jueves, marzo 31, 2011

Mi vida en fieltro

Una de mis grandes aficiones son las manualidades (entre otras). No sé que extraño placer produce ver algo acabado que has realizado con tus propias manos.
He pasado por diferentes fases y por diferentes técnicas, pero siempre he estado liada con pintura, barro, hilos, cintas o botones.
Cuando me quedé embarazada del niño número 3 tuve que guardar reposo muy pronto pues no se porqué apenas me dejaba andar. Fue entonces cuando descubrí el fieltro y todas sus posibilidades. Apenas me di cuenta y tenia hechos como cien broches de fieltro (lo irónico es que yo no empleo broches). Después de regalar a amigas, parientes y allegados seguía teniendo un montón y aún iba haciendo más. ¿Qué iba  a hacer con todo eso?.
Un día, por probar me los llevé al centro de mi ciudad y se los ofrecí a un par de tiendas. La sorpresa fue cuando volví con mi caja casi vacía y yo llena de orgullo.
Creo que fue exactamente ese día cuando nació Elenarte y eso es lo que os presento hoy (con mucha vergüenza además).



Elenarte es la marca o la firma en la que me escudo para presentar al mundo las cosas que hago, no solo es una tienda, intento hacer tutoriales, dar ideas y mostrar todo lo que mis manitas son capaces de hacer.
Empezó siendo solo broches pero ha ido derivando y ahora hay amigurumis (muñecos de ganchillo), muñecos de trapo, cositas para bebes como baberos, mantitas y chupeteros. y es por eso por lo que os lo cuento. No os vayais a pensar que estoy haciendo propaganda.
 A veces tengo la tentación de enseñaros algo que tengo entre manos o poneros una foto de algo que os puede gustar, pero creía importante poneros primero en antecedentes.
El otro motivo es que veo que muchas de las que os estais haciendo seguidoras compartiis esta afición (a alguna, incluso, la conocía de antes de "Educando a cuatro") y como las dos facetas son parte de mi pues así están relacionadas.
Os invito a que paseis por ahí si os interesan estas cosas y espero que os guste.




miércoles, marzo 30, 2011

Muchas gracias !!!

He reservado la entrada de hoy para poder daros las gracias como os merecéis.
En poco más de un mes que lleva abierto "Educando a cuatro" ya tiene más de 100 seguidores y más de 4000 visitas y sinceramente no lo esperaba.
Yo no se si esto es lo habitual o si es mucho o poco pero quiero daros las gracias a tod@s por esta acogida. A los que os habéis hecho seguidores, a los que me habéis visitados, a los que me habéis hecho comentarios via email, a los que me han sugerido mejoras en el blog.

Pues eso, ...................

¡MUCHAS GRACIAS!


martes, marzo 29, 2011

Joer, que noche !!!


Me gustaría que el título de este post se refiriese a una noche loca de juerga y desenfreno, a una de diversión y risas contenidas o incluso a una de sexo y lujuria, pero la verdad es que no. Que el título viene a que el niño número 3 no nos ha dejado dormir.

Para bien o para mal he tenido la “suerte” de que todos mis niños han dormido plácidamente desde muy, muy pequeñitos.
La gente alucinaba cuando les contaba que el niño número 1 dormía toda la noche seguida desde la semana de vida y, aunque sabía que no era lo habitual, cuando llegó la niña número 2 la cosa no empeoró, pues se despertaba una sola vez por la noche para pedir su comida, se la tomaba  a la velocidad del rayo y se volvía a dormir.
El niño número 3 fue parecido.
Mientras tuviera su chupete en la boca no necesitaba nada más y pudimos pasarle a su cuarto a los dos o tres meses.

Así que, salvo excepciones y enfermedades en mi casa a la hora de dormir, se duerme.
El inconveniente de todo esto es que, cuando aparecen estas excepciones al día siguiente estás como si te hubiera atropellado un autobús por la poca práctica de dormir en intervalos de 10 min. Con un niño berreándote en una oreja.
Ayer fue uno de esos días.
No es que el niño número 3 estuviera enfermo o febril, ni nada, simplemente lloraba. Estaba comido, cambiado, pero lloraba.
Después de media hora con el niño para arriba y para abajo con la espalda matándome porque el niño número 4 no quiere salir a pesar de la “gran luna” que acaba de pasar decidí (ilusa) llevarlo a mi cama para que se calmase y cogiera el sueño y cuando papá viniera, (que siempre trasnocha un poco más y que se atreve a llamarme marmota a pesar de que no tiene que cargar con un barrigón de chorropotocientos kilos…) lo llevase a su cuna de nuevo.
Así que durante un par de horas estuve “durmiendo con mi bebé”.
A las que no tengan hijos os aclararé que un bebé siempre, siempre, siempre duerme atravesado. Da igual lo grande que compréis la cama. Os encontrará para incrustaros los talones y llenaros a patadas.
No sé bajo qué ley científica se rigen y da igual las veces que lo endereces, a los dos minutos tienes los talones de tu criatura clavados en los riñones.

Descubrí con gran asombro la cantidad de veces que se movía. No podía contar hasta 10 sin que se hubiera dado la vuelta, 10 más otra vuelta, 10 más boca arriba, 10 más boca abajo…
Cada vez que el se movía yo daba un respingo por si se caía de la cama (como estas situaciones solo ocurren excepcionalmente mi cama no está preparada). Así que 10 seg., respingo, 10 más otro respingo, 10 más otro…

Llegó papá, por fin, pero el bebé decidió contraatacar poniéndose a llorar, incluso dormido y sin saber que pasaba, no fuera cosas que lo sacasen de allí y se quedase sin el juguete al que darle patadas.
Allí nos quedamos los cuatro: papá, mamá, el niño número 3 y el barrigón con el niño número 4 que en cierto momento de la noche se cansó y decidió comunicarse con su hermano. Cada vez que recibía una patada la devolvía quedándose mi ombligo como frontera entre los dos.

Y así estoy hoy. Como si me hubiera pasado por encima un tractor, arrastrando hasta la última molécula de mi cuerpo (con barriga y niño número 4 incluidos) por una casa patas arriba y sin fuerzas para levantar nada.

Lo más irónico es que el niño causante de todo esto está como una rosa, como si hubiese dormido de un tirón toda la noche y no hubiese despertado a papá de un cabezazo de madrugada.

Aún así, agradezco que esto ser la excepción y no la norma, puesto se que en muchas casas esto es el pan de cada día, bueno, de cada noche.


lunes, marzo 28, 2011

Empieza la cuenta a atrás

Esta semana tiene que nacer sí o sí el niño número 4 (es que si no le va a dar algo a su madre). Así que es casi estamos en la última oportunidad para que todo este preparado y listo y cuando llegue la hora me preocupe solo de lo que me tengo que preocupar y no de si la niña número 2 se acordará de llevarse la merienda del cole.
Y es que lo que más me inquieta es eso. No es que me falte nada o que se me haya olvidado comprar pañales de la talla 0 (que no es el caso) sino que cuando llegue el momento en el que tengamos que ir al hospital no se me queden niños desperdigados por la ciudad.
Las amigas me preguntan que como lo voy a hacer y es que no es lo mismo ponerte de parto del primero, que del cuarto. Tienes que dejar preparadas las cosas de los otros tres y tener un plan B (o C) para todas las situaciones.
Llevamos meses ya pensando (por lo menos yo) en como podemos hacerlo si nos tenemos que ir al hospital por la mañana, o si es por la noche, o si es cuando los niños tienen actividades, si los mayores están o si no están. Ufff! Muchas variables.
Lo más fácil es tirar de familia, obvio. Así que hace unos días vino la abuela para ultimar los preparativos. le hicimos un plano del cole, que sabe de sobra donde está, pero ella se pierde con facilidad (no sé por qué). Le apuntamos en un papel que está colgado de la nevera (y que previamente hemos aleccionado a la niña número 2 de donde encontrarlo) todos los horarios de guardería, colegio y actividades extraescolares. Hemos apuntado los horarios de comidas y sueños del niño número 3 (el 1 y el 2 comen en el cole).
He preparado una maleta con una muda de cada uno por si han de pasar la noche fuera.
Hemos hecho aprenderse a la niña número 2 donde se encuentra cada cosa en casa para ayudar a la abuela. Donde están los pañales de su hermanito, sus potitos, sus medicinas, la ropa que se han de poner,....
El niño número 1 lleva apuntados los teléfonos de nuestros amigos más cercanos, y no me refiero a los más íntimos, sino a los que viven más cerca y además el de urgencias (ay,ay,ay). Y le hacemos llevar siempre las llaves de casa.
Les hemos explicado que han de hacer si no nos da tiempo de irlos a buscar al cole (porque la abuela se ha perdido) o se levantan por la mañana y nos hemos tenido que ir corriendo. Esto último no creo que ocurra, pero nunca se sabe y no quiero que se me pongan histéricos (nunca los dejo solos).
Y sobre todo les hemos insistido mucho en eso de que no se peleen, que se porten bien, que ayuden mucho a la abuela, que cuiden mucho del bebé....
En fin, creo que no nos hemos dejado nada. ¿A vosotras se os ocurre algo más que tenga que tener en cuenta?.


domingo, marzo 27, 2011

Cambio de look

Me paso rapidito a veros en esta mañana de domingo (y con una hora menos en nuestro reloj) para que veais que he hecho cambios en el blog para dejarlo más "bonito". Espero que os guste pero como soy muy nueva en esto acepto sugerencias, opiniones y críticas.

viernes, marzo 25, 2011

Al dentista cada mes

Hoy hace una semana que tuvo lugar un acontecimiento que marcará la vida del niño número 1 sino para siempre por lo menos durante unos cuantos años: Le pusieron ortodoncia.
La verdad es que, por lo menos a mí, me pilló un poco por sorpresa porque aunque el dentista me anticipó en la revisión que tenía la "mordida cruzada" y que habría que mirárselo no lo encontré tan importante.
Siempre pensé que la ortodoncia se ponía por los dientes descolocados y no por deformidades varias.
Como ex-portadora de "aparatos" durante 10 años en mi infancia ( y gran parte de mi adolescencia) quería evitarle a mis hijos esas molestias y evitarme a mí el sufrimiento de pagarlas (que no veas lo que duele eso).
Es verdad que antes lo de llevar aparato no era lo mismo que ahora. Solo se lo ponían a unos pobres niños que tenían la boca deformada completamente (ja,ja,ja) y resultaba tan llamativo que tenías que aguantar los comentarios e incluso burlas de todos. Sobretodo en mi barrio que pocos tenía la suerte de poderselo permitir.
Ahora a quién más, quién menos se lo ponen porque es fácil conseguir tener una boca perfecta y ya tenemos instaurado que la boca hay que cuidarla para que nos dure lo máximo posible.

Al niño número 1 por ahora solo le han puesto el externo, el que ha de llevar por las noches o cuando está en casa y poco a poco le irán poniendo los brackets primero arriba y después abajo para que se vaya acostumbrando.
Hemos empezado con buen pie y la verdad es que lo dudaba. Lo ha cogido con ganas. Lo lleva todas sus horas, las apunta, se lava los dientes cuando toca,...no me lo esperaba. Veremos si sigue con las mismas ganas después de unas semana, o de unos meses o de unos años.





jueves, marzo 24, 2011

Desesperando

Al próximo que me diga "ya queda poco" le estoy dando barrigazos hasta que salga el niño.
¡Pero que fácil es decirlo! Sobretodo los que no hace nueve meses que llevan a la criatura "colgando".
Yo no puedo más. Tengo la sensación de que llevara cinco años embarazada y dos de ellos en la recta final.
Ya sé que el final es lo más duro, lo más pesado y todo eso, pero es que parece que no va a acabar nunca.
El hecho de que mis dos retoños se vayan a llevar solo 14 meses no ayuda mucho. Pues hace dos inviernos que llevo ropa premamá y el verano de en medio casi, casi. Pero aún así se me está haciendo eterno.
Lo del dichoso "ya queda poco" es que me crispa los nervios.
Ayer mismo, el ginecólogo se atrevió a darme una charla sobre la paciencia y que obstetricia es la ciencia de la paciencia. Supongo que lo hizo para consolarme o animarme o yo que sé, pero yo salí de allí más cabreada que una mona.
Será posible ??...
Es muy propio de los hombres eso de atreverse a dar consejos sin haber estado nunca en la misma situación. Como los que te dicen: "eso de parir no es para tanto, yo una vez tuve un uñero y eso sí que dolía".
Te dan ganas de meterles un melón por el culo para ver si así entienden (más o menos) lo que cuesta sacarlo.
Acepto que alguna mujer te diga eso si ha tenido hijos de más de tres kilos, porque esa es otra...Las que vienen y te dicen: "pues no es para tanto, porque yo en tres empujones tenía al niño fuera y no hubo que coserme ni nada (o algo parecido)" Y te da por preguntar: ¿y cuanto pesó?. "2,500 kg.".
Nos a jodido. Prueba de sacar a un bebé de 4 kg. (como el niño número 1) o de 3,870 (como el niño número 3) y luego me lo cuentas.
Resumiendo:
Que estoy hasta las narices y que cuando nazca el bebé estaré de mejor humor. Mientras tanto que nadie me vuelva a decir eso de "ya queda poco".



miércoles, marzo 23, 2011

Mamá, que me hago mayor


Una de las diferencias principales entre el hijo mayor y los siguientes es que con el primero tienes todo el tiempo del mundo para dedicarle. Eres “primeriza” y todo te sorprende y a la vez todo te angustia. Estás atenta a si le ha salido un grano nuevo a si hace un gesto diferente, a si llora más o menos de la cuenta, te fijas en todos y cada uno de sus aprendizajes y sus avances…

Yo era de esas, no quería perderme nada y le observaba cada día con fascinación, no fuera cosa que aprendiese algo y no me diera cuenta. Era de esas madres dedicadas que repetían constantemente “ma-má” hasta que por fin lo dijo (y fue la primera palabra que dijo, supongo que para que me callará ya) le leía cuentos por las noches, le enseñaba a coger las pinturas, a hacer galletas,…

No es que con la niña número 2 no lo hiciera, es que tenía que compartir esos momentos con los dos y la dedicación no es la misma.

Por eso no pude evitar sentirme un poco culpable cuando me di cuenta de que mi pequeña había aprendido a hacer cosas en algún momento y que yo no me había dado cuenta de cuando. No es que fuera más lista o más precoz que su hermano, es que supongo que debía de haberse motivado y estimulado ella solita en vez de hacerlo yo.

Con el segundo hijo no puedes evitar no poder dedicarle tanto tiempo y tantas atenciones como recibe el primero. Es natural, tienes un niño, normalmente pequeño que está en una etapa distinta y que demanda atención a gritos.

En mi caso, además , tenía la dificultad añadida de que se llevan 3 años y en mi opinión es la peor edad para darle un hermanito a un niño, porque ni son tan mayores para entender que has de ocuparte de un bebé nuevo ni tan pequeños para no recordar lo que era cuando no estaba. Una de las estrategias para evitar que el mayor tuviera celos fue la de ignorar bastante a su hermana en su presencia y hacer comentarios tipo: “ay que ver esta nena como llora por todo, menos mal que tu eres mayor y ya no lloras”. Las estrategia funcionó bastante bien y no tuvimos episodios de celos hasta bastante más tarde y nunca fueron preocupantes, aun ahora siguen sin serlo.

Intentaba recompensarlo haciendo caso casi en exclusiva a la niña número 2  cuando el mayor estaba en el cole o se iba de visita a casa de sus abuelos. Le cantaba, le mimaba, le besaba, … por eso cuando de repente vi que  había aprendido a hacer cosas y no había tenido la sensación de verlo venir me sentí fatal.

Con el tercero esa sensación no cambia, al revés aumenta porque tienes otros dos que requieren de tu tiempo cuando no son horarios de colegio son médicos, actividades sociales (que es para dedicarles un post entero) deberes, actividades extraescolares, pero además tienes las tareas de la casa. No mancha la misma cantidad de ropa un niño que tres, ni comen lo mismo, ni le puedes dar lo mismo,…pero la verdad es que también se justifica de otra manera y el sentimiento de culpabilidad disminuye porque está justificado(creo).

Los “mayores” me quitan tanto tiempo y el embarazo me quita tanta energía que hay días que solo puedo observar como aprende el niño número 3 desde la distancia.

Aún así también es muy gratificante observar esos ojitos despiertos como piensan por qué agujero de su juguete encaja la pieza o a que botón del mando ha de darle para que salga Pocoyó, o como jugar con las cosas de mamá es divertido por mucho que ella se enfade.

Pero ayer fue diferente, ayer fue un día grande para el niño número 3.

 Se ve que quiso demostrarnos que ya no es un bebé, sino un niño pequeño y que le deja el camino libre a su hermanito que está a punto de nacer para que le pongan esa etiqueta.

O quizá, es que como digo ha dejado de serlo hace un tiempo y yo estaba tan atareada en otras cosas que no me di cuenta hasta ahora.

El niño número 3 siempre se toma su baño con un patito de Imaginarium que dice cua-cua al contacto con el agua. Lo tiene desde antes de nacer y por ahora es su único juguete de baño.

A él le encanta la hora del baño y le encanta su pato al queda besitos y le muerde el pico. El caso es que mientras papá iba a buscar a la niña número 2 a clase de música le he dicho “¿Vamos con el cua-cua?”. En seguida ha dejado todos sus juguetes, y se ha ido gateando hasta el baño para recibir su baño con su cua-cua.


No podía creer que me hubiera entendido, pero ahí estaba en el baño esperando a que le desvistiera.
¿En qué momento empezó a entender? No lo sé, yo me di cuenta ayer.

También entendió que le dijera que era la hora de salir de la bañera para darme la esponja y ponerla en mi mano como queriéndome pedir un ratito más. Y entendió también que le estaba pidiendo un besito de buenas noches cuando se fue a dormir….

Pero no fue solo por eso que fue un día importante. Mi pulguita por fin ha echado a andar. Ya llevaba tiempo dando pasitos, pero al final se acababa sujetando o prefería ir gateando. Hoy parece que ha entendido que es más eficaz, más práctico y más rápido ir andando. Ahora ya no nos mira para que le aplaudamos cuando va andando desde la mesita de centro a la tele. Eso ya lo tiene superado.


Ayer mi pulguita se hizo mayor.

martes, marzo 22, 2011

Mi primer premio: Gracias


Hola,
Inma, del blog decelesteychocolate me ha obsequiado con este premio a la INTROSPECCIÓN. Es la primera vez que recibo uno y espero estar a la altura.
Vamos a allá:



  1.     ¿Cuál es tu reto? Bueno, teniendo en cuenta que este año aumento y concluyo mi familia, que he aprobado unas oposiciones (y no cualquiera, las de mi plaza), que en el amor no me puede ir mejor….pues mis retos son siempre personales y pequeñitos (no sea cosa que no los cumpla y me desanime) como por ejemplo que este blog no se muera o hacer el curso de fotografía que siempre pospongo. Pero el sueño de mi vida, el de verdad sería montar un taller o una tienda o algo de manualidades y artesanía, que es una faceta que aún no conocéis pero que ya os contaré. 
  2. ¿Qué dirías a tu jefe si te toca la lotería? Con esto de trabajar para el estado (en un colegio) la figura del jefe está un poco difusa. Si me tocara la lotería creo que seguiría trabajando pero menos horas y si no fuera a volver les diría a todas esas que se creen buenas profesoras y “amantes de su trabajo” lo que pienso yo de ellas (que hay cada una…)
  3. ¿Qué harías si descubrieras que alguien te está mintiendo? Desgraciadamente lo he descubierto alguna vez y esa persona pierde por completo mi confianza y lo peor es que aunque yo lo intente no se puede recuperar. Inconvenientes de tener buena memoria.
  4. ¿Si se te quema la casa y sólo puedes salvar una cosa, qué salvarías? Demos por sentado que todas las personas vivas están a salvo y nos estamos refiriendo a cosas materiales. Pues, a riesgo de parecer rarita salvaría mi ordenador portátil. Ya no solo por los documentos, sino por la cantidad de fotos que hay dentro. Me encantan las fotos y me llevaría un disgusto horrible si se queman años y años de recuerdos.
  5. Entras en un sitio con mucha gente ¿qué haces? Pues nada, me integro. Me chifla la gente y soy camaleónica en cuanto a fiestas y acontecimientos se refiere.
  6. ¿Ves el vaso medio lleno o medio vacío? Como casi todas las mujeres supongo que depende del día. Yo lo suelo ver a medias y ya está. Con ganas de llenarlo pero sabiendo que puede vaciarse más. Soy bastante realista (creo).
  7. Te encuentras una lámpara mágica ¿Qué tres deseos pides? Salud, dinero y amor (para mí y para los míos) es lo que suele decirse, a mi me vale. Teniendo eso no hace falta nada más.
  8. ¿Cuál es tu mayor miedo? Que me falte alguno de los míos o que alguno de mis niños sufra.
  9. ¿Qué te hace feliz? Cualquier cosa, la verdad es que soy bastante feliz. Tengo todo lo que necesito y no necesito las cosas que quiero.
  10. ¿Consigues sacar un minuto para ti cada día? Para mí eso es importante y lo intento con muchas ganas. Suelo conseguirlo casi siempre.
  11. Si pudieras reencarnarte en un animal ¿Cuál sería? Creo que en un felino salvaje, tipo leopardo o pantera, pero no por nada en especial. Es que los encuentro tan fascinantes…
  12. ¿Cuál es tu recuerdo más feliz? Uffff!! No sé, no sé. Creo que el año en que conocí a mi marido fue la época más feliz de mi vida. Después, con cada nuevo paso colma aún más mi felicidad. El irnos a vivir juntos, nuestra boda, algún viaje de ensueño que hemos hecho, el nacimiento de nuestros hijos e incluso los problemas que hemos tenido que superar juntos hacen que valore más la suerte que tengo de tener la vida que tengo.
  13. ¿En qué ciudad vivirías y por qué? Me encanta mi ciudad y creo que no sería capaz de vivir en ningún otro sitio, pero si tuviera que hacerlo por obligación buscaría alguna que no se pareciese en nada. Londres sería un buen sitio o en algún pueblecito perdido de Francia. Algún cambio drástico.
  14. ¿En qué crees? En que todos labramos nuestro destino (¿karma?) y en que todos acaban teniendo lo que se merecen y de verdad, de verdad que espero que así sea.
  15. ¿Qué sientes cuándo creas? El placer de ver algo acabado, algo que tendrá una utilidad y hará feliz a alguien.
  16. ¿Te gustaría conocer tu futuro? Creo que no. Me lo paso muy bien con la intriga y la emoción de no saber que me deparará.
  17. ¿Qué otros nombres de blogs te has planteado antes de decidir éste? La opción numero uno era “mamá en apuros” o “mamá a lo grande” pero siempre tiendo a llegar a todos lados un poco tarde y ya estaban cogidos. Aún así creo que “educando a cuatro” representa bastante lo que quiero trasmitir con el blog.
  18. ¿Crees que se pueden hacer buenos amigos a través del mundo blogger que frecuentas? Espero que sí. Yo llevo aún poco tiempo y solo estoy conociendo a la gente, pero espero que con el tiempo acaben convirtiéndose en buenas amigas.
  19. ¿Qué libro quedará grabado para siempre en tu memoria? Porque me gustó “El club de los Poetas Muertos” (igual que la película) me encantó y lo devoré varias veces saboreando el final. Y porque no me gustó nada, pero nada de nada fue “El niño con el pijama de rayas”. Me pasé todo el libro esperando que pasase algo después de lo que prometía y me quedé con las ganas. Aún no me explico cómo pudo hacerse tan famoso y hacer la película y todo.

Bueno y después de todo esto ya me conocéis un poco mejor. Ahora se lo tengo que dar a 8 blogs más.
-           El diario de mama
-           La mamá de Patricia
-          El baúl de la pompones
-          I love mum
-          Mama Blue
-          Mamá en casa
-          Naturalmente mama

lunes, marzo 21, 2011

Detalles


El niño número 1 es el detallismo personalizado. Le encanta darnos sorpresas, prepararnos cenas románticas, regalitos y detalles varios.
Implica siempre a su hermana y de vez en cuando los ves cuchicheando, tramando planes o con un cartel en la cocina que dice “NO PASAR”.
La vez que más me sorprendieron fue hace unos meses que se acordaron de que en verano había sido nuestro aniversario de boda y que no lo celebramos (sí que lo celebramos, pero ellos estaban de campamento). Así que decidieron organizarnos una velada romántica.
Primero nos “encerraron” en nuestro cuarto mientras lo preparaban todo.  Oíamos movimiento desde nuestro exilio. Platos que se movían, puertas que se abrían y se cerraban,… al salir nos encontramos con que habían llenado todo el comedor con velas, habían apagado las luces y puesto música romántica.
La mesa estaba preparada como en un restaurante y cuidado hasta el último detalle y para mi sorpresa habían encontrado los manteles.
Para abrir boca  nos sirvieron unos cócteles de esos sin alcohol, a base de granadina y azúcar que había aprendido a hacer el niño número 1 precisamente en ese campamento y que le encantaban.
Cada uno había asumido un papel: El niño número 1 era el cocinero. El menú consistía en bistecs a la plancha y tortilla francesa que seguramente le costaron muchos esfuerzos hacer.
La niña número 2 era la camarera y aparecía de vez en cuando con el delantal puesto y el trapo en el brazo para preguntarnos si estaba todo correcto (y de paso nos cambiaba el CD de música).
Incluso habían tenido la idea de descongelarse una  pizza y cenar ellos en la cocina (incluido el niño número 3) para que pudiera ser más romántico.
Y la verdad es que lo fue. La situación nos obligó a recordar nuestro aniversario (el de verdad) y nuestra boda. Hablamos mucho y tranquilos y me pareció todo muy tierno. No se me ocurrió hacer fotos y creo que si lo hubiera hecho hubiera roto el encanto pero lo tengo grabado porque para mí fue muy emocionante.
Cualquier situación es buena para el niño número 1 para sorprendernos. Así que cuando se iba aproximando el día del padre ya les estaba escuchando hacer planes y pidiendo permisos para hacer cosas.
Llegó el día D y con mucha dificultad conseguían mantener la sorpresa. Papá hacía esfuerzos infinitos para no saber de que estaban hablando o no hacer como que no les veía tramar algo.
A la hora de su siesta lo prepararon todo y sorprendieron al susodicho con una ginkana de pistas y acertijos que tenía como única finalidad marearlo un poco y sacarlo de casa el tiempo suficiente para esperarle en la puerta con un bizcocho que habían hecho ellos dos solos esas mañana (y que yo había tenido que salvar, pues la influencia del ordenador había hecho que se quemase).
Después  pasamos una tarde en familia viendo una película que habían preseleccionado, comiendo palomitas y jugando a juegos de mesa.
Ya estoy deseando que llegue mi cumple, que queda poquito a ver con que me sorprenden.
Ah, la tarta estaba bueniiiiiiisima ¡!.




domingo, marzo 20, 2011

Más magdalenas

Después de mis experimentos con las magdalenas quedó claro que necesitaba practicar más y alguien que me diera algún consejo. Así que me apunté a un curso de cupcakes de esos que duran una mañana para aprender a decorar magdalenas con pasta fondant.
Yo ya había probado el fondant de nubes y no tenía muy buenos recuerdos pero aún conservaba la esperanza de que realmente fuese mi inexperiencia la que me lo había hecho tan difícil y no el fondant en si.
 Pensé que con los conocimientos adecuados y un par de consejillos y trucos debía de ser fácil, fácil.
La sorpresa fue cuando al llegar al curso "la profe" nos planta un pedazo de fondant comercial que es muuuuuuucho más fácil de trabajar.
O sea, que no es que yo lo hiciera mal, o que necesitase consejillos, es que es difícil y ya está, por eso hasta las profesionales prefieren no pasar por eso.
El curso fue entretenido y aprendí un par de cosillas además de donde comprar el dichoso fondant.
Fue como hacer plastelina y ponerla encima de una magdalena, pero a mis niños y a algún amigo que cayó por casa esa tarde les encantaron


martes, marzo 15, 2011

No me toques la barriga !!

No me gusta que me toquen la barriga. La verdad es que nunca me ha gustado pero ahora que es prominente y que siempre va un par de pasos por delante de mí a la gente parece resultarle inevitable.
Y no es que te pidan permiso, no. Es que de repente tienes unas manos agarrándote la panza porque has pasado por su lado cuando tú lo que querías era ir a hacer pis y te quedas ahí plantada con la media sonrisa de compromiso puesta esperando a que el o la susodicha decida dejar de agarrarte la barriga para descubrir vete a saber que.
¿Que clase de instinto es el que lleva a la gente a hacer eso?. ¿Será ternura?, ¿será por que dicen que da suerte?. ¿será envidia simplemente?.
El caso es que no me gusta que me toquen la barriga. Y supongo que no seré la única en la humanidad a la que le ocurre eso. Así que señoras, señores y personas en general: No lo hagais !!!.
Ahorradnos el trance de pasar por eso, de quedarnos quietas con cara de poker mientras nos sobeteais.
No lo preguntéis y no nos obligareis a contestar con una sonrisa fingida eso de ¡Claro!.
Si queremos que nos toquéis lo insinuaremos o simplemente cogeremos vuestras manos y las pondremos en nuestra panza y si por lo que sea eso no ocurre seguro que podréis continuar vuestra existencia si esa experiencia.



lunes, marzo 14, 2011

A mitad del camino.

Acabamos de conmemorar el "Día de la Mujer".
Mi primera sorpresa fue que yo lo recordaba como el día de la mujer trabajadora, pero ahora ya no. Ahora es el día de la mujer y punto. Yo quiero creer que es que dan por sentado que de una manera u otra todas las mujeres trabajan...
Irremediablemente en este siglo XXI quién no trabaja fuera de casa lo hace dentro y en muchas ocasiones lo hacen en los dos sitios.
Muchos blogs y páginas se han hecho eco de esta situación. Han proclamado los derechos de las mujeres, a tener el mismo salario, las mismas oportunidades, y las mismas libertades que los hombres.
No he podido evitar recordar las palabras de mi madre una vez en las que hablaba que el feminismo era el mayor error que las mujeres habíamos cometido (y ella trabajaba dentro y fuera de casa).
Y no hablaba de lo de votar o lo de poder decidir tu futuro y tu vida sin un hombre detrás, que está claro que es un avance, pero no por feminismo, sino por humanidad.
Mi madre se refería al hecho de que las mujeres hubiesen querido reclamar sus derechos y sus libertades saliendo a trabajar fuera de casa pero no por el hecho en sí, que por supuesto es una elección que debería tomar cada mujer individualmente sin condiciones externas , sino por el hecho de que decidirnos a hacerlo antes de enseñarles a ellos que entonces el trabajo "de casa" eran cosa de dos, y antes de que nosotras fuéramos capaces de ir a trabajar dejando a un niño medio griposo en la guardería o en el cole sin estar pensando  en él a cada segundo, sin saltar del asiento cada vez que suena el teléfono por si se ha puesto peor o sin tener la sensación de que te estás jugando el puesto, como hacen ellos.
Nos adelantamos. Tendríamos que habernos desempolvado el sentido de la culpabilidad y de la responsabilidad de la casa y de los hijos antes de buscarnos otras responsabilidades y metas fuera.

Tengo la sensación de que estamos a medio camino, que nos queda mucho trecho por recorrer en cuanto a la igualdad se refiere, pero no solo tienen que entenderlo ellos o la sociedad, también nosotras si reclamamos igualdad debemos sentirnos iguales y creo, sinceramente, que salvo algunos casos, la norma general no es esa.
Que somos igual de capaces es algo que hemos demostrado muchas veces, que merecemos esa igualdad y que nos la hemos ganado a pulso a lo largo de la historia es un hecho, pero que nosotras las sintamos y la queramos sinceramente..., yo creo que no tanto.
Hablamos constantemente del vinculo materno, de la lactancia materna, de los lazos afectivos, ...creo que eso demuestra que aunque sea en nuestro subconsciente que no somos iguales.
Y es que no lo somos, ni física, ni psicológicamente y aunque eso no debería ser un impedimento para muchas cosas para otras, irremediablemente, lo es.
Y si no, pensad en cuantas de nosotras, madres amantísimas y entregadas estaríamos dispuestas a ofrecer una custodia compartida sin condiciones y sin que lo diga un juez.
Probablemente no es que creamos que van a ser malos padres o que los niños no van a estar bien con ellos, es que seguimos pensando que los niños son nuestros y que no van a estar con nadie mejor que con sus madres.
Y lo seguimos pensando mientras vamos a trabajar, mientras los llevamos a sus actividades extraescolares, a sus cumpleaños, mientras nos levantamos por las noches a darles la medicación, mientras nos saturamos y nos estresamos de igualdad.
Mi madre me contaba que la mayor decisión en la vida de las mujeres de la generación de mi abuela era elegir con quién se casaban.
Se casaban por amor, obviamente. Pero intentaban enamorarse de un buen marido, espabilado y con recursos que pudiera darles una vida cómoda mientras ellas cumplían sus funciones encargándose de la casa y los niños.
No es que fueran mujeres/florero, es que ellas elegían la comodidad de sus casa y la crianza de sus hijos a jornada completa.
Yo siempre creí que eso era un atraso, que ninguna mujer debería depender económicamente de un hombre y que debería tomar sola sus decisiones, que eso era cosa de antiguos.
Y lo creí hasta que hace poco estuve hablando con una chica musulmana, de mi edad que era de la misma opinión.
Nos recriminaba a nosotras, tan modernas y liberadas, lo tontas que eramos de elegir una vida de matarnos a trabajar dentro y fuera de casa por una igualdad que no existía y que a lo mejor hasta ni queríamos mientras ella solo tenia que quedarse en casa cuidando de los hijos cómodamente mientras su marido le da todas las satisfacciones.
Mi mentalidad y, sobretodo, mi educación no me dejan pensar así, por supuesto, pero he de reconocer, que por un momento me planteé si realmente habíamos sido "tan listas".

Yo estoy criando a tres niños y a una niña e intento educarlos igual. Los cuatro tienen los mismos derechos y las mismas obligaciones, siempre en función de sus posibilidades e intereses y lo hago para que en un futuro los chicos puedan sentirse iguales a sus mujeres y la chica pueda no sentirse culpable por no serlo.

Estamos a medio camino, pero es un camino interesante....


viernes, marzo 11, 2011

Instituto y otras penas

El niño número 1 está cursando 6º de primaria. Es su último año en el colegio porque el año que viene pasan al instituto.
Parecía una cosa taaaaaan lejana hasta que ayer me dí de bruces con la realidad cuando nos convocaron a todos los padres a una reunión para explicarnos que los plazos de admisión empiezan el lunes. Este lunes, o sea ¡ya!.
De repente estamos todos los padres como locos preguntándonos en que instituto apuntarlos, cuantos puntos tenemos, preguntándoles a ellos que quieren hacer en el futuro (y la mayoría no tienen ni idea). Imaginándonos horarios incompatibles con trabajos o con hermanos,...un follón.
Han sido 9 años en el mismo colegio y como todas las madres me acuerdo perfectamente de su primer día de cole (que parece que fue ayer).
Me pasé todo el verano "vendiéndole" el cole de mayores porque tenía un patio muy grande, con un tren muy chulo, que tendría una profesora majísima y que haría muchos amigos.
Tan bien se lo vendí que debió de ser el único niño del cole que lloró al irse en vez de al llegar porque no le había dado tiempo de jugar con el tren. (En fin).
Y el año que viene pasará de la pecera al mar y yo estoy aterrorizada. Lo veo tan pequeño, tan influenciable, tan "pececillo" aún. Me da la sensación de que va a llegar y se lo van a comer.
La ventaja es que supongo que muchos de su clase coincidirán y que son igual de pequeños que él. Sobrevivirá, lo sé. Pero eso no quita que deje de preocuparme.
Hasta que llegue el momento iré preparando la montaña de papeles que me han pedido para que el niño número 1 pueda seguir su propio camino.




jueves, marzo 10, 2011

Sobreviviendo al primer cumpleaños del niño número 3

El primer cumpleaños del niño número 3 fue todo un acontecimiento. Un acontecimiento agotador.
Quería que fuera especial, al fin y al cabo era su primer cumple y es el único bebé que me queda (por ahora) porque tanto el niño número 1 como la niña número 2 ya planean sus cumpleaños por su cuenta y en lo único que participo yo es en pagar, recoger y limpiar.
Pero el niño número 3 todavía no habla así que podía prepararle todas las tonterias y cursiladas que quisiera para su cumple.
No calculé que mi barriga ya me estorba y lo que en otro momento hubiera hecho en un ratito en mis condiciones me llevaba toda la mañana.
Me hacía ilusión prepararle una tarta de Pocoyó, del que el niño número 3 es fan total e incondicional ( a mi me resulta muy gracioso y soy totalmente comprensiva) 
Después de bucear un poco por internet me imaginé el diseño que haría y como quedaría en realidad.
Lo más espectacular era hacer una tarta de esas recubiertas de fondant y que ahora están tan de moda. No parecía que diese mucho trabajo (ilusa).

Después de hacerme con la receta y comprar todos los ingredientes me puse manos a la obra.
Primero funde las nubes, después amásalas durante 23 horas y media porque se te quedan pegadas, al mismo tiempo haz los bizcochos, porque sino hay bizcochos no hay nada que forrar, con el horno esmirriao que tengo y con los moldes de pastel de los chinos eso o no subía o se derramaba, así que tuve que hacer nada menos que cuatro bizcochos para que aquello tuviera la altura que yo había imaginado. El fondant que no liga, venga azucar glas y más y más.
Cuando ya creía que lo tenía tuve que ponerle los colores, (otra odisea) y otra vez a amasar.
Después estíralo, pero resulta que vuelve al mismo sitio (¿por qué?). 
Por supuesto desistí de hacer yo misma los muñequitos de Pocoyó y sus amigos que había pensado en un principio. En su lugar los compré en El Corte Ingles al módico precio de 10 € que me pareció una barbaridad al principio y una ganga en cuanto me dí cuenta de lo que me iba a ahorrar en modelar.
Finalmente algo salió, no era lo que tenía diseñado, ni mucho menos, pero la tarta causó sensación en la fiesta y estuvo comestible.



RECETA DEL FONDANT DE NUBES
Ingredientes:
- Nubes
- El doble de peso de nubes en azucar glass.
- Colorante (si se quiere hacer de colores)
Preparacion:
1- Separar las nubes, las blancas de las rosas (Las rosas las emplearemos para añadir colorantes de ese tono: Rojos, lilas, morados, etc…)
2- Fundir las nubes en el microondas, con mucho cuidado de que no se peguen. Salpicar primero con un poco de agua. (1 min. a media potencia). Remover y si no se han fundido del todo volver a meter en el microondas unos segundos más.
3- Echar el azucar glass poco a poco en el bol mientras se va removiendo con una cuchara de madera.
4- Cuando creemos que ya no chupa más embadurnarse las manos de margarina y amasar con las manos mientras se echa el resto del azucar.
5- Cuando ya se tiene la masa lista (cuando ya no se pega a los dedos) es el momento de añadirle el colorante mezclándolo bien para que coja el color.
6- Una vez hecho se puede guardar en la nevera bien envuelto en plástico y puede aguantar unos meses.
7- Para extenderlo encima del bizcocho se aplana con un rodillo de la extensión y grosor deseado. Ni demasiado grueso ni demasiado fino.
¡Que lo disfruteis!


Por cierto, el niño número 3 se lo pasó pipa en su fiesta. Descubrió que eso de los regalos es un gran invento y marraneó porquerías y chuches todas las que le dejaron.

miércoles, marzo 09, 2011

Para el parque

Me encanta ir al parque con mis niños cuando asoman unos rayitos de sol. El inconveniente es que el niño número 3 aún no anda y aunque le chifla la arena, se la come y es un problema. Hasta que no lo solucionemos creo que lo mejor es mantenerle alejado de ella. Pero tampoco hay muchos sitios donde le pueda tener en el suelo un ratito, así que opté por llevarme una manta y ponerle encima en plan picnik. Parecía la mejor solución hasta que me cansé de volver con la manta húmeda o llena de arena de cuando iba a la playa.
Se me ocurrió forrarla por debajo con hule y estoy tan, tan orgullosísima de mi invento y de que lo haya hecho con mis manitas que os lo enseño y todo.
¡Mirad, mirad!.







La manta está realizada con una tela diverdida de Ikea (como no) y tela polar para hacerla más gruesa y calentita. En la parte de abajo es donde he puesto el hule o el plástico, para que no quede en contacto con el suelo. También le añadí unas cintas para poderla atar cuando queda enrrolladita y así es muy fácil de transportar.
Me va genial para llevar al parque y a la playa. 







martes, marzo 08, 2011

Día de la mujer

Hoy me acabo de enterar que es el día internacional de la mujer, por eso quiero dedicarles este texto a todas las mujeres excepcionales que hay por el mundo.




Sólo una mujer sabe lo que es...


Pasarse la vida entera luchando contra su propio cabello.
Comprarse una blusa que no combina con nada, pero que por el precio ¡estaba irresistible!
Saber de memoria quién se casó, quién se separó y quién dejó la carrera.
Tener una cartera que parece el neceser de la abuela del 007, de tantas cosas acumuladas e increíbles que existen dentro de ella.
Hablar de intimidades que los hombres ni siquiera se imaginan.
Ser tratada como una idiota por los mecánicos de un taller.
Fingir naturalidad durante un examen ginecológico.
Llorar a moco tendido cuando el padre del Rey León muere, dejando el cachorrito huérfano.
El poder de unos jeans, o de un body de lycra, para sostener la estructura del cuerpo.
Tener crisis conyugales, crisis existenciales, crisis de identidad, ¡crisis de nervios!
Ser madre soltera, madre casada, madre separada y... madre del marido.
Ver un partido de fútbol (sólo para hacerle compañía al novio).
Lavar el panti en la ducha. Y después colgarlo en el toallero (para horror del sexo masculino).
Comerse una caja entera de bombones porque se peleó con su novio, pasarla mal, y todavía quedar destruida porque se salió de la dieta.
Escuchar que... "mujer al volante es un peligro constante."
Depilarse las piernas cada 15 días, ¡con cera!
Lo que se siente rasgarse las medias en la entrada de una fiesta.
Sentirse lista para conquistar el mundo, cuando se está usando un pintalabios nuevo.
Sentirse realmente infeliz, porque no se tiene una ropa linda para salir (aunque tenga el armario repleto!).
Llorar en el baño, mirándose al espejo para ver cuál es el mejor ángulo.
Descubrir que su relación y el mundo se acabaron... y después descubrir que no era nada más que síndrome pre-menstrual.
Colocarse una faja apretada para disimular la panza.
Bailar, cantar y caminar en el séptimo cielo... sólo porque "él" llamó o escribió.
Pelearse, sólo para hacer después las paces.
Decir no, para que él insista bastante, y después decir... ¡sí!
Quedarse esperando al marido en la cama, cuando él está leyendo su página deportiva...
Sonreír gentilmente a un cliente mientras un cólico loco le aprieta como una bazoca.
El milagroso poder curativo de... un beso..., un gesto..., y una palabra dulce.
Ser santa, filósofa, maestra, médico, psicóloga, redentora, administradora, cocinera, encargada de mantenimiento, organizadora, árbitro... y, encima, ¡pulpo!, antes de empezar a pensar en ella misma.
Llorar, extasiada de felicidad, y... reír, colmada de furia...
En fin, sólo una mujer sabe lo que es...     
¡¡¡ser mujer!!!

(Me siento completamente identificada ¿y vosotras?)

lunes, marzo 07, 2011

Bumbo (lo he probado)


Con esto de que solo faltan dos o tres semanas para verle la cara al niño número 4 me entran las prisas por prepararlo todo. He tenido mucho tiempo, podría haberlo preparado hace meses, cuando todavía no me encontraba tan enorme, pero como siempre espero al último momento para acordarme de cosas que me quedan por hacer.
La ventaja de tener dos niños que se van a llevar tan poco es que la mayoría de las cosas de uno lo heredará irremediablemente el otro, así que en teoría el trabajo es rápido.
Buscando, ordenando y organizando van saliendo cosas el niño número 3 que tenia guardadas para cuando naciera su hermano pequeño.
Una de esas cosas es esta: EL BUMBO. ¿Lo habeis probado? Yo realmente lo recomiendo.
Es un asiento como de goma en la que el niño se queda "incrustado" cuando ya sabe mantener la cabeza pero aún no sabe estar sentado.
Es muy ligero y fácil de limpiar, por lo que te lo puedes llevar a cualquier parte.
Es ideal para niños como el mio, despiertos e inquietos a los que la hamaquita les resulta demasiado aburrida porque acaban mirando al techo.
El inconveniente es que a mí no me duró demasiado porque aprendió a tirarse de cabeza con el bumbo incrustado en el culo, pero eso también me ocurrió con la hamaquita, así que no es culpa del invento, sino del niño.
Cuando me encapriché del bumbo era un poco difícil de conseguir y tuve que pedirlo por internet (que gran invento, eso de internet) pero después lo vi en alguna tienda.
Os dejo la página donde lo podéis comprar por si os encapricháis como yo del bumbo.

viernes, marzo 04, 2011

Carnaval

Niña número 2: Mamá, este año, en carnaval, quiero ir disfrazada de animadora.
Mamá: Bueno, ya veremos si me da tiempo de hacerlo, porque tú tienes muchos disfraces y tengo que hacer antes el del niño número 1 y el del niño número 3.
Niña número 2 (al cabo de un rato de meditación): Mamá, yo te ayudo a hacer los disfraces, así te darás más prisa y podrás hacer el mio también.


(Por el interés te quiero, Andrés)



martes, marzo 01, 2011

Haciendo magdalenas

En general no me gusta demasiado la cocina. No le veo el placer a estarse una hora o dos metida entre fogones para después oir eso de "lo verde no me gusta","¿puedo dejar lo rojo?", etc...
Pero como me gustan las manualidades y el hecho de crear en general no puedo resistirme con la repostería, que no suele tener muchas pegas en casa y el resultado suele ser bonito y creativo.
El pasado verano me atreví con los cupcakes.




(Por supuesto la niña número 2 me ayudó)




MAGDALENAS DE VAINILLA

Ingredientes:




300gr. de harina
200gr. de azúcar
4 huevos
200gr. de aceite de girasol
1 sobre de levadura
1 buen chorro de esencia de vainilla.


Elaboración:


Ponemos los huevos y el azúcar en un bol, batimos hasta que quede una mezcla espumosa.
Añadimos el aceite y mezclamos bien.
Incorporamos la harina tamizada con la levadura poco a poco para que se integre bien en la masa y por último le ponemos la esencia de vainilla.


Vamos poniendo la masa en moldes para magdalenas y los llenamos hasta un poco mas de la mitad.

Las metemos al horno precalentado a 200º durante 20 minutos.


Y listo!!!



Lo divertido es decorarlas...

GLASA

Ingredientes:

1 clara
200 g de azúcar glas
12 gotas de zumo de limón




Preparación:

Poner en un bol pequeño la clara de huevo montada e ir añadiendo poco a poco el azúcar glas al mismo tiempo que mezclamos.
Iremos añadiendo azúcar hasta obtener la consistencia deseada. Lo ideal es conseguir una pasta más o menos solida para poder manejarla sin que chorree. Después se solidificará quedando la glasa lista para comer. En este caso, además le he añadido colorantes alimenticio para conseguir los colores que queriamos. Y lo hemos decorado con m&m´s de colorines.



Ahora solo queda comérselas.

Al niño número 3 le encantaron.



No me disgustó el resultado y las magdalenas salieron buenas si tenemos en cuenta lo que duraron. Pero me entró el gusanillo de probar otras técnicas y recetas. Ya os iré contando mi evolución.


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