martes, octubre 28, 2014

Aprovechando las ausencias

Ya sabéis (y si no os lo recuerdo) que papá trabaja en casa. Es una gran, gran, gran ventaja aunque a veces le cueste aislarse de los gritos de los niños y de cumplir su horario.
De vez en cuando debe hacer algún viajecillo corto que me deja a mi temblando porque tenemos en casa la maldición de que cuando papá se va de viaje alguno (o más de uno) se pone malito.

Pero también es en esas ocasiones cuando yo aprovecho para dedicarme ratos largos a mis cosas y a veces no soy capaz de medir lo que duran los días.
Y es que no tengo demasiadas ocasiones de centrarme y organizarme en casa (nunca estoy a solas en casa) y pequeñas cosas se me acumulan hasta que tengo que hacerlas de manera urgente cuando ya lo puedo dejar más tiempo.
Mi rutina diaria me deja las mañanas para mí cuando los niños están en el cole pero las dedico a hacer compras, la casa, llevar a los niños al cole, médicos y ahora a buscar trabajo o alguna ocupación. Por las tardes tengo a los niños y entre ir a buscarlos, meriendas, actividades extraescolares, duchas y demás nos metemos en la hora de cenar (que aquí son las 7 de la tarde) y que es la hora que papá deja de trabajar.
Una vez los niños están acostados (yo suelo estar muerta ya) pero es el momento de hablar con el papá de que tal el día, de firmar exámenes y notas a los mayores, de organizar mochilas o preparar cosas.
Y después ya solo me quedan fuerzas para ver alguna serie en el sofá mientras ganchilleo algo (para no dormirme, jejeje).

(Bueno, ya sabéis. ¿Qué os voy a contar?).
Los ratitos que picoteo para mí son los que utilizo para escribir aquí o en mi otro blog, para seguir en contacto con la familia y los amigos de Mallorca, para leer o para ganchillear.

Lo que quiero decir es que a pesar de que tengo muchos ratos sueltos para dedicarme a mis cosas no tengo tiempo (sin niños) para hacer algo que requiera un poco más de concentración o que precise algo más de tiempo.
Po eso, cuando papá hace algunos de esos viajes es cuando yo aprovecho para hacer todo lo que tengo acumulado.
A medida que se va acercando la fecha en la que se tiene que ir voy pensando "cuando este sola aprovecharé para hacer esto o aquello" y al final termino con una lista de cosas tan largas que voy a necesitar que esté fuera un mes.

Y hoy ha sido uno de esos de esos días. Papá ha tenido que irse a Madrid por asuntos de trabajo un par de días y yo, (ingenuamente) pensaba acostar a los niños y dedicarme a descargar las fotos de la cámara (que hace un mes que espera), a organizar el montón de papeles que se acumula en la mesa de comedor, a sacar mis jerseys del garaje, que me huelo que los voy a necesitar dentro de nada, a pintarme las uñas, a contestar unos email que tengo pendientes,.......y sin embargo son las dos de la mañana y no he hecho ninguna de esas cosas. Me he dedicado simplemente a poner al día mi bandeja de entrada (ahí es nada).

Definitivamente necesito días más largos.

Ma to do list des vacances d'été


El click de la semana: Nos toman el pelo.


Ya os he contado alguna vez lo que duele ir al peluquero en Francia. Me cuesta hacerme entender de como lo quiero y siempre lo cortan demasiado poco para mi gusto (aunque le digas "beaucoup"). Pero lo que más me duele es el precio.
Lo aplazo, lo aplazo todo lo que puedo pero ya cuando los niños no ven porque el pelo les tapa los ojos ya no se puede evitar y toca visita al peluquero.
Esta vez una visita en masa pues le toco a los cuatro (yo creo que se frotaron las manos al vernos llegar).
Teníamos a la peluquería colapsada con todo el personal atendiendo a mi familia y yo de silla en silla diciendo "no te muevas", "mira para abajo", "beaucoup".
Al final quedan requeteguapos pero los 84 euros que me clavaron por tres esquiladas y el corte de la nena aún me están doliendo.


viernes, octubre 24, 2014

Mi niño ya me quiere

Os conté aquí hace dos años (¡¡dos años!!) que el niño nº 3 es de papá. Desde entonces, no es que haya cambiado la cosa. Sigue siendo así, de hecho yo diría que ha ido a peor, porque desde que descubrió que "me sentaba mal" lo empezó a hacer a proposito para chincharme (y lo conseguía).

Porque los besos de buenas noches eran para papá, los abrazos espontaneos también, los "te quieros" para él, los abrazos fuertes también. Y cuando iba yo a reclamar mi beso, mi abrazo o mis buenas noches me decía que no mientras sonreía con malicia el puñetero y tenía que negociar los terminos de nuestros abrazos.
Al principio eran solo los lunes, después le convencí de que por lo menos cada noche me diera alguno y así hemos ido pasando estos dos años.

Y confieso que no me ha gustado. No me ha gustado tener que negociar mis abrazos, que lo utilizara como chantaje, que lo hiciera expresamente para molestarme o que el papá los consiguiera tan facilmente.
A pesar de ello llegué a acostumbrarme. El niño es así, que le vamos a hacer, no había mucho que yo pudiera hacer salvo no ceder y reclamar cada noche mi beso de buenas noches igual que se le enseña a decir por favor, gracias y lo siento.
Porque sé que el niño me quiere, solo que por alguna razón no quiere que se sepa o no quiere que yo lo sepa.
Probé de no molestarme cuando quería chincharme y lo hice también que realmente dejó de molestarme...de eso hace ya mucho.

Pero algo ha cambiado últimamente, algo que no sé que es y que me tiene muy mosca. Pero el otro día mi pequeño nº 3 me acariciaba la espalda mientras lo tenía en brazos. Al día siguiente me dio un beso en la mano así, sin venir a cuento. Y al cabo de un par de días oí que le decía a su padre que él quería mucho a mamá y casi me derrito del gusto.

Sospecho que puede haber sido desde que lo llevo a la piscina haciendo un esfuerzo sobrehumano para meterme con él en el agua con lo que lo odio y pasamos un ratito a solas y en exclusiva. Hablamos en el camino de ida y el de vuelta y le animo mucho por lo bien que lo hace para que aprenda a nadar.
Tampoco sé seguro que sea eso pues no es la primera vez que vamos, el año pasado fuímos algunas veces también y no tuvo estas consecuencias.

No creo que tenga necesidad de pasar tiempo conmigo pues estoy disponible para ellos todas las tardes y paso tiempo con ellos. Los voy a buscar al cole, merendamos, hacemos manualidades, les doy el baño,....tienen a su mamá siempre que quieren.
Pero también es cierto que no me tienen  para ellos solos. Los peques suelen ir en bloque y no paso demasiado tiempo con ellos a solas de manera individual.
Por eso he pensado que eso tiene que cambiar (aún sin saber si es la causa del cambio del niño nº 3 creo que solo puede ser algo positivo).
No tengo demasiado tiempo que ofrecerles porque no dispongo de mucho, pero quiero dedicarles a cada uno un rato cada semana para ellos solos.

¿Y vosotros? ¿Separáis a vuestros hijos para pasar tiempo a solas con cada uno de ellos?.






miércoles, octubre 22, 2014

Manualidea: Cosas de Halloween


Hoy en vez de una manualidad os traigo dos. 
No es que me guste mucho Halloween, la verdad. Y desde que mis hijos me "obligan" a organizar una fiesta cada año en la que se me encasqueta todo Cristo ( a comer y a jugar, que de ayudar nada) pues aún me gusta menos. 
Pero siempre es un motivo para pasarlo bien, para pasar tiempo con ellos, para aprender cosas nuevas y para hacer manualidades. 
Estas me gustan especialmente porque necesitan centrarse en su coordinación y su precisión (y me encanta ver como sacan la lengua para concentrarse y como van mejorando). 
Los materiales son muy sencillos y los resultados muy vistosos. Seguro que a los peques les encanta (independientemente de si les gusta Halloween o no). 
Para ver como la hemos hecho solo tenéis que hacer click aquí

martes, octubre 21, 2014

Malas rachas

Si hay algo que he aprendido en estos quince años que llevo siendo madre (que se dice pronto) es que los niños funcionan por rachas. Hay rachas que comen como limas, rachas que no comen nada, rachas que se ponen malitos cada dos por tres, rachas que duermen peor, rachas que desobedecen más y rachas que se portan fatal.
No hay mucho que se pueda hacer, normalmente pasan la racha y ya está.
Nosotros estamos ahora en plena mala racha del niño nº3. Está insoportable. Contestón, desobediente, no para de molestar a sus hermanos, todo le va mal y demuestra su incorformismo berreando como un poseso a la mínima.
Nosotros intentamos actuar de manera coherente. Si se porta mal le castigamos, si se cruza y no quiere algo le damos argumentos, si molesta a sus hermanos le reñimos, si llora le apartamos para que nos deje cenar tranquilos (y por el bien de nuestros oídos) pero a los diez segundos vuelve a estar igual. Y ya es raro porque es la persona más racional que conozco y los argumentos y las normas suelen valer con él. (Lo dicho, una mala racha).
Lo único que por ahora nos funciona es recordarle que dentro de poco va a hacer 5 años y que los niños de cinco años no pueden comportarse así. Y parece que recapacita.....cinco minutos.

Lo peor es cuando se turna con su hermano y mientras lidio con uno el otro aprovecha para hacer de las suyas o se une a la causa de su hermano y entre los dos pueden conmigo.

También es que una es masoca y no se le ocurre otra cosa que ir a comprar con los tres (niña nº 2 incluida) unas telas para hacerme un vestido en mi recién inaugurado curso de costura.

Me los llevo a la tienda de telas toda emocionada para elegir la tela de mi vestido y casi salgo con un ataque de nervios.
Lo tocaron todo, se tiraron por el suelo todas las veces que me di la vuelta para escoger la tela, lloraron, gritaron y corrieron por la tienda, la niña nº 2 que tendría que haberme ayudado no los podía controlar y cuando los separaba para que ella se quedara con uno y yo con el otro lo encontraban injusto y se ponían a gritar como locos.
Una excursión a la tienda que tendría que haber durado 15 minutos duró tres veces más porque tenía que interrumpirme a cada minuto para controlar o reñir al niño de turno.

Y me pillé un cabreo de tres pares de narices.

Yo TENGO que poder ir a comprar con ellos a cualquier lado y que se comporten como personitas, a mi lado, sin gritar y esperando el tiempo que necesite.
Es verdad que normalmente intento ir sin ellos, aprovechando cuando están en el cole, pero creo que voy a aprovechar estas vacaciones (sí, volvemos a estar en vacaciones) para hacer tratamiento de choque e ir con ellos a hacer pequeñas compras para se civilicen y comprendan que tienen que comportarse estén donde estén aunque el plan no les guste.

La operación empieza mañana. Ya os contaré los avances.


Supermercado clip art

lunes, octubre 20, 2014

El click de la semana: Parque de atracciones.


Me gusta esta foto en la que se nos ve a la niña nº2, al niño nº4 y a mi subidos en el carrusel. 
Justo ayer fuimos a un parque de atracciones que está no muy lejos de nuestra casa. 
La primera vez que fuimos fue hace dos años y los peques aún no se podían subir a casi nada por la altura (el niño nº 4 tenía un escaso año y medio). Esta vez lo hemos podido disfrutar mucho más. Hemos podido ver sus caras al subirse a una mini montaña rusa, la emoción de la caída en un splash, el susto de según que atracciones,.....me encanta ir a estos sitios con ellos y ver como disfrutan. 

viernes, octubre 17, 2014

De chaquetas de cuero y pintauñas rosas.

Desde que ha empezado el colegio mis niños mayores parecen haberse hecho mucho más mayores de repente. (Hágase un minuto de silencio, por favor).

Ayer fui a comprar ropa con el nº1 (algo que no suele ocurrir) y por primera vez no fue un drama. No solo no se enfadaba sino transigía con alguna de sus prendas macarrillas sino que pedía mi opinión y.....¡me hacía caso!.
Tan contenta estaba yo de poder ir de compras relajados, sin prisas y sin negociaciones que hasta le dejé comprarse una chaqueta de esas de imitación de cuero que tanto se llevan ahora.
Y cedí sin estar demasiado segura, pues a pesar de que la chaqueta es muy chula y le queda muy bien le echa como cinco años encima y eso no lo llevo nada bien.

Su repentino interés por la moda y por mi opinión respecto a ella me tiene muy mosca. Lo más fácil es pensar que quiere impresionar a alguna chica pero el mutismo perpetuo respecto a su vida escolar y social de mi primogénito me tiene en ascuas.

La niña nº 2 por su parte ha sufrido una trasformación parecida. La ropa siempre ha sido motivo de interés para ella, la suya y la de toda la familia (en especial la mía). Más de una vez (y de un millón) ha querido combinarme el atuendo ante una ocasión especial y le encanta ir de tiendas sea para quién sea.
Así que el que ahora esté más pendiente de que combina con que, si le queda mejor esta camisa o esta otra o que no sea hasta el tercer intento que de con el conjunto adecuado para el al cole no es demasiado sorprendente. Son cosas de la edad, digo yo. Cosas de chicas dice su padre.

Lo que me crispa es que haya descubierto hace escasamente un mes que tiene pelo y que se pase la vida peinándoselo, haciéndose trenzas o peinados nuevos y originales. Y me crispa porque que se pasara un cepillo (con la melena descontrolada e hiperabundante que tiene) ha sido una lucha hasta ahora.
Me molesta por la cantidad de horas que pierde en eso, sobretodo cuando debería estar haciendo otras cosas como los deberes o recoger su habitación ( de la cantidad de ropa que ha dejado tirada en el suelo del primer intento de look y del segundo).

También decidió dejar de morderse las uñas este verano. Después de mi escepticismo inicial (pues ya hemos probado otros métodos que no han funcionado), pasamos a mi incredulidad cuando lo iba consiguiendo, después vino el estado de alegría cuando lo consiguió y ahora hemos entrado en el estado de "joer, con la niña, a buenas horas" cuando se pasa los días pintándose y despintándose las uñas, aunque sean las 8 de la mañana y estemos esperándola todos en el coche con el motor en marcha y este acabando ya con mis reservas de esmaltes colorinchis.

Y me crispa y me sorprende a partes iguales porque no se a quién puñetas ha salido esta niña.
A mi, desde luego no. Que odiaba las faldas y el color rosa a muerte, no me subí a unos tacones hasta el día de mi boda y no ha sido hasta la semana pasada que me he comprado mi primer potingue facial (ahí es nada).
Las mujeres de mi familia también eran un poco así: Femeninas, pero a nuestra manera, preocupándonos por la estética lo justito y imperando la comodidad y la practicidad a la tortura de la moda femenina.

En mi defensa, y antes de que alguna se me escandalice, diré que con el tiempo he mejorado mi feminidad y tengo el armario repleto de vestidos, y tacones y me chiflan los complementos cada vez más ( a buenas horas).
Pero eso no es excusa y la niña nº 2 ya está advertida de que como siga perdiendo el tiempo con su pelo y desatendiendo sus obligaciones la rapo.




Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...