamos, esperamos, esperamos, lo conseguimos.

Llegamos a la habitación y caemos muertos en la cama…un buen rato.


viernes, julio 22, 2011

Aterrizando



Hace unos días que llegamos de nuevo a nuestra preciosa islita después de unas merecidas vacaciones, como os comentaba en el anterior post. Tal y como supuse necesité después unos días de relax para reponerme del viaje.  La lavadora en cambio no ha parado de moverse desde que volvimos. Pobrecita, cualquier día de estos se me declara en huelga.
Y hoy, recién desayunada, aún en camisón y con un largo día por delante hago primero un alto en el camino para contaros que tal nos ha ido por esas tierras.



La verdad es que no tuve tiempo de contaros nada. Nuestro destino fue Berlín. Mi marido y yo somos bastante viajeros, para mi es que es un vicio, apenas he aterrizado y ya estoy pensando en el siguiente viaje y Berlín era una de las pocas grandes ciudades europeas que nos faltaba por visitar. Ya habíamos hecho lo propio antes con Londres, París, Bruselas, Amsterdam, Madrid (of course),...y teniendo ese pedazo puente aéreo con Alemania debido a la cantidad de teutones que nos invaden cada verano pues había que aprovecharlo.



Los niños "mayores" decidieron que eso de Berlín sonaba muy aburrido y que preferían irse de campamento a la playita. Fue todo un acierto pues se lo pasaron pipa y disfrutaron lo que no hubieran disfrutado allí (y a mí me hubiera dado un jamacuco con tanto niño disperso y aburrido).
Así que después de que la dichosa ley de Murphy que nos persigue hiciera su aparición dandole fiebre al nº 4 dos horas antes de salir nos fuimos a Berlín papá, mamá y los dos bebés ( y dos maletas, dos carritos y dos mochilas,...).
La poca gente con la que hablamos nos contó que en Berlín hay poco que ver, que después del muro y la famosa puerta de Brandenburgo no hay mucho más. Nosotros además investigando un poco descubrimos que podíamos ir a Legoland y al Zoo (que era el más grande del mundo) y eso le sacaría un par de días. Pero para nada. Hay muchísimas cosas que ver. Teniendo en cuenta que nosotros somos un poco bestias viajando, ( el primer día nos cruzamos la ciudad de parte a parte con el consecuente dolor de pies el resto del viaje), que no entendemos lo de ir poco a poco y que además el arte y los museos de arte no nos interesa demasiado y eso nos suele ahorrar mucho tiempo en cualquier ciudad, estuvimos ocupadísimos seis de los siete días que estuvimos ahí.



Es una ciudad que debido a sus guerras han tenido que reconstruir varias veces y eso le da un aspecto curioso ya que los edificios nuevos ultramodernos se mezclan con los antiguos y clásicos, todos impresionantes y majestuosos.



Es una pena que se les recuerde internacionalmente prácticamente solo por la parte gris de su historia: por la segunda guerra mundial, los nazis y el muro de Berlín porque creo que pueden ofrecer mucho más.
Enseñan esa parte de su historia en cualquier esquina y es imposible no tenerlo presente siempre pues paseando por cualquier parte e incluso en los comercios te vas encontrando trozos del muro y una hilera de adoquines atraviesa la ciudad recordando donde estaba. Hay museos en memoria de los judíos y monumentos recordando el holocausto. Después de ver el muro en si, el museo de la historia de Berlín, el Check Point Charlie (y su museo) piensas que debió de ser brutal lo que vivieron y como lo vivieron, que parece mentira que las personas puedan llegar hasta esos extremos y que hay muchas historias de personas individuales y anónimas que fueron héroes o mártires pero que apenas nos ha llegado nada. Me sorprendió mucho la historia de una mujer que consiguió escapar pero retuvieron a sus hijas al otro lado del muro. Desde entonces iba cada día, lloviera o nevase al Check Point Charlie con pancartas a reclamarlas. La historia acabó bien y seis años después se reunieron, otros no tuvieron tanta suerte.



Impactante fue también la historia del primer fugado, el de la foto famosa del soldado que salta la valla, y sobrecogedora la de la primera victima del muro, un chico de 18 años al que hirieron en tierra de nadie y estuvo una hora agonizando porque nadie sabía que hacer.



También te cuenta las historias felices, la de cincuenta y tantos estudiantes que cruzaron el muro cavando un túnel durante dos años, eso sí, perdieron el curso, o la de las dos familias que lo cruzaron con un globo aerostático casero.
También me sorprendió la solidaridad del otro lado (y no la conocía). Les ayudaban no solo cuando ya habían pasado, sino instaban a los soldados con megáfonos a que pasasen , agradecían su "falta de puntería", hacían guardias para recoger a los que lo conseguían, les tapaban entre las multitudes para que no les disparasen, siempre hay historias humanas dentro de la desesperación.



Pero lo dicho, después de visitar varios museos y varios sitios turísticos llega un momento que tu cabeza parece decir "ya no más" y es que mires donde mires hay recuerdos de esos días, museos judíos que cuentan cosas, memorias al holocausto, alrededor del Bundentag hay cruces para recordar a las victimas que murieron intentando cruzar el muro, en lo alto de un edificio que emplean con reclamo turístico por las maravillosas vistas de la ciudad que tiene, está forrado de fotos de la misma historia, solo cuentan su historia, pero esta marcada toda por lo mismo.



Otra cosa que me llamó la atención fue el aspecto gris que tiene todo.
Sabía que los alemanes son muy dados a las cosas sobrias y que además tienen fama de ser pro-ecologistas y recicladores natos. Por eso cuidan mucho sus cosas y les encanta darles un uso infinito antes que comprar algo nuevo, eso hace que les duren muchísimo, pero muchísimo las cosas. Y no me refiero solo a ropa o muebles, sino, el metro, por ejemplo tenia un aspecto de los años cuarenta, (pero en perfecto estado), sus estaciones impecables pero nada modernas. Parecía que te podías bajar en una parada y si cambias la ropa de los usuarios hubieras retrocedido 50 años. En los bares era un poco parecido, el aspecto de las cosas en general daba esa sensación, pero claro, si las cuidan tanto, pues duran un montón, ¿para que renovarlo?.



Lo de viajar con niños tuvo su miga. El primer día nos atrevimos a llevar un carrito y una mochila que pudieran emplear los dos e ir turnándolos al carrito cuando quisieran dormir. No sabíamos como de adaptado a carritos estaban las cosas, la accesibilidad de los sitios turísticos y la verdad es que fue bien, pero es el día que escogimos para cruzar la ciudad de punta a punta llevando a un niño a cuestas y la verdad es que acabamos reventados (que hubiéramos acabado igual de cansados aunque no lleváramos niños a cuestas, pero bueno). El segundo día lo hicimos igual, pero porque teniendo en cuenta los sitios que queríamos visitar pensamos que nos iría mejor (y nos fue mejor). A partir del tercero llevábamos los dos carritos y la mochila en el cesto para sacarla si nos hacía falta.



La verdad es que la ciudad está bastante adaptada, casi todas las estaciones tienen ascensor y con cola para usarlo ¡de carritos!, que eso no pasa aquí, la mayoría de la gente que emplea los ascensores no los necesita.
Y si por lo que sea no había ascensor o no lo encontrábamos siempre había alguien que se ofrecía a ayudar.
Por que otra de las cosas que me llamó la atención es la educación de los Berlineses y eso que a la hora y media de llegar me topé probablemente con la mujer más maleducada de todo Berlín, pero a medida que pasaba el tiempo y nos iban abriendo puertas y ayudándonos a bajar escalones fui cambiando de opinión.



A pesar de que en Berlín no hay mucho que hacer con niños, pues además del Legoland y el Zoo hay un acuarium y poco más la ciudad está perfectamente adaptada para ellos. En todas partes encuentras cambiadores para bebés y salas de lactancia...CON COLA !! En general es algo de lo que podríamos coger ejemplo.
Resumiendo, es un país perfecto para viajar con niños, pero no hay demasiadas cosas para ellos.






lunes, julio 11, 2011

Nos vamos de vacaciones !!!


Pues con la maleta a medio hacer, intentando acordarme de aquello que seguro que se olvida y con mil cosas que preparar, no quería irme sin despedirme.
Mañana, en unas horas nos meteremos en un avión para comenzar nuestras merecidas vacaciones.
Quisiera haber preparado unas entradas y dejarlas programadas para que os hicieran compañía en estos días, pero, sinceramente...no he tenido tiempo de nada. Desde que acabó el cole y tengo a todos los niños por aquí, nuestra vida social se ha triplicado y se me han juntado unas pruebas médicas y un par de asuntos que tenía a medias (y encargos de mis cositas) no me he podido ni mirar a la cara.
Por eso, encaro las vacaciones con energía y con muchas ganas, aunque estoy segura que con dos bebés necesitaré unas nuevas vacaciones al volver (seguro).
Ya os contaré.


jueves, julio 07, 2011

Un respeto al biberón.

Tengo una amiga que ha tenido un bebé hace poco. Ella, en contra de la moda, de los consejos y de internet eligió, por decisión propia darle biberón a su bebé en lugar de darle pecho.
El otro día fue al oculista y sin darse cuenta se vio discutiendo con él sobre las ventajas de la leche materna y de los beneficios para el bebé. "¿Pero yo no venía a mirarme la vista?".
La situación, aunque un poco surrealista es real y ocurre a todos los días.
Cuando me quedé embarazada del niño número 1 es algo que forzosamente tuve que plantearme. Mi inexperiencia me llevo a preguntar y consultar y todos acababan diciéndome cosas negativas. Que si hay que darle a demanda, que si no lo cogen bien, que si no se que de los pezones invertidos, que no sabes lo que toman,  las grietas, que te muerden...ufff!.
Como ventajas solo me decían que era lo más natural y que así le pasaba las defensas al bebé y eso es irrefutable, pero leí en algún sitio que las defensas solo son útiles los primeros 15 días (no se si es verdad, no voy a entrar en eso).
Al final leí en alguna revista que lo mejor era hacer lo que te sintieses más cómoda que verte forzada a darle el pecho a tu hijo tampoco era bueno igual que no lo es al revés. Así que a los otros tres también les he dado el biberón.
Pero yo respeto todas las opciones. Navego por internet y me topo con un montón de blogs y de páginas que hacen apología de la lactáncia materna, hablan de la liberación, de sus derechos, de respeto y de no se que más y me parece genial, pero las demás también tenemos derechos y nos merecemos ser igualmente respetadas.
No me gusta que una camarera cualquiera me aconseje que le de pecho (la verdad que tampoco me gusta que me aconsejen amigas o familiares), no me gusta que me miren mal por darle el biberón, que me juzguen o que se crean que soy mala madre, no me gusta ni que insinuen  siquiera que no quiero lo mejor para mis hijos y no soporto que me hablen del vínculo famoso que se crea como si yo no lo tuviese.
Así, que aún arriesgándome a la polémica que siempre traen consigo estos temas me atrevo a pedir un poco de respeto para las que damos biberón. No siempre es por necesidad, a veces es por elección y tenemos derecho a esa elección porque creemos que estamos haciendo lo mejor, pero si aún así no lo fuera también tenemos derecho a equivocarnos sin que nos juzguen ni que nos critiquen ¿no?.





lunes, julio 04, 2011

¡¡Las notas!!

Siempre me pasa igual. Final de curso es un auténtico cáos y estress de cosas por hacer y sitios a los que ir. Los niños tienen sus festivales de fin de curso, tanto del cole como de sus actividades extraescolares. Se me juntan los cumpleaños de ellos con el mio con los regalitos que les hacemos a las profesoras. Ya se respira veranito y la gente tiene ganas de salir más, eso me encanta, pero supone que casi no hay tiempo para nada.
Además este año he tenido que hacer matricula de instituto, fiesta de la guarde y preparar vacaciones.
Así, que aunque casi no me haya dado cuenta hemos acabado el curso y con ello han venido las temidas notas. No hay mucho que contar, el niño número 1 siempre fiel a su ley del mínimo esfuerzo ha aprobado todo en el último sprint y le faltó tiempo para pedirnos que le instaláramos el ordenador en su cuarto como habíamos prometido y al que ha llenado de virus ya dos veces. Con un montón de restricciones, de normas y de condiciones, eso sí, que a mi eso de internet sin control me da un miedo....
La niña número 2, en cambio, nos tenía mal acostumbrados a un boletín lleno de sobresalientes y ha bajado a notables por la influencia del hermano. Está bien, le decimos, pero la verdad es que me decepciona un poco sabiendo lo que es capaz de hacer.
El niño número 3 también ha traído notas de la guardería. En ellas dice que es un niño muy activo,espabilado, adaptado y que ha adquirido un montón de conocimientos como pegar gomets o pintar con ceras, PERO....suspende en "recibir besitos". La verdad es que no es muy cariñoso, solo le regala besos, cariñitos y ays a su hermanito pequeño, que debe estar de él hasta el moño. Así que le damos repaso dándole aún (si se puede) más besitos que antes. El niño número 3 huye, resopla e intenta zafarse, pero aún así le alcanzamos y le llenamos de besitos.



domingo, julio 03, 2011

Preparando un cumpleaños (5ª parte)

Y última.
No sé si es en todas partes, pero aquí es costumbre en los cumpleaños infantiles preparar un detallito para los invitados. Normalmente chuches, pero también he visto regalar juguetitos pequeños, pulseritas, alguna libretita mona, esas cosas.
Nosotras, como no pusimos mucho dulce en las cajas de los menús regalamos chuches, pero para hacerlo original se me ocurrió meterlos en algún envase que sirviera a la vez de recuerdo.



Lo que tenía más a mano fueron frascos de potitos.
Así que tuve al niño número 3 comiendo un potito diario para poder hacer mis reservas de tarritos. Una vez los tuve limpios, limpios y que no olieran a nada pintamos las tapas metálicas con spray, en este caso rosa y los rellenamos de chuches que además habíamos comprado a proposito con tonos rojos y rosas.



Por último le pegamos unas pegatinas que compré en vistaprint con la fecha y el nombre de la cumpleañera impreso y que no es por fardar, pero quedaron monísimas.


Solo faltó a la hora de la despedida repartir los botecitos. UN EXITAZO


Así que resumiendo: Para preparar un cumpleaños necesitamos:
- La decoración.
- El menú.
- Los juegos.
- La tarta. 
- Las chuches.

Espero que os hayan servido de ayuda estas ideas y si las lleváis a cabo que me mandeis fotitos (me haría mucha ilusión). Yo por mi parte estoy encantada porque la niña número 2 y sus amigas se lo pasaron pipa y de eso se trata ¿no?.

sábado, julio 02, 2011

Preparando un cumpleaños (4ª parte)

Después de la decoración, el menú y los juegos, ahora tiene el turno el toque final, la tarta.
Como había decidido no bajar a la pisci nada más que lo estrictamente necesario no lo podía fastidiar con la tarta. No quería llevar platos, cuchillo, cuacharas, servilletas, lo de siempre, vamos. Así que pensé que la mejor opción era preparar cukcakes (que ya sabéis que me encantan y que en ocasiones así tengo la oportunidad de practicar y perfeccionar).


Cada cupcake es una porción de tarta en si misma y como tengo una piramide de esas para trasportarlas a la última le puse la vela y todo y así le cantamos eso de "cumpleaños feliz".
El color lo eligió ella, por supuesto.




viernes, julio 01, 2011

Preparando un cumpleaños (3º parte)

Después de la decoración y el menú llegaba el momento de la preparación de los juegos.
Ya os dije que la celebración iba a ser en la piscina, así que eso daba lugar a preparar un montón de juegos de agua divertidísimos.
Tampoco iban a ser muchos, pues en poco más de dos horas les tenía que dar tiempo a jugar, a bañarse, a merendar, a abrir los regalos, a comer la tarta,....
Además de bajar la comba, ahora que la niña número 2 ya sabe saltar y la pelota para jugar en la piscina preparamos unos pomperos, a las niñas les chiflaron. Bueno, a las niñas y al niño número 3.


El segundo juego fue muy socorrido, simplemente fue el juego de los globos de agua, al principio empezaron muy recataditas pasándose los globos de unas a otras, pero después acabó en una auténtica batalla campal.


Y el juego estrella fue: EL BINGO ACUÁTICO.
El material que necesitamos son unas cuantas bolas de plastico (que floten en el agua) con números marcados. En este caso cogimos unas bolas de colores, pero también valen bolas de pingpong o similares.
Alguien dice un número y tira todas las bolas a la piscina. Los jugadores van como locos a buscar la bola correcta, quien la consiga gana.




Les encantó, incluso jugaron por su cuenta más de lo que había pensado y ganaron todos. Incluso el niño número 3 que le cayó encima la bola que tocaba, jajaja.





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