miércoles, marzo 23, 2011

Mamá, que me hago mayor


Una de las diferencias principales entre el hijo mayor y los siguientes es que con el primero tienes todo el tiempo del mundo para dedicarle. Eres “primeriza” y todo te sorprende y a la vez todo te angustia. Estás atenta a si le ha salido un grano nuevo a si hace un gesto diferente, a si llora más o menos de la cuenta, te fijas en todos y cada uno de sus aprendizajes y sus avances…

Yo era de esas, no quería perderme nada y le observaba cada día con fascinación, no fuera cosa que aprendiese algo y no me diera cuenta. Era de esas madres dedicadas que repetían constantemente “ma-má” hasta que por fin lo dijo (y fue la primera palabra que dijo, supongo que para que me callará ya) le leía cuentos por las noches, le enseñaba a coger las pinturas, a hacer galletas,…

No es que con la niña número 2 no lo hiciera, es que tenía que compartir esos momentos con los dos y la dedicación no es la misma.

Por eso no pude evitar sentirme un poco culpable cuando me di cuenta de que mi pequeña había aprendido a hacer cosas en algún momento y que yo no me había dado cuenta de cuando. No es que fuera más lista o más precoz que su hermano, es que supongo que debía de haberse motivado y estimulado ella solita en vez de hacerlo yo.

Con el segundo hijo no puedes evitar no poder dedicarle tanto tiempo y tantas atenciones como recibe el primero. Es natural, tienes un niño, normalmente pequeño que está en una etapa distinta y que demanda atención a gritos.

En mi caso, además , tenía la dificultad añadida de que se llevan 3 años y en mi opinión es la peor edad para darle un hermanito a un niño, porque ni son tan mayores para entender que has de ocuparte de un bebé nuevo ni tan pequeños para no recordar lo que era cuando no estaba. Una de las estrategias para evitar que el mayor tuviera celos fue la de ignorar bastante a su hermana en su presencia y hacer comentarios tipo: “ay que ver esta nena como llora por todo, menos mal que tu eres mayor y ya no lloras”. Las estrategia funcionó bastante bien y no tuvimos episodios de celos hasta bastante más tarde y nunca fueron preocupantes, aun ahora siguen sin serlo.

Intentaba recompensarlo haciendo caso casi en exclusiva a la niña número 2  cuando el mayor estaba en el cole o se iba de visita a casa de sus abuelos. Le cantaba, le mimaba, le besaba, … por eso cuando de repente vi que  había aprendido a hacer cosas y no había tenido la sensación de verlo venir me sentí fatal.

Con el tercero esa sensación no cambia, al revés aumenta porque tienes otros dos que requieren de tu tiempo cuando no son horarios de colegio son médicos, actividades sociales (que es para dedicarles un post entero) deberes, actividades extraescolares, pero además tienes las tareas de la casa. No mancha la misma cantidad de ropa un niño que tres, ni comen lo mismo, ni le puedes dar lo mismo,…pero la verdad es que también se justifica de otra manera y el sentimiento de culpabilidad disminuye porque está justificado(creo).

Los “mayores” me quitan tanto tiempo y el embarazo me quita tanta energía que hay días que solo puedo observar como aprende el niño número 3 desde la distancia.

Aún así también es muy gratificante observar esos ojitos despiertos como piensan por qué agujero de su juguete encaja la pieza o a que botón del mando ha de darle para que salga Pocoyó, o como jugar con las cosas de mamá es divertido por mucho que ella se enfade.

Pero ayer fue diferente, ayer fue un día grande para el niño número 3.

 Se ve que quiso demostrarnos que ya no es un bebé, sino un niño pequeño y que le deja el camino libre a su hermanito que está a punto de nacer para que le pongan esa etiqueta.

O quizá, es que como digo ha dejado de serlo hace un tiempo y yo estaba tan atareada en otras cosas que no me di cuenta hasta ahora.

El niño número 3 siempre se toma su baño con un patito de Imaginarium que dice cua-cua al contacto con el agua. Lo tiene desde antes de nacer y por ahora es su único juguete de baño.

A él le encanta la hora del baño y le encanta su pato al queda besitos y le muerde el pico. El caso es que mientras papá iba a buscar a la niña número 2 a clase de música le he dicho “¿Vamos con el cua-cua?”. En seguida ha dejado todos sus juguetes, y se ha ido gateando hasta el baño para recibir su baño con su cua-cua.


No podía creer que me hubiera entendido, pero ahí estaba en el baño esperando a que le desvistiera.
¿En qué momento empezó a entender? No lo sé, yo me di cuenta ayer.

También entendió que le dijera que era la hora de salir de la bañera para darme la esponja y ponerla en mi mano como queriéndome pedir un ratito más. Y entendió también que le estaba pidiendo un besito de buenas noches cuando se fue a dormir….

Pero no fue solo por eso que fue un día importante. Mi pulguita por fin ha echado a andar. Ya llevaba tiempo dando pasitos, pero al final se acababa sujetando o prefería ir gateando. Hoy parece que ha entendido que es más eficaz, más práctico y más rápido ir andando. Ahora ya no nos mira para que le aplaudamos cuando va andando desde la mesita de centro a la tele. Eso ya lo tiene superado.


Ayer mi pulguita se hizo mayor.

7 comentarios:

  1. mira los dos mios se lelvan 2 años y 9 meses como tu dices el amyor ya se daba cuenta de todo cuando nacio su hermano,del segundo no estas tan pendiente de sus avanzes y sus logros a mi me a venido muy bien mi blog porque por lo menos hay lo voy apuntando y no se me olvida,pero es que el pequeñin a crecido tanto y en tan poco tiempo que ni siquiera e podido disfrutar de el como bebe,aun no tiene dos años pero quiere hacer todo lo que hace su hermano y lo tratamos casi iguales cuando son de diferente edad,la verdad que es bonito ver como crecen pero tambien da mucha pena,espero que ahora con el tercero pueda disfrutar un pcoo mas

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  2. Hola,
    soy una espero que pronto, futura mamá y me encanta leer tus artículos, son muy interesantes y divertidos.
    Yo me dedico más a las labores y me encanta hacer cositas para nanos así que si quieres darte una vuelta te dejo el enlace. Aralia y Malvasia

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  3. Pues mira por donde que a mí que todo el mundo, ahora que mi niño va a cumplir los 3 años, me dice que es el momento ideal para darle un hermanito y al final no va ser tan ideal el momento.

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  4. @Aralia
    Yo también hago manualidades y artesanias en el poco tiempo que me dejan mis enanos.
    Es una faceta que ya os contaré pero me paso por tu página ya!

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  5. @Arual
    Es solo mi opinión, la verdad es que a muchas cuando esperan más de tres años les da mucha perece porque ya no se acuerdan de lo que es tener un bebe. Si los tienes demasiado seguido es como tener dos bebes ("peor que gemelos" me decían a mí) y tres años de diferencia es lo estándar, pero tienes el problema de los celos.
    Si es que nunca llueve a gusto de todos.

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  6. Ayer te leí e iba a comentarte y se me pasó...la verdad es que el primero lo disfrutas a tope!, lo sigues en su creciemiento y hazañas, al segundo, algo menos, por como bien tu dices los celos del mayor, te das cuenta que ha aprendido cosas y tu no te has dado cuenta, que pena! y luego llega el tercero,y el segundo queda ahí en medio, los mimos para el pequeño...que penilla me da de los medianos, la achucho todo cuanto puedo cuando estoy a solas con ella...intento tener un tiempo a solas para cada una de ellas, pero es dificil

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  7. @Cartafol
    Como en mi caso todavia la mediana es la nena, pues ella tiene cosas y privilegios que no tienen sus hermanos, así que no creo que se sienta apartada ni nada porque es la única princesa de la casa.

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Gracias por tus comentarios !!!

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